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octubre 27, 2010

Sans Titre

8 de la mañana, vamos petite que vienen a censar. Con mi cara de dormida prendo la radio, me hago el desayuno, exprimo naranjas, hago el café, corto el pan, saco el dulce de leche que la mamá de Flo me hizo allá en Casares. Partamos de la base que yo seguía dormida. A las 9:42, hora que marcaba la radio de la cocina, ésta anuncia "lo que está pasando en este momento" pero nadie se anima a afirmarlo, sólo después de idas y vueltas confirman la noticia.
No voy a hacer un análisis político de la carrera de Néstor K. No creo tener las herramientas suficientes, y por si eso fuera poco, no quiero. Y de eso se trata lo que quiero dejar plasmado. Se murió un ex presidente. Uno puede estar a favor o en contra. Estar todo el santo día machacando qué hizo mal. Diciendo cosas como "él se lo buscó", "él no pensaba que se podía morir", "no se cuidaba". Después de escucharlo unas cuantas veces me hincharon las pelotas, apagué la tele que había prendido para ver cómo cada canal daba la noticia (C5N y la musiquita fúnebre, funesto), y tocó el timbre la censista. Bajé y contesté y por último dijo que no al café.
Subí y en el aire quedaba esa sensación inexplicable. Me quedé pensando en los hijos. Traté de sacarle todo peso político; es lógico que no haya podido. Me quedé pensando en la presidente. Le di vueltas en mi cabeza durante toda la tarde. Entre tanta cosa dicha me quedo con "su pasión que era la política". La calesita siguió girando y recordé una frase que le dije a un hombre a quien solía admirar: "me encanta que milites" y era verdad. Hay pasiones intransferibles, bullan dentro o no, pero no por eso resultan menos loables.
Durante todo el día se mantuvo en mí un estado de tensión inquietante. Sólo bastó una imagen, un video con los colores típicos de los años 70, y ahí nomás, plaf.
Le chisté a mi hermaní, que en su msn tenía de nick “Yo tuve un hermano. No nos vimos nunca pero no importaba.”, frase cortazariana. Le conté que estaba tratando de escribir algo y que no me salía. Hay veces que las ideas se me traban en la punta de los dedos. No pudo ayudarme, después del te quiero, marchó a la Plaza.
Y yo sigo acá, en un silencio que sólo es cortado por el teclado y el glu-glu de la pecera. Sigo pensando en todos los que en un día de duelo les encanta hacer leña.
Sólo esta idea me sigue rondando: déjense de joder.
Aún en contra. Por hoy, déjense de joder.
La Maga.

octubre 22, 2010

Nude

Lo que daría por estar ahí. La noche es fresca y debería llover, pero no. Se le suceden tantas sensaciones como palabras por su mente.
Y si lo empezara a creer? No.. para qué.
Nude suena de fondo, lo que daría por estar ahí. Por estar mirando un techo y recostada y desnuda. La situación lo ameritaría. Las palabras sobran.
Por la avenida escucha a los bomberos, a la policía, en la calle no hay un alma y los semáforos titilan amarillamente..



La cadencia de Nude la transporta a un lugar sin sirenas, sólo esa batería, ese bajo perfecto. Sólo esa sensualidad intrínseca que se transporta por la piel cual gota que recorre su fin; una mano que acaricia lentamente ese cachorro momentáneamente amansado que es ella. Ella cantando bajito y dejándose. El loop no importaría en lo más mínimo, sería en esa encrucijada, un imperativo categórico.
Por esa ventana que mira diariamente vuelve a ver las nubes cargadas y vuelve a pensar en él. Se avecina, la ve avanzando desde el este. Cinco minutos atrás cuando el balcón la sedujo con su aire, un satélite prístino se estampaba perfecto en la noche cerrada.
Y si en esta noche se dibujara una línea, sería con pequeñas imágenes que ella inventó. Porque nunca existieron, y lo más probable es que no existan. Don’t get any big ideas, they’re not gonna happen. Irse a dormir con esa sucesión pictórica en los párpados suena a buen plan, porque mientras que apaga la luz y se tira en la cama, el viento azota el ventanal y se estampan las primeras cuatro gotas y Nude comienza nuevamente...

La Maga

octubre 13, 2010

La cosa es así..

Después de un mes de reposo absoluto, Dr. Surgeon me permitió volver muy de a poco a mis actividades. Creo que el tipo ya estaba temiendo por su vida, porque en el último tiempo a cada pregunta mía del estilo.. puedo hacer yoga? puedo ir a dar clases? puedo ir a correr? puedo tirarme del doce con los pies agarrados de una sábana al estilo bungee? puedo hacer Gerónimo en la tela? puedo prenderle fuego el consultorio? las respuestas siempre fueron las mismas: No. Vos querés que te opere? Yo no.
Dr. Surgeon es un churro: súper inteligente, simpático, siempre de punta en blanco, simple: lo quiero para Mamá. Firmen abajo el petitorio "Todos juntos por un churro para Marix" (todos acuerdan que un churrete le vendría genial, no?), próximamente las remeras.
Volviendo, yo que siempre estoy yéndome. Hoy me levanté tempranito, por prescripción médica esperé un Sarmiento vacío (que a las 9 de la mañana es casi un Oxímoron) y volví al ruedo con las clases recuperatorias, poca gente. Novedad: mi coordinadora se fue y quedó mamita al frente toda petite, tití de ella. Joder que lo extrañaba. Después, despacito - todo ahora debe ser taichichuanesco - muy lentamente fui caminando para la Bond y a su vuelta encontré todos los camioncitos de los canales y de la policía por Rodriguez Peña por la toma del Ministerio de Educación. Visto de afuera debo ser la personificación del Elogio de la Lentitud.
Ya en el Lejano, al llegar a casa, casi palmo de un paro mientras desensillaba en el estudio: veo al Subcomandante Marcos inmóvil al borde del camino. Mierda! se me murió Otelo*!, pensé. Pero el muy pe-lo-tu-di-to estaba durmiendo. Ojo, es un pelotudito cariñoso, se lo grito también cuando se afana en aspirar las piedritas y se le traban en la boca, Mónica Lewinsky debería decirle en realidad.
Ya entrada la tarde pasé por el video de Gustavo a devolver Sabiduría Garantizada, donde un tipo que me tildó de estudiante de cine (ay! pero qué snob lo mío -oui, c'est pour toi Jó-) me cebó unos mates bastante buenos. Mientras iba eligiendo otra tríada y tomando otro mate y charlando sobre los asesinatos con humor de Kitano llegué a la conclusión que mi F60.2/301.7 va remitiendo de a poco. Bien ahí.
Y llueve, y el aroma característico es de las mejores endorfinas.

Y todo este circunloquio para qué? Cierto, me olvidaba..

Feliz día: para mí y para todos los compas!
La Maga

*Apodo del Subcomandante.

octubre 05, 2010

Simplemente: Sublime.

