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junio 24, 2010

junio 18, 2010

Please, please me..



Come on, come on.. Agradézcanle mucho al Negro por pasarme esta versión..
Jouissez mes chéris!
La Maga

febrero 06, 2010

Tu mano en Do, un boulevard..


Tengo uno de esos días. Ayer estuve reclamándole amor a Flor, y mientras respondía a mi demanda hablando por teléfono, nos pusimos a comentar sobre el CD que le pasé y anda escuchando, ojalá podamos ir el 27 a verlo.
Esta canción me genera una cosita inexplicable, mezcla rara de nostalgia y de último vagón. No sé si es por el vendaval, o el desamor del funeral. No sé por qué cuando Flo me dijo sobre "besar tus pies en el sillón" ya intuía que le gustaba, y a la vez no sé por qué se me formó esta imagen en la cabeza. De algo sumamente dulce y delicado (así de delicado amor, así de delicado.. [D.F.]), de algo que quizá para muchos sea lo contrario, pero a mi se me traduce como amor. Por otro lado, eso de "es todo lo que tengo y es todo lo que hay" tan nostálgico, tan de saberte una imbécil luego de sentir que te destrozaron el alma al igual que un gatito jugando con un ovillo de lana. Y decidir tomar un tren y dejar pasar, que es lo único que queda luego de eso. Igual me quedo con "tu mano en Do.." tán gráfico a veces, tan simple que te derriba cual manotazo de David Haye. Piénsenlo. Tu mano en Do.
Hay otra de las canciones, que subiré la próxima, que es casi imposible no recordar a Flor y a Jóse, será porque dice algo así como:
"Llevo a Luis cantándole al Sol..", no se trata de eso para mi; se trata de los discos de los Beatles, o de las cartas que nunca te dí, hasta quizá se trate también de la foto con tu gorro gris.. Será porque me gustaría que alguien escriba una canción parecida nombrando alguno de mis gorros con pelotitas de lana en los extremos. Lo que me hace recordar que la conversa con Jóse sobre ese tema nunca terminó. Pin a la pared. No terminó la frase de que supuestamente sería ¿aburrido?. Creo que lo corté alabando su panqueque con cebolla de verdeo, tomates y granos de choclo. Lo que sí, a vos te salía mirlo, y a mi marlo, el cual descarté porque me recordaba a Brando. Efectivamente luego de buscar en la interné, encontré que la palabra es marlo, y dato interesante, se usa para algo relacionado con chinchillas y cobayos. Desvarié mucho ya. Me parece que la abstinencia de nicotina hace eso..
Jouissez la chanson!

FEDERRATAS: Marlo lo dijo Jóse, al pajarito lo nombré yo.(Disculpas)
La Maga

enero 28, 2010

Find the true and inner me

Definitivamente me gustaba más Hewitt.
Jouissez!

Frohe geburtstag Apá!

La Maga.

agosto 03, 2009

Ojalá vivas Marcos



Una vez, no. 
Otra vez, no. 
Otras tantas después, sigue siendo no. 
Pensaba que si sabía todo lo que iba a resignar haciéndome vegetariana, quizá seguía comiendo triples de cantimpalo y queso. Tolerar cada vez el famoso: "Qué, no comés carne porque no querés matar animalitos?" En serio, why do you even care?
Comenzando con el "Vegetariana" pasando por Pendeja subversiva, Patineta, Nerd, Ancho, Freak, Demente, Snob, limitadita (ese fue el ápice), cuántos quedarán todavía? Pensaba en cada uno de ellos en esta habitación congelada; arrinconada al lado de la estufa escribo una vez más en este cuaderno de hojas anaranjadamente chillonas al cual me acostumbré a acudir cuando el razonamiento ya no alcanza. Será que tenías razón cuando decías que andar racionalizando todo no sirve de nada? Quizá sea un juego interno demasiado conocido, un juego que me resulta en extremo fácil jugar. Cierro los ojos, blind folded recorro cada palabra, cada te amo, cada cuento leído a las  4 A.M., "Dormías Gurrumina?, Sí, Arbolito pero leeme" y retomabas un pedazo de  "El cumpleaños de Juan Ángel" y yo lloraba, porque esas palabras eran de una ternura incomparable. Creo que ese otro rótulo que me gané, el de "Zurdita", estaría en extremo justificado si dijera que la revolución en algún punto (en el que ahora no ahondaré); tiene una gran carga de ternura. "Estela es la única que lo besa en la boca/ con miedo con derecho con costumbre" y me seguías leyendo.
Al fin, todo eso se va deshaciendo, se desmigajan los recuerdos y los guardo ultrajados, como una carta a punto de cortarse por los pliegues que una y otra vez abrieron la puerta a la alegría.

