agosto 03, 2009

Ojalá vivas Marcos



Una vez, no. 
Otra vez, no. 
Otras tantas después, sigue siendo no. 
Pensaba que si sabía todo lo que iba a resignar haciéndome vegetariana, quizá seguía comiendo triples de cantimpalo y queso. Tolerar cada vez el famoso: "Qué, no comés carne porque no querés matar animalitos?" En serio, why do you even care?
Comenzando con el "Vegetariana" pasando por Pendeja subversiva, Patineta, Nerd, Ancho, Freak, Demente, Snob, limitadita (ese fue el ápice), cuántos quedarán todavía? Pensaba en cada uno de ellos en esta habitación congelada; arrinconada al lado de la estufa escribo una vez más en este cuaderno de hojas anaranjadamente chillonas al cual me acostumbré a acudir cuando el razonamiento ya no alcanza. Será que tenías razón cuando decías que andar racionalizando todo no sirve de nada? Quizá sea un juego interno demasiado conocido, un juego que me resulta en extremo fácil jugar. Cierro los ojos, blind folded recorro cada palabra, cada te amo, cada cuento leído a las  4 A.M., "Dormías Gurrumina?, Sí, Arbolito pero leeme" y retomabas un pedazo de  "El cumpleaños de Juan Ángel" y yo lloraba, porque esas palabras eran de una ternura incomparable. Creo que ese otro rótulo que me gané, el de "Zurdita", estaría en extremo justificado si dijera que la revolución en algún punto (en el que ahora no ahondaré); tiene una gran carga de ternura. "Estela es la única que lo besa en la boca/ con miedo con derecho con costumbre" y me seguías leyendo.
Al fin, todo eso se va deshaciendo, se desmigajan los recuerdos y los guardo ultrajados, como una carta a punto de cortarse por los pliegues que una y otra vez abrieron la puerta a la alegría.

Y dejamos de ser quienes somos, y a cada manoatazo al despertador no siempre nos reconocemos cuando miramos las huellas que quedaron en las sábanas. Y cambiamos rutinas para despojarnos de aquello que las acompañaba.  Ya no más Molko cantando para avisarme que llamabas. "Desde que te alejaste, cuántos lugares se han tornado vanos y sin sentido", ya no más lágrimas, gracias a Johnson & Johnson. Chantal Mouffe duerme en la biblioteca, en su lugar atracón de librería, dos libros de Foucault, dos de Bourdieu y Outsiders.  Sigo sin poder dormir [retraimiento narcisista necesario para conciliar el sueño]. Muchas pelis, mucho estudio, francés, un par de materias.. felicitaciones licenciada.
Y ahora?, ahora jugo de naranja recién exprimido, ducha intensa, frutas hasta la tarde; tranquilidad. Otra vez tranquilidad (debo confesar que me preocupa, no será ficticia?) Estás segura que racionalizaste lo suficiente? Bien sûr.  Tranquilidad quizá sea eso, no darle excusas a nuestro sádico y perverso super yo para que abra el maletín y escoja el método de tortura en boga. Tranquilidad es sólo quizá, saber que esta vez I really really did my best, took my time to be sure (lo-ooot of time), said all the right things and still: No. 

Lost cause. Hay veces que no se puede hacer nada. O si?


Should we fight for lost causes?
Not a fucking,

single, 
clue.



La Maga

julio 31, 2009

Los rulitos, Toing Toing.. Toing Toing..

Yo naaací....

Voy a la duchita, abro la canilla... Cascadita!

-Sería bueno encontrar la que dice: Ahora sí nos lavamos los dientes.. Con mucho gusto!
[gusto a banana, frutilla y ananá.. No pican! Pibe's y Coqueterías, ahora sí, las pastitas acá están (si la memory stick no falla)]
-Otra.. "Yo coltal tolta!"

julio 24, 2009

Desafío

(Ecoutez!)