Resulta que hace más o menos seis o siete años, mi hermana me pasó un CD titulado Happy Feet de 8½ Souvenirs , en la tapa del mismo podían verse las plantas de unos piecitos que realmente parecían felices (se puede deducir claramente, es tan científico como leer la borra del café).
La question c'est que había una canzonetta pegadiza como pocas llamada "Botch-a-Me", que solía poner en Funes antes de abrir mientras preparaba las mesas y cantaba sólo como yo lo sé hacer: desinhibida (y molestamente). Unos cuantos años después, con la copia rayada, traté de encontrar por la interné el cd en cuestión pero nada, che. Husmeando por diferentes lugares me salía la versión de esta mujer (Oh, Rosie.. esa expresividad y gestos hermosos que tenías) pero yo aún conservaba el recuerdo del cover con el attachment de Funes, los panes untados con los dips de Jó y nuestros duetos de jazz , las miles de horas sin dormir, y demás cuestiones que ya he relatado.
Disfruten el dueto (en honor a los nuestros, Tulio!) con Dino, y más abajo la versión de esta maestra: Rosemary Clooney.

Voilà, jouissez!




La Maga.

octubre 02, 2010

Kick in the head..

Cuando mucho tiempo de tu vida escuchaste éste tipo de música y pasa un tiempito en el olvido, si por alguna razón de reojo la escuchás en alguna parte es imposible no llegar a tu morada y buscar lo primero que esté al alcance para devorarlo en una suerte de éxtasis musical. Es lo que sucedió hoy, y por eso quiero compartir el único video que no era de esos bricolages de fotos y música (a los que a veces recurro) para musicalizar un rato este papel en 01.
Recuerdo muchas tardes de mi adolescencia escuchando a Frank Sinatra con Dean Martin y Sammy Davis Jr. (y otros) en un cd llamado "Frank Sinatra. A man and his music".

One word: Beautiful.

Alors, voilà.. Jouissez mes mélomanes!



La Maga

julio 20, 2010

Oda a la Sublimación.

Me molesta la imbecilidad humana, la vagancia de pensamiento, la flojeza de opinión.
Me crispa la cantidad de caretas que se empezaron a fabricar y que se utilizan cada vez con más frecuencia.
Me molesta la mentira, me molesta muchísimo. Me molesta que sea un asset preciado. Me molesta que también lo sea la vorágine diaria.
Me molesta que a las personas les ne frega niente hasta la gente más próxima.
Tengo un día del orto, a veces sucede.
Es uno de esos días en que dejaría todo y me iría al medio de la nada a escribir y a cultivar rúcula y demás hortalizas.
En días como estos me gustaría tener una idiosincrasia más pirómana y hacer explotar algo. Pero no la tengo.
En días así me gustaría cruzarme con alguno de esos hijos de puta que te ningunean y se creen súper cancheros-proactivos para romperle la cara de una buena piña, pero no le pegaría a nadie (salvo al Negro pero sería con tono lúdico, y este no es el caso).
En días como el de hoy debería haberme quedado mucho más tiempo en el psicoanalista.

APOCALYPSE. NOW.
La Maga

junio 26, 2010

Le nez à la fenêtre

La ventana de mi estudio es una de las mejores cosas que tiene el lugar donde vivo. Hoy por lo pronto, la vista era casi de una perfección inigualable. Eso sucede cuando llueve. Cuando a la ciudad se le imprime un dejo de nostalgia (porque no se trata de una lluvia copiosa, no; más bien se trata de esas lluvias sazonadas de neblina y de un color de suciedad inevitable). Apagué toda luz que pudiera interrumpir la belleza que se dispone, y por alguna razón hay un dejo blue en el ambiente, but not at all.
Ya voy por la segunda película de este sábado gris que comenzó a las 7 de la mañana cuando un pajarito en la cabeza decía despacito "Vas-y Vas-y, p'tite lapin.. allons-y". 40 minutos después, al haber terminado mi rutina de yoga mi mente comenzó a conectarse con mi cuerpo. Preparar el desayuno, exprimir las naranjas escuchando en la radio qu'il fait froid y me voy a congelar camino a francés. Mientras se prepara el café, trato de borrar del rostro los vestigios del sueño escaso; agua helada.
Luego de volver a mis lóbregos cuarteles de invierno, termino de ver "New York, I love you" con la máscara de pestañas aún más corrida; las primeras gotas coloreadas cayeron con "2 days in Paris". Me dispongo a ver otra película más, aún no sé cual será, por ahora me entretengo viendo las gotas estampadas en el vidrio. Chocan desplazando otras más tempranas surcando el camino hacia el metal y recuerdo "Martine serre bien fort les lèvres, comme tout a l'heure, pour ne pas laisser échapper sa peur".
Desde la altura el mundo parece otro, la vida parece otra; pero sólo se presenta así por estar cubierto todo de lluvia. La vida siempre parece otra cuando llueve, más si torrencialmente se viene abajo. Recuerdo que con Ôshima pasábamos horas discutiendo sobre qué hacer mientras llovía y teníamos todo un domingo por delante; si la memoria no me falla uno de ellos nos atestamos de todo lo atestable, entre Shot y películas.
En varios escritos he puesto especial relieve sobre la lluvia, y en ninguno de ellos hasta el momento he nombrado el poema que me abrió la puerta al brillante literato argentino, Sir Girondo. Ahora, con toda esta lluvia afuera no sé qué hacer, si meterme con otra película, o sumergirme en el relato narcótico de "Kafka en la orilla".

Ya veré, mientras, le nez à la fenêtre.
La Maga

mayo 25, 2010

Manchester 4 - 3 Lyon

Probablemente sea una pelotudez, pero después de mucho tiempo le gané a mi sobrino en el PES 2010, jugando en el Camp Nou un bello día soleado.
Me quedé sin voz gritándole a Yinsupark (mi apodo de Ji- Sung) que deje de tirarme las pelotas afuera, que de hecho un gol me lo comí por esa razón, estaba al lado por dios! Agradecí gritando con mucho amor a Van der Sar por atajarme los posibles goles, y a Berbatov (que me suena a Triatop) por meter dos go-la-zos, los otros ni idea quién los metió, quizá Vidić o Nani u O'Shea o Evans u Owen.. alguno de esos.
Las amiguitas de mis sobrinas venían a ver qué pasaba con tanto alarido y se encontraban con una boludona saltando y profiriendo insultos a la pantalla. Lo que más me gustó no fue el hecho de ganarle, sino más bien de verlo reírse a carcajadas por lo mucho que me compenetro jugando (mal), por las incoherencias que grito y por lo espásticamente que me muevo.
Amo la risa de mi sobrino, aún conserva la inocencia de los diez años.
La Maga

mayo 09, 2010

El caos es negro

"Caballo negro de las pesadillas, hacha del sacrificio,
tinta de la palabra escrita, pulmón del que diseña,
serigrafía de la noche,
negro el diez: ruleta de la muerte,
que se juega viviendo.
Tu sombra espera tras de toda luz."
J.F.C.