Y dejamos de ser quienes somos, y a cada manoatazo al despertador no siempre nos reconocemos cuando miramos las huellas que quedaron en las sábanas. Y cambiamos rutinas para despojarnos de aquello que las acompañaba.  Ya no más Molko cantando para avisarme que llamabas. "Desde que te alejaste, cuántos lugares se han tornado vanos y sin sentido", ya no más lágrimas, gracias a Johnson & Johnson. Chantal Mouffe duerme en la biblioteca, en su lugar atracón de librería, dos libros de Foucault, dos de Bourdieu y Outsiders.  Sigo sin poder dormir [retraimiento narcisista necesario para conciliar el sueño]. Muchas pelis, mucho estudio, francés, un par de materias.. felicitaciones licenciada.
Y ahora?, ahora jugo de naranja recién exprimido, ducha intensa, frutas hasta la tarde; tranquilidad. Otra vez tranquilidad (debo confesar que me preocupa, no será ficticia?) Estás segura que racionalizaste lo suficiente? Bien sûr.  Tranquilidad quizá sea eso, no darle excusas a nuestro sádico y perverso super yo para que abra el maletín y escoja el método de tortura en boga. Tranquilidad es sólo quizá, saber que esta vez I really really did my best, took my time to be sure (lo-ooot of time), said all the right things and still: No. 

Lost cause. Hay veces que no se puede hacer nada. O si?


Should we fight for lost causes?
Not a fucking,

single, 
clue.



La Maga

julio 31, 2009

Los rulitos, Toing Toing.. Toing Toing..

Yo naaací....

Voy a la duchita, abro la canilla... Cascadita!

-Sería bueno encontrar la que dice: Ahora sí nos lavamos los dientes.. Con mucho gusto!
[gusto a banana, frutilla y ananá.. No pican! Pibe's y Coqueterías, ahora sí, las pastitas acá están (si la memory stick no falla)]
-Otra.. "Yo coltal tolta!"

julio 24, 2009

Desafío

(Ecoutez!)