Tengo a Caetano susurrando que “Nada, nada, nada restou desse amor” y un desafío impuesto mientras escribo. Llueve con furia, la ciudad se presenta hermosa, con nada de maquillaje, a cara lavada. Tengo un nudo en los dedos, hace mucho no escribo, se me secó la inspiración. En otra época me manchaba los dedos con tinta asiduamente, la pantalla lumínica destrozaba cada célula de mi retina sin ningún tipo de culpa. Pero quedé vacía por un rato, o eso espero. No precisamente por la calidad de lo que escribo, lejos, muy lejos estoy de hacer la diferencia. Pero como actividad catártica, ha quedado estipulado en análisis que es efectiva, eficiente, y todos esos vocablos repugnantes que utilizan las psicoterapias comportamentales, por su parte mi analista diría algo así como que “estoy sublimando correctamente”. Eso significaría algo así como que gracias a la escritura no ando matando gente por ahí, o poniendo bombas en las oficinas de Personal, o prendiendo fuego un vagón del Sarmiento (no, yo no fui la del incendio de Haedo, aclaro). Mis mecanismos de represión por lo visto están oportunamente aceitados y puestos a punto, quizá demasiado.
La cuestión es que me cuesta escribir, me cuesta estudiar. Leer (cuestiones ajenas a la facultad) se me da fácilmente, diría que es vital. Pero leer lo que me da placer, no va a hacer que me reciba, claro está.
Estaba con Caetano cantando allá de fondo, un sahumerio de tilo, sumergida en la bañera repleta de agua, fumando despacio, reteniendo el humo y dejándolo libre viendo cómo se esparcía diferente, más pesado que de costumbre. El humo tiene idiosincrasias misteriosas y lúdicas, más cuando se está como estaba yo, relajada entre mis patitos de goma que soplaban para no ahogarse entre la espuma.
Pensaba, y creo que era a la velocidad del sonido, o de la luz? No, tan rápido no parece. Y en una especie de barrido mental, fui repasando diferentes temas, que a simple vista se me resolvían sin esfuerzo, como cuando uno sueña la respuesta de un problema matemático. Pensaba en el desafío.Ya sé que lo tuyo con Priscila (qué nombre precioso, joder..) no es estupro, y sé que no te va a convencer que haya escrito eso para meter la palabra, pero entendé que tengo sequía creativa, y mi otro yo, Priscila (la mía, no tu chica no virtual) se fue a jugar, lloviendo y todo a la plaza. Pero a mi la lluvia afuera no me ayudó demasiado con la deshidratación literaria. Ayudó para tranquilizarme, para acercarme al eje que cada día parece fugarse un poco más de mi, podría pero no tengo pensado llegar al recurso extremo para centrarme, por ahora no. Ayudó en ese momento para embellecer la penumbra apenas iluminada por la pequeña brasa del sahumerio, para derrumbar por un rato el fuerte alrededor mío. Entre los escombros momentáneos encontré una idea, un sentir, quizá hasta una revelación. No, no estoy triste. Me di cuenta que no estoy triste, quizá debería pero no lo estoy, tampoco el extremo de mi costado maníaco revoltoso y saltarín. Estoy tranquila, y no la tranquilidad que antecede la tormenta que en ese momento se estaba desarrollando, era la tranquilidad misma. Ahí tierna, aterciopelada, repleta de aroma a tilo y alguno que otro de sales que haya mezclado en el agua. Estaba cerca de ese cuerpo desnudo que a veces siento ajeno a mi, estaba sobre mis párpados cerrados que disfrutaban del ir y venir de mis yemas acariciando el agua al ritmo de Bebel, estaba en mi voz acompañando a la pequeña niña cantando.. ”Vai, minha tristeza”… Y cada pieza se posicionaba lenta y sin esfuerzo, claro que si… “chega de saudade”.
La Maga

junio 30, 2009

La peste du XXI siècle?

- Naturellement, vous savez ce que c'est, Rieux ?
- J'attends le résultat des analyses.
- Moi, je le sais. Et je n'ai pas besoin d'analyses. J'ai fait une partie de ma carrière en Chine, et j'ai vu quelques cas à Paris, il y a une vingtaine d'années. Seulement, on n'a pas osé leur donner un nom, sur le moment... Et puis, comme disait un confrère : " C'est impossible, tout le monde sait qu'elle a disparu de l'Occident. " Oui, tout le monde le savait, sauf les morts. Allons, Rieux, vous savez aussi bien que moi ce que c'est...
- Oui, Castel, dit-il, c'est à peine croyable. Mais il semble bien que ce soit la peste.