Lastimar. Lastimamos, nos lastiman. Cuando es sin intención, lastimar a alguien puede tener consecuencias que uno dista de anhelar. Cuando sabemos lo que puede causar obrar en off side, ahí se entra en otro terreno. A bancársela, que para eso existe la capacidad de reflexión, meditación, premeditación, premonición y demás "ciones". Los títulos de las carátulas cambian por alguna razón. Muchas veces, personas a las que lastimamos, a priori nos han causado un dolor tantísimo más intenso de lo que alguien alguna vez pueda explicar.
Siempre me pregunto por qué uno lastima sin querer a aquellas personas a las cuales adora, las lastimamos por carácter transitivo, directo o inversamente proporcional. Pero, la consecuencia es la misma. Causamos dolor.
La gente que me ha lastimado (no es una posición victimista, de hecho yo he lastimado también, quién no lo ha hecho?); con el tiempo como panacea me ha dejado alguna moraleja. Me pregunto, ya habiendo pasado por muchas experiencias si de más chica no habré sido la mismísima reencarnación de Lucifer. Quizá la prima, o la hermana. De pequeña tenía mi costado sádico a flor de piel. Resumiendo, era una reverenda hija del Averno. Ya no lo sé bien, no recuerdo, pero es probable que lo haya disfrutado. Es decir, creo que en algún punto estaba tan enojada con todo lo que me había tocado vivir precozmente que descargaba mi ira hacia el universo de la manera más destructiva posible. Cero ternura, quizá alguna que otra vez, pero solapada, extremadamente solapada.
Se que no soy más esa Marquesa de Sade de bolsillo. Bajo el puente pasó mucho análisis y tener, gracias a Jebús, la capacidad de poder escuchar lo que nos viene del otro y de poder ver los propios errores. Se entiende que uno debe hacer algo con ellos. No es agradable, claro está. Pero es interesante ver los frutos. Se llama implicancia. Para los que tengan síndrome de Superman aconsejo sacarse la capa por unos momentos y verse un rato al espejo con el catsuit y la mallita ridícula.
Hoy por hoy me toca escuchar hijaputeces como que me dan placer ciertas cuestiones, ejemplo: no hablarle a alguien que hace mucho me causó una de las desilusiones más grandes de mi vida. Aclaremos los tantos: si me lastimaste por tanto tiempo, no pretendas ahora que sea benevolente. Esto de ser puching ball, no. Si no contesto, es porque simplemente no tengo ganas ni de hablar ni de que me tiren un fardo que no me pertenece. Ya fue suficiente. Si te mandaste la cagada del siglo, aceptalo.
Por otro lado, y este es el lado más complicado , a veces nos encontramos en situaciones en las que lastimamos por no estar en la misma posición. Para mi es la peor manera de lastimar, porque uno lo hace a un ser que quiere profundamente y no hay manera de no lastimar, es inextricable a la situación. Uno se siente el peor ser humano viviente aún cuando te dicen que no lo sos. Que te quieren igual. Katana al pecho. Qué se hace en estas situaciones? Se hace como si no pasara nada? Si no es así, en qué lugar uno se sitúa o no se sitúa?
Es una mierda. Es una gran mierda. Es complicado y doloroso cuando alguien tan cercano de repente se te aleja definitivamente. Y uno sabe que es necesario, que son modos, que hay que dar lugar, que hay que comprender, que hay que dejar el egoísmo de lado y saber ponerse en el lugar del otro. No voy a mentir porque el amor merece más que eso. La gente que queremos y que forma parte de nuestra vida merece la verdad, merece no ser subestimada. Merece saber que uno los extraña si no están, y a su vez que son respetados, que estamos (porque estamos, que no haya dudas sobre eso), que seguimos viendo lo mismo, que los seguimos viendo aunque no sea sentados donde siempre. Que estamos presentes, a la distancia que nos hayan tenido que poner; siempre y firmes.

La Maga

abril 27, 2010

Memento

Ella caminaba en una suerte de estupidez autómata. Cruzó la Av.Córdoba con un envión casi suicida. Para no dejar que el instinto de autodestrucción la aniquilara, tomó aquel recuerdo de asidero. Para no dejarse ahogar por la vorágine humana mientras caminaba entre la multitud, se acordó de esa noche bastante fresca en sus párpados.
Lo que recordaba de esa noche eran flashes, que como diapositivas, lejos del Apocalipsis en Solentiname, podía trocar y poner en el orden que más le gustara. Su memoria, tenía un carácter que rozaba lo espeluznante. Guarda muchos recuerdos, algunos terribles, cual colección de dagas y katanas en casa de un samurai masoquista. Otros tantos le generan algo parecido al placer, o quizá otra sensación, pero no sabía, sus significantes estaban bastante trastocados.
Lo que recordaba de esa noche, extraña, era un viaje a altas horas de la madrugada hasta la puerta de un edificio, donde los ascensores estaban de huelga.
De esa noche, se guardó un recuerdo. Grabó una sensación que se asemejaba a la letra de una canción
“Exploring the taste of her…”. Una sensación que era ilegible tal vez. Un poco de juego que no precisaba palabras ni reglas, porque fluía, inexorablemente. Sabía, como casi siempre, que le faltaban las palabras capaces de abarcar su pensamiento. Fugas eternas, siempre. Difícil captar su esencia.
Lo que recordaba, lo que seguía en el aire junto a un aroma familiar, eran aquellas manos pequeñas rodeando su cuello gentilmente, lejos de la malicia y la sodomía.
Mientras ella caminaba por Florida un violinista en silla de ruedas, imágenes trágicas si las hay, hizo que volviera a añorar aprender a tocar un instrumento, de viento preferentemente y cantar aunque, no a la vez. Volvía esa sensación de sentirse torpe y limitada en términos instrumentales. Pensó que quizá su inevitable destino sería escuchar a Coltrane o Satchmo embelesada; y respiró profunda y gustosamente ante esa imagen. Ya no importaba.
De aquella noche en una misma cama, que salió de una galera sin conejos, recordaba sus quejas sobre la combustión de los autos cerca de las mesas de los bares; la disertación sobre cuadros a medio pintar colgados de la pared. Recordaba aquel cuerpo pequeño encriptado a su lado, sin demasiada voluptuosidad, pero de una belleza adamantina.
Recordaba despertar escuchando a Green Day diciendo
“She screams in silence”, y pensar que tenían mucha razón. Los últimos flashes, que como autos a punto de morir, intermitían en su pensamiento; pertenecían a una comparación con un Ramone y a ella bajando una escalera, porque los ascensores seguían en huelga.
Mientras volvía al trabajo esquivando gente por Florida, pensó que dos días la separaban de un nuevo año, a estrenar, con olor a auto limpio con el pinito colgando del espejo retrovisor. Quedaban dos días de un año, que salvo excepciones que la incluían, había sido funesto.
Todo este circunloquio, todos estos recuerdos de desayunos y delineadores compartidos, fueron escritos en papelitos mentales mientras caminaba por la calle. Para no dejar que el instinto de autodestrucción la aniquilara, recordó ese perfil en la penumbra cual Venus del espejo y esperó a que el semáforo se pusiera en rojo.

La Maga

abril 21, 2010

Si once años después...

Con mi pseudo-padre Lucho,Claudio, Beto y no-me-acuerdo-el-nombre, Rockford College 1999

Puerto Madero 2010. Claudio con chemise, pero sin chores ni cholas.
Déjà vu en el Lion's Den.