Tengo a Caetano susurrando que “Nada, nada, nada restou desse amor” y un desafío impuesto mientras escribo. Llueve con furia, la ciudad se presenta hermosa, con nada de maquillaje, a cara lavada. Tengo un nudo en los dedos, hace mucho no escribo, se me secó la inspiración. En otra época me manchaba los dedos con tinta asiduamente, la pantalla lumínica destrozaba cada célula de mi retina sin ningún tipo de culpa. Pero quedé vacía por un rato, o eso espero. No precisamente por la calidad de lo que escribo, lejos, muy lejos estoy de hacer la diferencia. Pero como actividad catártica, ha quedado estipulado en análisis que es efectiva, eficiente, y todos esos vocablos repugnantes que utilizan las psicoterapias comportamentales, por su parte mi analista diría algo así como que “estoy sublimando correctamente”. Eso significaría algo así como que gracias a la escritura no ando matando gente por ahí, o poniendo bombas en las oficinas de Personal, o prendiendo fuego un vagón del Sarmiento (no, yo no fui la del incendio de Haedo, aclaro). Mis mecanismos de represión por lo visto están oportunamente aceitados y puestos a punto, quizá demasiado.
La cuestión es que me cuesta escribir, me cuesta estudiar. Leer (cuestiones ajenas a la facultad) se me da fácilmente, diría que es vital. Pero leer lo que me da placer, no va a hacer que me reciba, claro está.
Estaba con Caetano cantando allá de fondo, un sahumerio de tilo, sumergida en la bañera repleta de agua, fumando despacio, reteniendo el humo y dejándolo libre viendo cómo se esparcía diferente, más pesado que de costumbre. El humo tiene idiosincrasias misteriosas y lúdicas, más cuando se está como estaba yo, relajada entre mis patitos de goma que soplaban para no ahogarse entre la espuma.
Pensaba, y creo que era a la velocidad del sonido, o de la luz? No, tan rápido no parece. Y en una especie de barrido mental, fui repasando diferentes temas, que a simple vista se me resolvían sin esfuerzo, como cuando uno sueña la respuesta de un problema matemático. Pensaba en el desafío.Ya sé que lo tuyo con Priscila (qué nombre precioso, joder..) no es estupro, y sé que no te va a convencer que haya escrito eso para meter la palabra, pero entendé que tengo sequía creativa, y mi otro yo, Priscila (la mía, no tu chica no virtual) se fue a jugar, lloviendo y todo a la plaza. Pero a mi la lluvia afuera no me ayudó demasiado con la deshidratación literaria. Ayudó para tranquilizarme, para acercarme al eje que cada día parece fugarse un poco más de mi, podría pero no tengo pensado llegar al recurso extremo para centrarme, por ahora no. Ayudó en ese momento para embellecer la penumbra apenas iluminada por la pequeña brasa del sahumerio, para derrumbar por un rato el fuerte alrededor mío. Entre los escombros momentáneos encontré una idea, un sentir, quizá hasta una revelación. No, no estoy triste. Me di cuenta que no estoy triste, quizá debería pero no lo estoy, tampoco el extremo de mi costado maníaco revoltoso y saltarín. Estoy tranquila, y no la tranquilidad que antecede la tormenta que en ese momento se estaba desarrollando, era la tranquilidad misma. Ahí tierna, aterciopelada, repleta de aroma a tilo y alguno que otro de sales que haya mezclado en el agua. Estaba cerca de ese cuerpo desnudo que a veces siento ajeno a mi, estaba sobre mis párpados cerrados que disfrutaban del ir y venir de mis yemas acariciando el agua al ritmo de Bebel, estaba en mi voz acompañando a la pequeña niña cantando.. ”Vai, minha tristeza”… Y cada pieza se posicionaba lenta y sin esfuerzo, claro que si… “chega de saudade”.
La Maga

junio 30, 2009

La peste du XXI siècle?

- Naturellement, vous savez ce que c'est, Rieux ?
- J'attends le résultat des analyses.
- Moi, je le sais. Et je n'ai pas besoin d'analyses. J'ai fait une partie de ma carrière en Chine, et j'ai vu quelques cas à Paris, il y a une vingtaine d'années. Seulement, on n'a pas osé leur donner un nom, sur le moment... Et puis, comme disait un confrère : " C'est impossible, tout le monde sait qu'elle a disparu de l'Occident. " Oui, tout le monde le savait, sauf les morts. Allons, Rieux, vous savez aussi bien que moi ce que c'est...
- Oui, Castel, dit-il, c'est à peine croyable. Mais il semble bien que ce soit la peste.