Albert Camus

junio 26, 2009

Tan sólo dime lo que hago..



Las declaraciones son actos lingüísticos complicados, ya lo decía Rafael Echeverría en su libro "Ontología del Lenguaje" de esta manera: "Cuando declaramos algo nos comprometemos a comportarnos consistentemente con la nueva realidad que hemos declarado. [...] también nos comprometemos por su validez ..."
The worst case scenario es cuando uno hace una declaración, y se compromete y es consistente y toda la mar en coche, pero es de esas que a uno le cuestan jodidamente en demasía, y no sabe cómo carajo hacerlas.. y para el receptor son: F7: AGUA
Hostia madre, no cabe duda alguna, la comunicación humana es un milagro..

La Maga

junio 22, 2009

14:30 hs.

Qué grande La Lugones, me pone este jueves la película con Marcello Mastroianni basada en "La autopista del Sur"...
Sigo ayudando al azar que ultimamente no me está ayudando ni un chititito!
Qué sucederá con Dauphine..?

(Se acuerdan de la publicidad de Renault también basada en el cuento? No lo encontré en Iútub...)
La Maga

Your sentence is what, Brian? Over.

mayo 17, 2009

Wohl einem jeden, der seine Orte der Dauer hat*

Con la nariz metida en un apunte odioso, se acerca sigilosa mi madre y me dice: "Murió Benedetti".
Se me paró el corazón, menos que a él, pero por tres, cuatro, cinco segundos, se me paró el corazón, como a él.
Me levanté reboleando los apuntes, lapiceras, resaltadores, el cuaderno donde resumía el texto, para comprobar esa nefasta noticia que me habían dado. Sabía que estaba en un estado crítico, leí un poema de él, como Saramago nos había pedido en su blog, a aquellos que lo leímos (leemos), y a aquellos que no también, supongo. Fui en busca de agua para tragar la noticia, pasé por el espejo y vi que tenía la cara repleta de lágrimas, silenciosas pero ahí, presentes, saltando de manera incontenible hacia el vacío, como una nena a la que le arrebataron su juguete.
Hace diez días exactamente me dijiste: ".. Además, sin Luz, ya nada debe tener mucho sentido..", esa frase hoy se me impuso, y recordé haberte dicho que a Cortázar con la Osita creía que le había sucedido algo parecido. Quiero creer que existen esos amores todavía, quiero creer que después de tantos años compartidos algo se pierde y deja de tener sentido continuar acá, de este lado. Bien romántica la idea, quizá la única que tenga, y me hago cargo y la sostengo. Creo que se puede morir de amor, tal vez ellos, que son de épocas anteriores lo pueden demostrar más que la generación actual. Ahora gracias si alguienes (sí, alguienes) permanecen más de diez años, es casi meritorio, y la verdad.. dadas las circunstancias actuales, es todo un mérito. Quiero creer que existe el hasta que la muerte nos separe, que te puede fallar el alma en todo si una Luz, una Osita, una Pilar, una Simone, se te van de la vida. Me aferro con uñas, dientes, pies y manos a la idea.
Ya sé que agarré la General Paz y terminé en el Camino Negro, pero volviendo.. Mario se nos fue, habrá visto la luz, a su Luz? Sólo me imagino que sí, no veo otra opción "A luz, mi mengana particular". No veo otra opción porque lo he leído. Todavía recuerdo entrando al cuarto de mi hermana mayor, la del medio, despacito y hurgando en su biblioteca, donde dos volúmenes me llamaban particularmente la atención, sí, los Inventarios. Que leía de a pedacitos, y copiaba frases que me maravillaban. "Qué triste es ver cerrarse la alegría sin previo aviso de un brutal portazo", me parecía de una fuerza intrínseca incomparable, de esas frases gráficas como la hostia madre. Todos alguna vez sentimos eso, un portazo en la napia que te deja sangrando el cuore por tiempo indefinido. Fue el tiempo en que yo estaba veleteando en la vida sin rumbo. Tiempo en que compartía entre mates y tarea de alemán un Credo y una Ausencia, allá por mis pagos de Haedo. Hasta dejar toda mi infancia en esa casa gemela con una gran mudanza. Y así despacito, fui adentrándome en el mundo de este uruguayo, hasta difinitivamente afanarle, porque se los afané (pero sin culpa porque a ella no le gusta tanto), los dos tomos a mi hermana, cortesía de la mélange de la mudanza, claro está.
Y así seguí, ratoneando entre las hojas un millar de veces. Hasta que un día: "usted es la respuesta que yo esperaba a una pregunta que nunca he formulado" cobró un sentido inextricable, andá a desenredar eso ahora. Y Mario, en esta etapa se hizo voz. No su voz recitando continuamente en el reproductor "Soneto kitsch.." o "Semántica práctica", aunque también. Esa otra voz profunda que me contaba que "el fulano sentó cabeza con la undécima mengana que dormita a su costado".
Y hoy. Hoy que se fue, y si me pongo quinielera digo que en un día diecisiete que es la desgracia. De cualquier manera, Mario dejó el más acá en un día nublado y frío. Y yo seguiré sosteniendo que se fue con Luz, porque soy cursi o utópica, sea cual fuere, me importa un bledo. Me importa que yo sigo escribiendo y secándome a manotazos las lágrimas, porque como dijo él: "Cómo voy a creer / que el mundo se quedó sin utopías [...] Si vos / mengana dulce / osada / eterna / si vos / sos mi utopía."