El chamito venezolano voló desde su actual Toronto y se dio una micro-mini vuelta por nuestro Buenos Aires querido. Hace once años atrás lo vi por última vez en el helado aeropuerto de Rockford, Il. luego de compartir el techo del McPhail Hall, entre brasileros, coreanos, colombianos, japoneses, vietnamitas y demases nacionalidades; con la griega Giotta a la cabeza como R.A.
Un día, sólo uno. Es difícil recorrer la ciudad en un día, pero hice el intento. El periplo fue algo así: Callao, Av. Santa Fe hasta encontrar la 9 de Julio. Obelisco. Lavalle hasta Florida, parada en Galerías Pacífico para comer algo. Reconquista, Corrientes, Alem hasta la Casa Rosada. Infaltable tomar el Subte A para que conozca las primigenias formaciones hasta Lima volviendo hacia Perú donde pasamos por la puerta del Nacional Buenos Aires y dimos vueltas por callecitas irreconocibles. Defensa y Belgrano. Pasamos por la Legislatura de la Ciudad y nos dirigimos hacia Puerto Madero donde nos sentamos a tomar algo en I Fresh Market. Con el río al lado nos fuimos silbando despacito hasta el Yacht, cruzamos por el puente de Perón y enfilamos para la Dársena de Buquebus. Cruzamos Av. Córdoba. Reconquista hasta la Plaza San Martín pasando por el Kilkenny. Paraguay y otra vez la 9 de Julio. Marcelo T. de Alvear, Santa Fe doblando en Callao donde esta pequeña formación dejó al caraqueño para que descanse (el pana dijo que ni en N.Y. caminó tanto). Continué la marcha hasta Facultad de Medicina donde tomé el 132 para volver a mi morada "in the dark suburbs".
Como la conejita de Duracell, ella anda y anda y anda...
La Maga

abril 18, 2010

Ellos, existen?

Ellos existen. Tienen su vida, sus trabajos, sus amores y odios. En la historia del universo ellos son insignificantes. Se levantan temprano, y desayunan. Ella necesariamente toma jugo de naranja, café y come granola; él toma café y come tostadas. Se cruzaron varias veces sin cruzarse en el centro de la ciudad, cada uno haciendo y deshaciendo teorías en sus cabezas; buscando respuestas a preguntas que jamás se hicieron. La palabra, podría decirse, los une de una manera particular. La palabra escrita, más específicamente escrita por otros. Quizá la de ella; a veces la de él también. Ellos existen, y respiran el aire poluto que se desmigaja en Corrientes y Paraná, donde ella muchas veces esperaba cruzar la calle para llegar a las puertas del Teatro San Martín en busca de ciclos de cine. Muchas noches, muchas más tardes, el décimo piso del mismo teatro la sintió mirar a través de los ventanales. La majestuosidad de la vida ahí debajo, los autos pasando, la vida pasando aún más rápido. Sentir vértigo sin sentirlo verdaderamente. Viendo cómo el ascensor se abría a cada rato para vaciar la sala repleta de gente satisfecha con dos horas de buen cine. Ella mirando por el ventanal, con una amplia sonrisa interna, sabiendo que todo eso era una gran mentira.
Ellos existen, Arbolito y Gurrumina existen en la ciudad lavada por la lluvia matutina de algún día del mes de julio. Él desteje temores, desteje escritos, desteje una historia que pudo haber sido pero que no encontró el camino correcto. Arbolito mira desde arriba, imagina mirar desde arriba a la Gurrumina. Gurrumina, se hace una cola de caballo en el pelo y cruza la avenida Córdoba. Buscaba sin buscar al Arbolito, estuvo mucho tiempo escribiendo en papelitos amarillos que se pegan, pateando latas y piedritas tratando de encontrar a un fantasma.
Un día el azar los puso en el mismo bar de la calle Reconquista al reparo de la lluvia. Ella estudiaba furiosa cerca de un cortado, y él entraba con su gabardina a cuestas manchada de gotas suicidas. Una mirada lejana se cruzó entre ellos pero no más. Sólo la sensación en el aire quedó. Esa sensación.
Ellos existen, discuten sobre política, él más fervientemente que ella. Discuten sobre ciencias humanas, ella más fervientemente que él. Discuten sobre Hegel, Foucault, Heidegger; discuten sobre Bourdieu, sobre Althusser, Tocqueville y Lacan. Sobre la actualidad, y sobre el pasado. Discuten en un sentido amplio, otras veces en un sentido concreto. Discuten como un ejercicio mental, como un ejercicio del poder, como estrategas al acecho. Juegan a discutir para no estancarse, para no dormirse en el tedio cotidiano y arrasador.
Ellos existen, muchos saben de su existencia. Muchos en silencio han deseado que el azar los choque de frente, otros, todo lo contrario. Muchos, cual Corte Suprema, han debatido en extensas jornadas su futuro, el fallo no se dio nunca a conocer.
Ellos existen. Tienen blogs donde se los puede leer, tienen bibliotecas repletas de libros; libros que se repiten en una gran mayoría. Entre ellos, ella tiene una edición especial cuidadosamente dedicada, de Violín y otras cuestiones. En cambio él, tiene o tenía unos Papeles Inesperados perdidos por ahí.
Ellos existen, no cabe ninguna duda que ellos existen, que se levantan cada mañana sin tener la menor idea qué será lo que el azar les depara. Ellos existen sin saber que existen en la cabeza de un Arbolito y una Gurrumina que los escriben y describen en blogs, y en papelitos amarillos que ya hace tiempo, perdieron su pegamento.

La Maga

abril 11, 2010

Coquettes bitch slap you so polite..