Albert Camus

mayo 17, 2009

Wohl einem jeden, der seine Orte der Dauer hat*

Con la nariz metida en un apunte odioso, se acerca sigilosa mi madre y me dice: "Murió Benedetti".
Se me paró el corazón, menos que a él, pero por tres, cuatro, cinco segundos, se me paró el corazón, como a él.
Me levanté reboleando los apuntes, lapiceras, resaltadores, el cuaderno donde resumía el texto, para comprobar esa nefasta noticia que me habían dado. Sabía que estaba en un estado crítico, leí un poema de él, como Saramago nos había pedido en su blog, a aquellos que lo leímos (leemos), y a aquellos que no también, supongo. Fui en busca de agua para tragar la noticia, pasé por el espejo y vi que tenía la cara repleta de lágrimas, silenciosas pero ahí, presentes, saltando de manera incontenible hacia el vacío, como una nena a la que le arrebataron su juguete.
Hace diez días exactamente me dijiste: ".. Además, sin Luz, ya nada debe tener mucho sentido..", esa frase hoy se me impuso, y recordé haberte dicho que a Cortázar con la Osita creía que le había sucedido algo parecido. Quiero creer que existen esos amores todavía, quiero creer que después de tantos años compartidos algo se pierde y deja de tener sentido continuar acá, de este lado. Bien romántica la idea, quizá la única que tenga, y me hago cargo y la sostengo. Creo que se puede morir de amor, tal vez ellos, que son de épocas anteriores lo pueden demostrar más que la generación actual. Ahora gracias si alguienes (sí, alguienes) permanecen más de diez años, es casi meritorio, y la verdad.. dadas las circunstancias actuales, es todo un mérito. Quiero creer que existe el hasta que la muerte nos separe, que te puede fallar el alma en todo si una Luz, una Osita, una Pilar, una Simone, se te van de la vida. Me aferro con uñas, dientes, pies y manos a la idea.
Ya sé que agarré la General Paz y terminé en el Camino Negro, pero volviendo.. Mario se nos fue, habrá visto la luz, a su Luz? Sólo me imagino que sí, no veo otra opción "A luz, mi mengana particular". No veo otra opción porque lo he leído. Todavía recuerdo entrando al cuarto de mi hermana mayor, la del medio, despacito y hurgando en su biblioteca, donde dos volúmenes me llamaban particularmente la atención, sí, los Inventarios. Que leía de a pedacitos, y copiaba frases que me maravillaban. "Qué triste es ver cerrarse la alegría sin previo aviso de un brutal portazo", me parecía de una fuerza intrínseca incomparable, de esas frases gráficas como la hostia madre. Todos alguna vez sentimos eso, un portazo en la napia que te deja sangrando el cuore por tiempo indefinido. Fue el tiempo en que yo estaba veleteando en la vida sin rumbo. Tiempo en que compartía entre mates y tarea de alemán un Credo y una Ausencia, allá por mis pagos de Haedo. Hasta dejar toda mi infancia en esa casa gemela con una gran mudanza. Y así despacito, fui adentrándome en el mundo de este uruguayo, hasta difinitivamente afanarle, porque se los afané (pero sin culpa porque a ella no le gusta tanto), los dos tomos a mi hermana, cortesía de la mélange de la mudanza, claro está.
Y así seguí, ratoneando entre las hojas un millar de veces. Hasta que un día: "usted es la respuesta que yo esperaba a una pregunta que nunca he formulado" cobró un sentido inextricable, andá a desenredar eso ahora. Y Mario, en esta etapa se hizo voz. No su voz recitando continuamente en el reproductor "Soneto kitsch.." o "Semántica práctica", aunque también. Esa otra voz profunda que me contaba que "el fulano sentó cabeza con la undécima mengana que dormita a su costado".
Y hoy. Hoy que se fue, y si me pongo quinielera digo que en un día diecisiete que es la desgracia. De cualquier manera, Mario dejó el más acá en un día nublado y frío. Y yo seguiré sosteniendo que se fue con Luz, porque soy cursi o utópica, sea cual fuere, me importa un bledo. Me importa que yo sigo escribiendo y secándome a manotazos las lágrimas, porque como dijo él: "Cómo voy a creer / que el mundo se quedó sin utopías [...] Si vos / mengana dulce / osada / eterna / si vos / sos mi utopía."