* Feliz aquel que tiene sus lugares de duración.
La Maga

abril 28, 2009

Letras a la nada..

Él está en Santa Fé, yo acá, en Buenos Aires..
Después de mucho insistir logré que se armara un blog.

Me gusta como escribe. Por eso lo amadriné.
Tantas conversaciones hablando sobre la Maga y Horacio..
Otras tantas sobre su recién estrenado título universitario.
Es una dialéctica extraña la que tenemos, lo sé, él también.
Estrenó blog, y la primera entrada fue sobre aquella conversación.
"Las cosas por su nombre" se tituló.
Era tarde, entrada la madrugada.
Veíamos cómo podíamos bautizar ese nuevo espacio... que ya empezó a producir..

Empezó así..:


- Nombre del blog? Triste final feliz? – Arriesgué mientras me hacía un nudo con las instrucciones que veía en la pantalla.
- Mm... Pero ese es el dominio? – Preguntó la Maga sabiéndome en aprietos - No hay nada detrás de la nada. – Agregó.
- Me convenció.
- Pero sin signo. – Me advirtió adivinando los de admiración que intentaba adosarle.
- Ni puntos? – pregunté algo apenado.
- Ni comas.

Y así continúa la conversación con Ema... (clickez-ici!)

marzo 25, 2009

RADIOHEAD

Lamenté ser tan petite. Lamenté no poder llegar más lejos de lo que la masa me permitió, tener al fumón molesto (por increíblemente molesto) tapando con su voz beoda la de Yorke (que se escucha en el video). Lamenté tener a la minita que escalaba a su novio a cada comienzo de canción, a medio centímetro.
"For a minute there, I lost myself.."
No hay que ser tan malvados con la providencia, volví a mi eje. Vi a mi querido hermano envuelto en un estado psicotrópico al que no pude volver a encontrar. Me topé con mi bella Caroline, con la cual bailamos escuchando Kraftwerk.. o Krafverg, que es más atinado, Ein, zwei, drei, vier, fünf.. aprenda alemán facilmente.. Mejor aún.. el Machine, que Fela nos hizo escuchar en el viaje de ida para ponernos a tono..
Igual, el mejor momento de la ida, fue cuando Fela estaba estacionando y la realidad imitó al arte. El tipo que cuidaba los autos empezó a correr adelante... Claro Negro vos lo viste, lo pensamos al mismo tiempo.. Karma Police.
Nada de lo que lamenté pudo contra las dos horas de recital, si bien para 15 Step y There There, no vi un carajo, con el Negro nos adentramos un poco más. Seguí sin ver un carajo, soy un fucking gnomo, pero estábamos más cerca. No fue lo mismo que con Placebo, claro está. No solo por la cantidad de gente (y la banda), sino porque el Negro no tuvo que soportar mis alaridos molestos (salvo esta canción, en la que le estaba haciendo la contra a "El molestísimo") y como bonus extra pudo meterme un par de roscazos que me tenía prometidos.
Soberbio, lo que sentí en cada canción, en cada flash de luz que iba cambiando según la canción. De no ser por el molesto al lado cantando "No surprises", con el "Silence" me hubiera puesto a llorar, y en algunos otros también. Pero se hace tan difícil, para mi es un fenómeno que no se puede compartir. Quedaron canciones por tocar, los cuatro coincidimos que faltó Fake Plastic Trees, la cual tarareamos saliendo, como tratando de aplacar esa falta (la angustia de la falta.. infaltable en el sujeto), Exit Music para Nekro, por mi parte The Bends, My Iron lung, Thinking about you, Black Star.. que tanto canté el año pasado acompañada de la guitarra de Jó.