Me voy a ir al pasto. Lo sé porque mientras escribo, tengo llamaradas de ideas que trato de retener. Y no sé si quiero ordenarlas, saldrá como saldrá. Mi obsesión por el orden deberá esperar esta vez.
Fue como un melange de sensaciones en un lapso bastante limitado. Pasé de estar mariconeando escuchando una canción de No te va a gustar mientras limpiaba la morada del Subcomandante Marcos, Don Durito de la Lacandona y Consuelo; a bailar y saltar por toda la habitación mientras pintaba escuchando Beck. Dios bendiga a este muchacho por su amplio espectro musical (también me hace llorar cual marrana; sí, la mulita llora) sólo escuchen la versión de Magnolia hecha por él. Pero esta vez, mientras i Tunes randomizaba le pegó a esa canción que tanto, tanto me gusta y que, obviamente trajo imágenes muy específicas a mi cabeza. Fue inevitable ver el arte de tapa y no recordarlo.
Dejo la pintura de lado y les cuento. Juicy Stuff. No, not even close.
Funes, 2004. Al final de la barra está el DJ, sigue siendo así. Pero en ese entonces yo trabajaba ahí y siempre jodía con la música. No es lo mismo trabajar soportando a gente beoda con música de calidad que escuchando DJ Deró, no?. La cuestión es que la buena música reinaba, y desde mucho antes de abrir las puertas al público.
Y yo estaba ahí, preparando las mesas, o ya durante el servicio poniendo música cuando me dejaban, que en realidad siempre me dejaban (tengo muy buen gusto musical, qué joder). Si mi memoria no me falla (Ja) un jueves me dejaron pasar música, no toda la noche, claramente. Pero un día de esos, quedó grabada la secuencia de husmear entre los discos, uno muchas veces ve algo pero no sabe bien por qué se nos quedan las imágenes tatuadas formando huella. Y aquí estaba esta mezcla fluo-fluo, fucsia y con luces de neón. Y parece que a la tapa del disco se le quedó grabada la secuencia de Funes. Yo detrás de la barra, cantando la canción en cuestión, con la gente llegando de a poco y buscando vaya a saber qué. Quizá esos papelitos con frases tales como “Lo único que puedo decirte es que me enamoré de vos en tiempo récord” o “Traducir la elevación particular de cada alteración de tu ceja es la génesis de mi anhelo mayor de esta hora” a-la-pi-pe-tuá, sí, todo un poeta había resultado ser aquel muchacho que tantas horas de sueño me quitó (pa-te-ti-co). Pero estaba con el Mr. Beck y Sexx Laws sonando en mi casa, y seis años atrás allá por ese bar lleno de música exquisita. Buenos momentos, buena música, buenos amigos que quedaron de esas noches llenas de lo que se les pueda ocurrir. Desde matar el tiempo llevando el Trivial Persuit, pasando por los sandwichitos de Gianni que solíamos hacer con Jesi; hasta los duetos alguna vez mencionados que hacía con Jó imitando a Ella y Louis.
Los melómanos estarían de acuerdo conmigo. Yo estoy de acuerdo conmigo así que eso me basta. De cualquier forma, los invito a desempolvar Midnite Vultures para los que lo tienen y para los que no, recomiendo fervientemente que lo consigan. Ya desde el primer tema te pone a bailar solo cual terrible zapato, pero zapato feliz.

Écoutez!!

La Maga

abril 05, 2010

Desayunos

- ¿Amor, dejé mis gafas ahí?
- Sí, ahora te las alcanzo.

Mientras buscaba en el bolsillo del saco su pluma fuente, escuchaba a la cafetera, y a los resortes de la tostadora emitir esos sonidos tan característicos de la mañana.

Desde la habitación la escuchaba cantar "All of me, why not take all of me, baby can't you see, I'm not good without you, take my lips, I never use them, take my arms, I wanna lose them..."

Su voz se mezclaba con la de la radio. "Shh, Shh" , se decía a sí misma la gurrumina,"escuchá"
La radio comentaba sobre el incendio de una formación del tren que ella suele tomar. A la hora que ella lo suele tomar algunos días a la semana. Su cara se transformó. Pero siguió cantando. Le gustaba ahuyentar malos sentimientos cantando Ella..

"Just go your way, and laugh and play, there's joy unknown, in a mellow tone.."

"El scat desafinado", pensó él, y no se equivocó. Le salía tan, pero tan mal ese scat, que si Ella viviera, mandaría a matarla, o quizá le firmaría un autógrafo, vaya a saber uno.
Ya había entrado los periódicos, y se la veía preparar el desayuno, mientras hojeaba uno de ellos. Ella lo miraba buscar papeles, arreglarse la corbata frente al espejo. Siempre le hubiera gustado arreglársela ella, 'like in the movies', yendo por atrás suyo y rodeándolo con sus brazos, mientras le daba un beso en el cuello. Pero ella era demasiado pequeña y solo podía, como mucho, abrochar algún botón olvidado. "Botas más altas", pensó.

- Vida, el café está listo.

Él se sentó, inundando el lugar con ese perfume que adoraba. Él estaba allí, y ella seguía cantando..

"Now my heart's antiseptic, since you moved out of there, Romance, finis. Your chance, finis. Those ants that invaded my pants, finis. Bewitched, bothered and bewildered - no more".

Se acercó a él con el café con leche, tratando de alejar fantasmas, angustias y soledades que no pertenecían a esas horas. Le acarició la nuca, le dió un beso cerca de los labios, reconociendo su aroma tan particular. Una anguila eléctrica hizo descarga en su cerebro y se diseminó hasta la punta de sus uñas perfectamente esmaltadas. Recordó las frases de un libro, cuando recién empezaban a conocerse, con las cuales había sentido algo parecido a la rendición. "Mais, si tu m'apprivoises, nous aurons besoin l'un de l'autre. Tu seras pour moi unique au monde. Je serai pour toi unique au monde..." "Tu deviens responsable pour toujours de ce que tu as apprivoisé"

Habiéndole dejado la taza y las tostadas cerca, le acercó el periódico, y le señaló la viñeta.

-Somos nosotros, Arbolito -, le dijo sonriente.