* Feliz aquel que tiene sus lugares de duración.
La Maga

enero 21, 2009

Fantasmas en el parque

“La Negra estaba leyendo un libro, debe ser Los Buddenbrook, de Thomas Mann, porque lo tiene como una especie de breviario. No interrumpo, me quedo lejos, pensando en la exigua tribu de los lectores de libros.
Me acuerdo de la fotografía de un hombre que parece arrodillado ante un altar. En ésas lo sorprendió Sara Facio. El hombre busca un libro entre otros, y aunque la vista lo traicione, le sobran tacto, olfato y corazón para hallarlo. Sabe que la búsqueda es mutua, que lector y libro acaban encontrándose.
El encuentro sobrevuela siglos y continentes, adivina lenguas extrañas y signos misteriosos. Cuando se reúnan dialogarán en silencio, o quizás el hombre murmure algunas líneas, según su costumbre, recordándolas como si las viera.
El gesto reverencial del señor arrodillado no se dirige a las alturas sino a ras de tierra, donde en ese instante se alinean los objetos de su devoción. La imagen es ejemplar, estampa de un santo reverente ante la sabiduría.
Los que llevamos un largo trecho de vida compartida con estos objetos y buscando siempre otros, murmuramos también una unánime plegaria de gratitud.
Primero, para quien nos enseñó a leer.
Vivimos entre libros, hemos tenido la libertad de elegirlos y la posibilidad de descifrarlos en una era en que la instrucción fue (casi) universal. No necesitamos ser monjes ni damas de la nobleza y si pertenecemos a una cofradía no es la del poder ni la del dogma, simplemente hemos sido elegidos por los libros desde temprana edad. Bendito sea un privilegio desinteresado, no esgrimido para someter a los diferentes.
La plegaria del lector gustoso incluye un solo pedido: seguir leyendo. Aún en la noche que afligió a Borges, los textos memorizados y los que voluntades amigas le acercaban oralmente le impidieron claudicar, porque la lectura es sinónimo de respiración.
Es inevitable mencionarlo, fantasma recurrente de estas páginas, porque ensalzó la tarea del lector sobre la del escritor, en un lugar del mundo donde ambas actividades no fueron ni son precisamente auspiciadas.
Fue el Sumo Lector, el que tradujo e interpretó la literatura universal, el gramático que nos enseñó a leer, y si fuéramos buenos aprendices, también a escribir, el maestro a menudo arbitrario de adultos a menudo díscolos.
El lector nace, siempre que cuente al nacer con las hadas reglamentarias asomadas a su cuna que le otorguen dos dones. Una familia natural o vicaria, en la que un adulto esté hechizado por un libro. Y un ámbito escolar donde se enseñe humildemente a leer y escribir, porque pese a los cambios vertiginosos de la informática, durante bastante tiempo nos seguiremos manejando con el alfabeto.
Recuerdo una antología llamada El curioso entretenido, título que define a lector incipiente. En cualquier ámbito de gente bien alimentada puede brotar esa chispa que lleva a manosear revistas, descifrar carteles, y hasta los papeles rotos de las calles, según la archicitada frase de Cervantes. De esta chispa - si nadie la apaga a baldazos - nace una hoguera vital de placer y devoción.
*
Lector se nace, lector se hace, lector se muere.
Como el hábito no tiene finalidad práctica, no admite renuncia por abandono ni por desaliento ante el posible competidor. El lector se arrodilla como el arqueólogo, trepa escaleras como el restaurador, fortalece músculos con el diccionario de María Moliner, huronea de tomo en tomo. Lee de pie y escarba en las librerías, sufriendo la melancólica anemia de su bolsillo, el despiste de los libreros y la necesidad del ángel que lo aliente para desmalezar la selva de libros chatarra.
Lo creíamos sedentario y en realidad es un atleta, comparado con los prójimos que sortean estas gimnasias y se solidifican en ángulo recto frente a las pantallas.