La Maga

marzo 24, 2010

Hay escritas infinitas palabras

No sé cómo empezar, tengo un enjambre de pensamientos dispuestos a ser desenredados, pero aún no sé cómo.
Desde que me recibí, mi super yo se licenció también en sadismo; y eso no es bueno. La pregunta que aparece es qué hacer.
Y ahora? Au boulot! Claro, ojalá fuera tan fácil. Ahora el camino es aún más vasto de lo que imaginaba, la cuestión es elegir uno de las tantas bifurcaciones. Ya averigüé para empezar un postgrado, claro está que no será hasta el año que viene. Seminarios, miles.. de los cuales opté por tres. Bien ahí, se reduce un poco más. Y hay otra idea, que carcome, el “paper”. Desde que terminé con los textos de la última materia me obligué a buscar temas para investigar, por lo cual miré mi biblioteca y dos libritos me llamaron la atención. “Las palabras y las cosas”, de Michel Foucault; y “Qué significa hablar?”, de Pierre Bourdieu.
Hay algo allí en el orden del discurso que siempre me atrapó. Muchos subestiman las palabras, subestiman lo que dicen, como si hablar fuera gratis. Pareciera que sí. No tienen esa sensación de gratuidad cuando escuchan? Cuando uno habla, como ya he dicho alguna vez tomando ideas de Echeverría, se compromete con aquello que dice. Cuando uno, ante un interlocutor emite un enunciado, se hace, o debería hacerse cargo de aquello que sostiene. Todo esto viene a que cuando uno habla crea un mundo, y ese mundo que está construyendo en general lo muestra. Es muy de esta época el andar mostrándose. Cada uno hace de su culo un encofrado y sostiene momentáneamente el edificio que más le guste. Publicar acá también es mostrar cierto aspecto de uno. Habrá que ver el uso que uno hace de las herramientas que tiene a la mano. Vuelvo.
Estaba en crear el mundo con las palabras. Uno con las palabras tiende puentes, levanta muros, invita a jugar; las palabras son grandiosas a veces, y son de lo más funesto otras tantas. Piensen en situaciones, donde dos o tres palabras pueden hacerte sonreír un día entero o querer meter la cabeza en un agujero. Recuerdo sesiones de análisis donde las mismas palabras podían significar cosas que ni imaginaba, podían abrirme todo un nuevo panorama y hacerme pensar: “ya lo tengo, ya entendí todo”; y quizá otras veces esas mismas podían hacerme estallar en un llanto profuso que luego se traduciría en una sonrisa post-catarsis. Las palabras son magníficas; y lo son por toda la variedad de acciones que estas nos ofrecen.
Conocí varias personas que crearon su mundo con palabras, palabras pomposas, palabras que no reflejaban en casi nada la realidad “real” y ese mismo mundo lo vendieron cual excelente agente inmobiliario. Ahora bien, uno decide creer en las personas, porque si uno no cree se vuelve un escéptico de mierda. Convengamos que no le creo a muchas personas, y es una chorrada; creo que prefiero ser aquella que creía a no creer una palabra de lo que la gente me dice. No es con todos, en efecto, hay gente a la que le creo porque me ha demostrado que la parte del mundo que comunica se condice, pongámosle, con la “realidad”. No voy a profundizar en la concepción de la realidad porque es un tema aparte, y espinoso (como el sujeto de
Žižek).
Y aquí quería llegar. A la mentira y a sus consecuencias. Qué se hace con eso? No tengo la más recalcada idea. Y no hablo de la mentirita blanca e inocente de decirle a tu mamá: “me fui a lo de una amiga” y en realidad te estás revolcando descocadamente. No. Hablo de la otra, de la que no hay vuelta atrás una vez descubierta (aunque quizá tu madre no te deje volver a tu casa por casquivana). Hablo de la mentira irremontable. Todavía me sigo preguntando qué hacer con los kilos de ladrillo hueco que uno ha comprado y que resultan ser uno de esos tiempos compartidos inexistentes en Kualalumpur. La parte que a uno le corresponde es comprar (compren y consuman y serán felices!). Nos hace cómplices? Me hace una imbécil seguro.
Creo que todos nos hemos preguntado si preferimos la cruda verdad o si somos capaces de vivir con una mentira haciéndonos cucharita. Ah, la era postmoderna y sus recovecos; sus ilusiones y sus millones de trampas. A medida que ha crecido el panoptismo cibernético, y su concomitante paranoia; parece haberse creado un velo de “todo vale”. Queridísima Juno, ya hace miles de años atrás en la mitología teníamos dos caras. Sé que no soy la única que siente esta vorágine, esta sensación de fuerza centrípeta que nos expulsa a la nada y su contracara centrífuga nos chupa al centro de un agujero negro lleno de “cosas”. El Samba de la postmodernidad y su Imperio, nos ha llevado a un lugar sin centros fijos donde todo está en todos lados y en ninguno a la vez.
Me fui otra vez. La mentira; demasiado amplio el concepto. Qué se prefiere? La cruel y cruda verdad, hablo por mi. Ni andar suponiendo que es una obviedad (cómo odio lo
ob-vio!), ni ir sweet-coating la verdad; porque sería casi un insulto a nuestra capacidad de metabolizar. Y aunque como herramienta a la cual la humanidad ha echado mano desde el principio de los tiempos; uno debería saber cuando decir enough already y dejarse de joder. A hacerse cargo. Si decimos algo; lo más lógico sería responder por nuestras palabras.
He mentido, tampoco soy una Carmelita descalza. Por no querer mentir he estado involucrada en una relación -pseudo- bígama (sí, los dos sabían; no, no me casé) durante un año y medio; lo cual fervientemente NO recomiendo (ni la mentira, ni la bigamia). Aún así, con sus idas y vueltas, me mostró el lado dulce de la verdad. Desde ese momento he tratado de evitar la mentira (que a veces pareciera ser un activo preciado) y el: “pero si es ob-vio!”.
Claro está que si uno prefiere el camino negro que tome la General Paz y luego a bancarse sus efectos. Lo lamentable es que uno también tenga que, en ciertas ocasiones, ser afectado y verse “privado de”; porque la mentira a uno le quita la posibilidad de elegir.
De frente manteca.
No subestimen las palabras.. son las que hacen andar al mundo (junto con la globalización, el libre comercio, y las privatizaciones; claro).

La Maga

febrero 21, 2010

Électricité en panne



Nunca imaginé, o sí? No, a decir verdad nunca imaginé que un apagón podía ser fuente de tanta.. Cómo decirlo? Alegría, pongámosle.

Hay que aclarar, es un apagón que lleva ya unas horas. Ya está oscureciendo, o sea para mi, “worst case scenario” ever.
Tomé coraje. Encendí unas velas, que para todo aquel que haya visto “Candyman” es la peor idea. Las sombras que se proyectaban jugaban con las paredes como niños riéndose a carcajadas. Con quién hablaba sobre un juego de luces y sombras hace poco? Ah sí, con el Negro, viendo un video de El cuarteto de Nos. Fabuloso.
Qué hice en este día extraordinario? Con lluvia a borbotones (qué linda palabra “borbotones”, es, podría decirse.. explosiva), a lo que me dediqué fue a preparar un buen baño de inmersión, así de lo más romántico. Aunque podríamos cambiar el romántico por “energéticamente crítico”, pero es demasiado político. Dejaré el romántico por cuestiones de pulimentada armonía literaria.
Velas, una espuma de hierbas y los Beatles en primera fila, cantándome. Apostaba, mientras cantaba desaforadamente que pocos en el edificio podrían entender la situación de un apagón con música a todo volumen. Resulta que soy un bicho que funciona a música, por lo tanto tengo unos parlantes que datan del siglo pasado, de la época en la que no se precisaba un enchufe para su funcionamiento. Por lo tanto conectados al ipod, fiesta para mis oídos. Voilà! Música en la penumbra, con el agua jugando conmigo y las sombras. Norwegian Wood sonaba, y de paso a la distancia jugaba con Murakami.
Cuando chorreando agua por la casa, dando tumbos entre relámpagos y lluvia, me dispuse a hacer un café, recordé que en algún momento de iluminación (y no precisamente galvánica) se cambió la pava común, gauchita, por una eléctrica. ME CAGO EN LA POSTMODERNIDAD. Lo que recordé fueron gratos momentos de mi casa de la infancia donde nadie se moría por usar un hervidor de acero inoxidable, el cual se portó de diez y me hizo un rico café con leche.
Ahora sí, luego de todo esto busqué un cuaderno, por lo tanto estoy escribiendo en tiempo real. Es de noche, Los Beatles cantan “Happiness is a warm gun” y el tercer cigarrillo del día y su exótico humo compite con las llamas de las velas que escasamente dan luz al papel que escribo.
El viento se cuela por las ventanas junto con las luces de los rayos que ya no pueden amenazar con cortar el suministro eléctrico. El viento, por lo pronto, amenaza con apagarme las velas, y yo mientras voy buscando Julia para musicalizar dulcemente el panorama escópico del siglo XVIII.
Lo que más me está preocupando, desde que se cortó la luz, aparte de que aparezca la figura recortada de Jack en la ventana del balcón (sí, en el piso doce) con una motosierra a pila o batería, fue la falta de oxígeno que amenaza seriamente la vida del Subcomandante Marcos, Don Durito de la Lacandona y Consuelo, que hace ya tres horas dan vueltas en la pecera sin aireador en funcionamiento.
Aún así, con todos estos peligros dando vueltas, hace mucho... No, hace mucho no. Nunca, y lo afirmo, he disfrutado tanto de la soledad nocturna con un apagón y una tormenta eléctrica (casi que parece una tomada de pelo). Si lo analizo, puede llegar a ser porque uno recuerda en estos escenarios particulares a Hitchcock más de lo que debería.
No voy a negarlo, extraño los beneficios (subestimados) de la energía eléctrica, pero no voy a negar que estoy disfrutando del paisaje que se presenta ante mis ojos. Y ahora que lo pienso bien, no estaría nada mal acompañarlo con un buen cigarro.