El lector es feliz de ser contemporáneo de una abundancia de libros única en la historia: las cifras y la exhibición a menudo groseras abruman. Pero del exceso nace la posibilidad y de esa variedad nace el gusto formado a fuerza de errores y descubrimientos.
Envidia a los fanáticos del fútbol porque pueden trenzarse en argumentos con cualquier vecino, porque todos comparten ídolos del mismo dogma y un código enciclopédico de conocimientos específicos. Al lector le cuesta cada vez más encontrar interlocutores, interlectores.
Muchos disfrutan del diálogo electrónico, herederos de los entusiastas espiritistas de hace un siglo. Pero al veterano le parece, hasta que lo exterminen por anacrónico, un intercambio entre fantasmas.
Como el paisano usa el adobe, y el esquimal el hielo, el lector se ha fabricado una vivienda de libros, una madriguera con vista al universo.
Roba los ratos que puede a una agenda saturada de tareas y estrecheces, y espera el momento en que las cirugías reparadoras le permitan corregir una memoria fláccida, una concentración rugosa, una mustia capacidad de ilación.
Si el lector va por el mundo con cierto aire de quedarse entre las azucenas olvidado, como le pasaba a San Juan de la Cruz en otros trances, qué decir de la lectora, que va por ese mismo mundo con un talante de franco desvarío, tironeada por la multiplicidad de sus deberes, añorando un rato propio para reanudar el párrafo interrumpido, a menudo años atrás, hace ya varios hijos.
Pero también está el caso de la actriz Elena Tasisto, capaz de leerse un libro entero de pie, al sol y en el borde una piscina. Y la valiente secretaria que también lee de pie, pero en el colectivo atestado.
El placer de la lectura se atiza con sentimientos no siempre recreativos. Pensar no significa columpiarse. Hay lecturas que abren heridas absurdas a lectores sanamente infantiles, incapaces de simbolizar y que transitan con pánico los avatares de protagonistas míticos o reales.
Y está el que al emerger de una larga novela, deambula durante varios días hecho una Bovary, salpicado de pólvora de batallas y perfumes de bailes cortesanos. Más la sensación de orfandad que deja en el alma el fin de la extensa aventura.
Promediando el paseo por el Infierno de Dante la lobreguez pide un paréntesis; tampoco es fácil tolerar la perversidad de los villanos de Shakespeare, nuestros semejantes y hermanos. Y pueden embriagar como una droga la lengua y los infortunios del Quijote.
Y en cuanto al tan mentado Proust, no es la minuciosa transcripción de los celos de Swann en decenas de páginas lo que impacienta, sino la sospecha de verse radiografiado, congelado en un momento de su vida y preguntarse con desazón: ¿cómo pude ser tan imbécil?
El debate tan machacón como hipócrita (porque en realidad se trata de una campaña de exterminio) sobre la inminente desaparición del libro, pese a que la editoriales siguen abarrotando librerías, quizá requiere una interpretación. La ansiedad que suele acompañar este debate parece disimular una liviana transposición del único duelo obsesivo y aterrador. No es seguro que el libro esté destinado a desaparecer mañana, pero sí es seguro que desaparecerá cada uno de nosotros especimenes humanos. Y es posible que cuando dejemos este mundo, algunos libros nos echen de menos.”
*
“Cuando amanezca el día de Juicio Final y los grandes conquistadores, jueces y estadistas se presenten a recibir sus recompensas: coronas, laureles, sus nombres grabados en imperecedero mármol, el Todopoderoso le dirá a Pedro, no sin cierta envidia al vernos llegar con los brazos cargados de libros: “Pedro, éstos no precisan recompensa. Aquí no tenemos nada para darles. Fueron amantes de la lectura”.” (Virginia Woolf)