Prometí escribirlo. Esa misma noche dije algo así como: “Si alguien escribiera un libro titulado “La relatividad del tiempo cannábico”, yo lo compraría”.

La Maga.

febrero 06, 2010

Tu mano en Do, un boulevard..


Tengo uno de esos días. Ayer estuve reclamándole amor a Flor, y mientras respondía a mi demanda hablando por teléfono, nos pusimos a comentar sobre el CD que le pasé y anda escuchando, ojalá podamos ir el 27 a verlo.
Esta canción me genera una cosita inexplicable, mezcla rara de nostalgia y de último vagón. No sé si es por el vendaval, o el desamor del funeral. No sé por qué cuando Flo me dijo sobre "besar tus pies en el sillón" ya intuía que le gustaba, y a la vez no sé por qué se me formó esta imagen en la cabeza. De algo sumamente dulce y delicado (así de delicado amor, así de delicado.. [D.F.]), de algo que quizá para muchos sea lo contrario, pero a mi se me traduce como amor. Por otro lado, eso de "es todo lo que tengo y es todo lo que hay" tan nostálgico, tan de saberte una imbécil luego de sentir que te destrozaron el alma al igual que un gatito jugando con un ovillo de lana. Y decidir tomar un tren y dejar pasar, que es lo único que queda luego de eso. Igual me quedo con "tu mano en Do.." tán gráfico a veces, tan simple que te derriba cual manotazo de David Haye. Piénsenlo. Tu mano en Do.
Hay otra de las canciones, que subiré la próxima, que es casi imposible no recordar a Flor y a Jóse, será porque dice algo así como:
"Llevo a Luis cantándole al Sol..", no se trata de eso para mi; se trata de los discos de los Beatles, o de las cartas que nunca te dí, hasta quizá se trate también de la foto con tu gorro gris.. Será porque me gustaría que alguien escriba una canción parecida nombrando alguno de mis gorros con pelotitas de lana en los extremos. Lo que me hace recordar que la conversa con Jóse sobre ese tema nunca terminó. Pin a la pared. No terminó la frase de que supuestamente sería ¿aburrido?. Creo que lo corté alabando su panqueque con cebolla de verdeo, tomates y granos de choclo. Lo que sí, a vos te salía mirlo, y a mi marlo, el cual descarté porque me recordaba a Brando. Efectivamente luego de buscar en la interné, encontré que la palabra es marlo, y dato interesante, se usa para algo relacionado con chinchillas y cobayos. Desvarié mucho ya. Me parece que la abstinencia de nicotina hace eso..
Jouissez la chanson!

FEDERRATAS: Marlo lo dijo Jóse, al pajarito lo nombré yo.(Disculpas)
La Maga

enero 14, 2010

Bikers

Y se te hace un nudo en el estómago. Pienso que nos van a llevar puestos uno de los 300 colectivos que pasan por Juan B. Justo, o el Negro se va a llevar puesto los caballetes donde los policías te paran abajo de la Gral. Paz, o algún imbécil con toda la razón te lleva puesto de puro arrabalero que es. Pero no sucedió nada de esto. O casi nada. Sigo dudando en por qué te tuve fe, considerando que conozco muy bien tu torpeza. Y vos también, vos aún no creés que yo haya accedido a volver el tiempo atrás y disfrutar de un viaje en bicicleta. Y no sentadita en el asiento de atrás. Lo cual ahora me trae el recuerdo de haber vuelto con Jóse alguna noche luego de cerrar Funes, a las 3 o 4 de la mañana sentada en el asiento (ese que te raya el tujes), mientras hacía sonar el timbre.
En este caso, me remonté a mi adolescencia, al tiempo donde con todos los chicos salíamos a andar en bici, y yo en general iba en los pedalines de la Haro de Guille, o en el manubrio de la playera amarilla de mi hermano Hernán, con la patita de esqueleto. La skater (por amor a Jebús!) con todos los bikers.
Me asombró haber disfrutado más del viaje que el sufrir las supuestas embestidas de los diferentes vehículos. Y creo que el no haber podido ensayar más de cuatro canciones hoy (perdón Nero por eso), quizá por el humor de mierda que tenía se fue disolviendo desde el momento que volvió el NN (Yago)a jugar y a morderme y a hacer esos ruiditos extraños que emitía entrecerrando los ojos, a lo que luego se le sumó el super archi viaje en el manubrio de la playera.

Yago
(Yago jugando con mi short)
(Qué hago? Lo rapto?)
Y el sol pegaba de una manera fantástica, y si bien el aire no era de lo más impoluto, y los colectivos no ayudaban a hacer el viaje fluido (J.B. Justo a las 6 de la tarde), todo se sucedía de una manera pacífica para mi, no tanto para mis brazos y mis sentaderas. Tal vez los gritos avisando que venía un bache, o un semáforo en rojo, o un charco de agua fueron de los mejores momentos. Me sentía una co-piloto en el Paris-Dakar (me fui al carajo con la comparación) y un aluvión de energía salía de mi en forma de pequeños alaridos (como los del recital de Placebo), lo cual significaba que todo lo antedicho venía junto (bache, semáforo y charco). Temiendo por mi vida y también por mi torpeza, ya que varias veces metí una pierna en los rayos, me transporté a una época de mi vida en que esos momentos me producían muchísima felicidad, aún rodeada de tanta pero tanta tristeza. Y uno se pone a pensar qué es la felicidad. Qué es la felicidad? Y aseguro que no para todos es lo mismo. Yo sé que soy inmensamente feliz con muy poco (y decir la frase de Groucho sería muy pedorro), sé qué me puede hacer feliz. Me recuerda a un verano en que me fui con todas mis amigas de vacaciones, y que le dije a una de ellas de ir a la playa cuando ya no hubiera tanta gente pero quedaran vestigios de sol. Compramos una Cindor y unos alfajores Havanna, y nos quedamos tiradas hablando incohorencias, riéndonos muchísimo y sin parar. Ese día le dije a mi amiga que creía que la felicidad costaba muy poco. No se precisa de tanto. Y suena trillado, y hasta medio pelotudo. Pero quizá se trate de eso.
Volviendo a la aventura ciclista o Petit Tour de France, y al sol y al viento, aún con el humor que tenía, hinchada las pelotas de tanta imbecilidad circundante, ese paseo me hizo reír. Me sentí otra vez un pibito de quince años, sólo que esta vez no tenía una remera XXXXL, ni pantalones caídos (más bien todo lo contrario). Sentí la tranquilidad de saberme capaz de difrutar de algo tan simple como un viaje en bici, de saberme menos compleja de lo que a veces me siento. Y de empezar a entender, que la sabiduría pasa por otros vectores, quizá no por los que yo creía tan a rajatabla.
La felicidad es eso, es un paseo en bici con amigos que pueden llegar a matarte en el viaje (perdón Nero, pero sabemos que es verdad), pero aún así nos subimos a la playera y disfrutamos del sol y el viento en la cara mientras sorteamos baches.

Ahí abajo comentó el ciclista schizo..
La Maga

enero 05, 2010

Fuga de ideas

Y yo estaba allí, pudo haber sido cualquiera pero no; yo estaba divisando el infinito. Recuerdo que en mi infancia tenía el deseo ferviente de volverme grandiosa en algo. Nunca lo conseguí, todavía conservo las acuarelas y mi primera caja de lápices Staedler que a los 6 años tenían un atractivo incomparable. Por qué el marrón es el que más pequeño quedó si mi color favorito es el negro? De cualquier manera, esos lápices los utilicé asiduamente tratando de convertirme en una excelente pintora. Soy pésima pintando algo que no sea la pared de alguna habitación. La cuestión es que existió un día, que mi memoria no ha etiquetado, en el que luego de pasar años escribiendo infructuosamente, componiendo poesías de un mal gusto importante; las palabras comenzaron a agolparse en mi cabeza. Solía pasarme horas tratando de rimar, que todo tenga un sentido y coherencia, lo cual resultaba en versos empalagosamente sentimentales, en desdichas de amor.. típico de adolescente melancólica. Siempre utilizaba la escritura como medio para controlar sádicamente la angustia que me invadía (qué frase, ojo.. "controlar sádicamente la angustia..." qué chorrada). Cual Marqués poseía ese trozo de papel y balbuceaba cursilerías, trompadas al aire sin otro destinatario que ese sentimiento de desamparo existencial.
Mágicamente, como venía diciendo, existió ese momento en el que ese esfuerzo por escribir, cesó. Desde aquel tiempo a esta parte, el mundo cobró otro matiz. Los objetos del mismo tenían algo escondido, algún misterio que dejaba entreverse ni bien cruzaba mi campo visual. Todo comenzaba a transformarse en mi cabeza, aún se transforma. Ahora experimento una fuga de palabras que no controlo. Las imágenes se suceden y se mezclan. Se mezcla la realidad con las palabras y esta a su vez con otras imágenes que voy inventando en un papel que aún no poseo entre mis manos.
Y pudiendo haber sido otra persona, era yo la que divisaba ese infinito. Y todo se llenaba de trazos de imágenes que incluía cuidadosamente. Como si aquello que se presentaba en mi campo escópico de por si no fuera perfecto, aunque lo era, definitivamente lo era; esa imagen debía incluir algo más. (Lacan seguro se reiría mucho si leyera esto) Este infinito estaba compuesto de la linea del horizonte desfigurada en su tranquilo hábitat. Las luces de la autopista clareaban un camino plagado de niebla. Yo no manejaba (o si?), yo disfrutaba de ese horizonte desdibujado y de esa niebla espesa que todo lo fundía. Disfrutaba de esa música en un idioma foráneo y no muy conocido, quizá si lo era para mi que lo vengo metabolizando hace años. No entiendo una palabra, pero ya en mi sistema está su cadencia, sus consonantes explosivas y traba lenguas. Acompañada de esa música me dejaba llevar. La música puede ocupar un todo, a veces así también el silencio. Pero una delicia auditiva (y sé que sonaré bastante snob) es sentir el placer de ciertos acordes que no podrían ser otros en determinado momento. La elección sonora perfecta para cierta sucesión de imágenes, para una sucesión de sentires. La perfección está dada por la simbiosis entre las imágenes y las notas musicales que saltan, rodean, salpican esas fotografías mutantes y movibles de manera tal que generan, reproducen de forma inextricable el instante completo.
Siento una mano recorrer mi pierna lenta pero de forma decidida. Era el horizonte de otra persona, una concatenación ajena que sólo coincidía en la música. Esa mano palpaba mi pierna calladamente, en un silencio humano que a esas horas era impagable. Necesario.
Mi mano acaricia el brazo de esa mano que acaricia mi pierna en un mutismo impoluto. Cierro los ojos, ya no preciso alimentarme de imágenes, de horizontes y niebla. Mis ojos permanecen cerrados en una suerte de éxtasis sensorial. Saboreo el momento, se va desmigajando en mi paulatinamente y ruego que no se borre. Antes de dar un paso hacia el abismo, ruego que esa autopista no posea una salida en miles de kilómetros.
La Maga

octubre 14, 2009

Desafío II

La cuestión es que no hay cuestión, y que más allá de haber llovido mucho por estos lares, últimamente yo también ando escasa de palabras, de inspiración. Ando escasa de motivos, no de razones, tengo un millón de razones por las cuales debería escribir. Entre ellas se encuentra algo así como la prevención de un inminente aneurisma, o enfisema, o embolia, o como más te gustaría llamarle.
La palabra era "Saudade" Ema, que por lo que he visto en tu escrito has decidido que fuera estupro, otra vez. No, claro que no iba a ser la misma palabra. Ya sé, como me has dicho "que raro nosotros desentendiéndonos", pero lo atribuyo más a tu memoria selectiva, de la que antes hablabas, o quizá puede haber sido el hecho simple de ser mucho más fácil para vos. Y que entre todo ese olvido, toda esa falta de inspiración, Saudade te iba a complicar la existencia. Más allá de la no memoria, o del desentendido (gol de Argentina) que no creo tal, debo agradecer que luego de tanto tiempo, que no esperaba que fuera menor al transcurrido, te hayas acordado de La Maga. Se agradece ya que hace mucho que no hablamos como solíamos hacerlo, de madrugada, por horas interminables y de lo que fuera o fuese, y sin expectativas de nada, con preguntas sin respuesta. Y por sobre todo, sin angustia por no tener respuesta, era un hecho que por lo menos yo consideraba esperable. Hoy ya no sé que decir. Intenté (justo hoy) garabatear una historia mientras esperaba a mi profesor de teóricos que llegó media hora tarde. Pero a decir verdad, quedó ahí, a la mitad, bastarda y aburrida, con mezclas inevitables de conceptos psicoanalíticos, que al leer me dan algo parecido a ganas de devolver, no por el psicoanálisis, pero siempre me tildan de snob por eso, FUCK OFF! es una deformación profesional. Esto ya se me fue a la mierda, no tiene sentido lo que escribo. Sólo empecé a escribir porque me pareció sensato (ella siempre tan mulita) una respuesta al gesto que tuviste para conmigo. Sigo con millones de ideas en la cabeza que podría plasmar tranquilamente en un papel, pero al parecer "se ha perdido la conexión" entre aquello que lo haría posible. No son días buenos. Siento horror de la realidad, una realidad que a veces se presenta tan cruda, tan como un cross de derecha, cross de izquierda, uppercut y demás golpes. Pero al final del día queda respirar, contar una vez más inhalaciones, pensar en el cielo sin nubes, respirar profundamente, y cagarse en todo. Porque con la paja mental, no hacemos nada. Así que... mañana tendré una larga charla con mi psicoanalista.
La Maga