María Elena Walsh

septiembre 01, 2008

Tengo razón, la culpa es de uno...

Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido

todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron

hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor

con un solo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha

creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo

hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno

ahora estoy solo
francamente
solo

siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos
por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.

M.B.

agosto 31, 2008

Ausencias..

Digamos que te alejas definitivamente
hacia el pozo de olvido que prefieres,
pero la mejor parte de tu espacio,
en realidad la única constante de tu espacio,
quedará para siempre en mí, doliente,
persuadida, frustrada, silenciosa,
quedará en mí tu corazón inerte y sustancial,
tu corazón de una promesa única
en mí que estoy enteramente solo sobreviviéndote.

Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.

Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche
desgarradoramente idéntica a las otras
que repetí buscándote, rodeándote.
Hay solamente un eco irremediable
de mi voz como niño, esa que no sabía.

Ahora qué miedo inútil, qué vergüenza
no tener oración para morder,
no tener fe para clavar las uñas,
no tener nada más que la noche,
saber que dios se muere, se resbala,
saber que dios retrocede con los brazos cerrados,
con los labios cerrados, con la niebla,
como un campanario atrozmente en ruinas
que desandara siglos de ceniza.

Es tarde.
Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.

M.B.


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Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.

Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.

¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

J.L.B.

enero 01, 2008

El hombre preocupado

Como varios sabrán, y para aquellos que no lo saben, Jóse, solía ser mi jefe cuando trabajé en Funes, un bistró en Ramos que se caracterizó por la excelente música y la deliciosa comida (creaciónes del Chef Ballarati). Unos meses atrás le dediqué una entrada, ya que aparte de cocinar muy bien, posee una gran inteligencia, y un aun mayor sentido del humor, extravagante, podrían decirle algunos, para mí, qué se yo, no me voy a poner a explicar todo, es una chotada andar hablando cual crítico de arte, ya que no lo soy, y.. joder que es tedioso. He pasado largas veladas con Jóse en Funes, lo he comentado, con Jesi y Juan y los otros, a veces. La cuestión es que el 30 a la madrugada me crucé con él, y me dijo que me había envidado un regalo. Yo sin saber que era, le comenté mi extraño amor por "El hombre preocupado". Cuando llego a casa, tarde, casi pasada de revoluciones y con una escasa hora y media de sueño por delante, entré a la casilla para chequear la sorpresa antes de partir, soy así, no podía esperar. Voilà! Lo que están viendo es la sorpresa que me envió. Gracias por los augurios Jó. Nos estamos viendo, y mis deseos para que la tira del presidente sea un éxito. No me gustaría que seas un caricaturista póstumo, no vaya a ser cosa que este hombre se me ande preocupando por demás.
Besos Jóse, claro, el piloto..
La Maga

Para más Jóse haga click aquí Diario casi íntimo de Jose

octubre 30, 2007

Encargo..

Gracias Cucú(uuuu) por encontrar semejante interpretación..
Besos, de esos que se dan cuando se encuentran cosas (qué cosas?) maravillosas en la web..

'No me dejes dormir, no me des paz..'
'Tállame como un sílex, desesperame..'
'Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces'
'Yo te pido la cruel ceremonia del tajo... lo que nadie te pide..'

agosto 10, 2007

Jebús bendiga a Jose..

Y a sus creaciones...

Gracias por deleitarme/nos con lo que haces, por los dibujos para mis remeras, por tanto delirio en Funes allá por 1789, entre café, Antares, un tanto de Jazz (y demases), dúos de Ella y Satchmo mal improvisados, charlas pseudo-políglotas, y tanta cinefília... 'Otto, claro, el piloto..' (todavía me debes una.. Je ne m'oublie pas...).
Te quiero chaval, que joder! y 'Que Perón y Felisberto te guíen por la vida y por la ruta 3 que no tiene señalización.'
Para asociarse a mi campaña proselitista -------> Diario casi íntimo de Jose

julio 25, 2007

Mendieta, Inodoro y Eulogia..

"Yo no quiero ser irrespetuoso, Eulogia, pero lo que ha hecho Tata Dios con usté es abuso de autoridá..."

''Usted no está gorda, Eulogia. Es un bastión contra la anorexia apátrida.''

''Acepto que la Eulogia es fulera, pero es de las que demuestran la beyeza por el absurdo.''


Inodoro Pereyra, El Renegáu..

Que lo parió!

En homenaje a Roberto 'El Negro' Fontanarrosa
(Rosario, 26/11/1944 - íd., 19/07/2007)


julio 07, 2007

El río

Y sí, parece que es así, que te has ido diciendo no sé qué cosa, que te ibas a tirar al Sena, algo por el estilo, una de esas frases de plena noche, mezcladas de sábana y boca pastosa, casi siempre en la oscuridad o con algo de mano o de pie rozando el cuerpo del que apenas escucha, porque hace tanto que apenas te escucho cuando dices cosas así, eso viene del otro lado de mis ojos cerrados, del sueño que otra vez me tira hacia abajo. (...) y de golpe estás ahí casi tocándome, y te mueves ondulando como si algo trabajara suavemente en tu sueño, como si de verdad soñaras que has salido y que después de todo llegaste a los muelles y te tiraste al agua. Así una vez más, para dormir después con la cara empapada de un llanto estúpido, hasta las once de la mañana, la hora en que traen el diario con las noticias de los que se han ahogado de veras. Me das risa, pobre. Tus determinaciones trágicas, esa manera de andar golpeando las puertas como una actriz de tournées de provincia, uno se pregunta si realmente crees en tus amenazas, tus chantajes repugnantes, tus inagotables escenas patéticas untadas de lágrimas y adjetivos y recuentos. (...) Pero ya ves, escojo el silencio, enciendo un cigarrillo y te escucho hablar, te escucho quejarte (con razón, pero qué puedo hacerle), o lo que es todavía mejor me voy quedando dormido, arrullado casi por tus imprecaciones previsibles, con los ojos entrecerrados mezclo todavía por un rato las primeras ráfagas de los sueños con tus gestos de camisón ridículo bajo la luz de la araña que nos regalaron cuando nos casamos, y creo que al final me duermo y me llevo, te lo confieso casi con amor, la parte más aprovechable de tus movimientos y tus denuncias, el sonido restallante que te deforma los labios lívidos de cólera. Para enriquecer mis propios sueños donde jamás a nadie se le ocurre ahogarse, puedes creerme.Pero si es así me pregunto qué estás haciendo en esta cama que habías decidido abandonar por la otra más vasta y más huyente. Ahora resulta que duermes, que de cuando en cuando mueves una pierna que va cambiando el dibujo de la sábana, pareces enojada por alguna cosa, no demasiado enojada, es como un cansancio amargo, tus labios esbozan una mueca de desprecio, dejan escapar el aire entrecortadamente, lo recogen a bocanadas breves, y creo que si no estuviera tan exasperado por tus falsas amenazas admitiría que eres otra vez hermosa, como si el sueño te devolviera un poco de mi lado donde el deseo es posible y hasta reconciliación o nuevo plazo. No sé, ya ni siquiera tiene sentido preguntar otra vez si en algún momento te habías ido, si eras tú la que golpeó la puerta al salir en el instante mismo en que yo resbalaba al olvido, y a lo mejor es por eso que prefiero tocarte, no porque dude de que estés ahí, probablemente en ningún momento te fuiste del cuarto, quizá un golpe de viento cerró la puerta, soñé que te habías ido mientras tú, creyéndome despierto, me gritabas tu amenaza desde los pies de la cama. No es por eso que te toco, en la penumbra verde del amanecer es casi dulce pasar una mano por ese hombro que se estremece y me rechaza. La sábana te cubre a medias, mis manos empiezan a bajar por el terso dibujo de tu garganta, inclinándome respiro tu aliento que huele a noche y a jarabe, no sé cómo mis brazos te han enlazado, oigo una queja mientras arqueas la cintura negándote, pero los dos conocemos demasiado ese juego para creer en él, es preciso que me abandones la boca que jadea palabras sueltas, de nada sirve que tu cuerpo amodorrado y vencido luche por evadirse, somos a tal punto una misma cosa en ese enredo de ovillo donde la lana blanca y la lana negra luchan como arañas en un bocal. De la sábana que apenas te cubría alcanzo a entrever la ráfaga instantánea que surca el aire para perderse en la sombra y ahora estamos desnudos, el amanecer nos envuelve y reconcilia en una sola materia temblorosa, pero te obstinas en luchar, encogiéndote, lanzando los brazos por sobre mi cabeza, abriendo como en un relámpago los muslos para volver a cerrar sus tenazas monstruosas que quisieran separarme de mí mismo. Tengo que dominarte lentamente (y eso, lo sabes, lo he hecho siempre con una gracia ceremonial), sin hacerte daño voy doblando los juncos de tus brazos, me ciño a tu placer de manos crispadas, de ojos enormemente abiertos, ahora tu ritmo al fin se ahonda en movimientos lentos de muaré, de profundas burbujas ascendiendo hasta mi cara, vagamente acaricio tu pelo derramado en la almohada, en la penumbra verde miro con sorpresa mi mano que chorrea, y antes de resbalar a tu lado sé que acaban de sacarte del agua, demasiado tarde, naturalmente, y que yaces sobre las piedras del muelle rodeada de zapatos y de voces, desnuda boca arriba con tu pelo empapado y tus ojos abiertos.

JULIO CORTÁZAR - Final del Juego