La vuelta, tranquila, escuchando Sigur Rós. Yo tratando de asimilar, sin poder hablar, pensar. Recuerdo la música, recuerdo las luces de la General Paz pasando.. y yo sumida en una perplejidad incomparable, en una incapacidad para volver a la realidad real. Hasta llegar a los baches de Juan B. Justo, que quizá me trajeron de pronto pero no tanto. Creo que seguí sin ligar hasta hoy a la mañana, después de dormirme escuchando "If I could be who you wanted... all the time."

La Maga

marzo 09, 2009

Amuse Bouche...

Écoute et lis!

Es posible, aunque no parezca. Es posible o eso quiero creer. Mientras uno va delineando las palabras, tenemos un vasto mundo que parece alcanzable con sólo estirar la mano y tocarlo. Ahora que lo pienso, no sé si es tan posible. Pero aun así, quién no ha perseguido un imposible?
Es posible que una boca sea todo lo que existe. Cómo? Pas d'idée.
El macro: Un cuerpo masculino. Otro cerca, muy cerca, femenino. Ese tipo de cercanías que deja al más célibe, pegado a un rosario por varias semanas.
Pensemos en un plano secuencia. Dos cuerpos, Escribe tu propia historia, yo sólo marco la huella.
Plano secuencia con zoom in. Se van cortando los cuerpos, las piernas desaparecen en una cadencia que no permite extrañar la imagen, se siente que está de más. Los torsos inválidos de manos, se desdibujan en una suerte de piedra chocando contra el agua. Una mano reaparece, se posa en un cuello que pelea por mantenerse en escena. La mano vuela bajo, suave; como recorriendo el cuello de un gatito mojado.
Sólo nos van quedando dos perfiles. Ojos cerrados que espían de vez en cuando. Narices que luchan por un territorio virgen, se chocan torpe y naturalmente.
Dos bocas que juegan, que se enfrentan en una batalla por la supremacía, por el todo; la lucha por ese dominio dulce.
No se puede abarcar en un plano el pensamiento, a menos que utilicemos el recurso de la voz en off. Pero no aporta nada a la historia. Las palabras no llegan, las palabras borrarían la imagen. Es un pensamiento vacío. O casi. Inabarcable. Inabarcable explicación: Inexplicable. Está sin estar. Es tan una palabra plena que se fuga de significado de tan solo ser.
Esa otra boca que está allí es lo único que existe. El mundo está desierto. A lo lejos se puede escuchar algún sonido, el aire de la noche, o del día, según le plazca al que inventa la historia. El mundo está desierto, y lo único que Es, es esa boca. Quizá lejos, y diametralmente opuesta, la otra. La que piensa sin pensar, la que mira absorta esa boca que se convirtió en un zahir. Ya no hay alarmas, no hay un sonido que corte esa fijación perturbadora. No hay horarios, no hay guerras, ni las hubo. No hay ya Historia. No hay informes meteorológicos anunciando los 35º y su concomitante sudor. No existe el suave ronroneo de las aspas del ventilador. Sólo hay, en la lontananza, la tibieza de algo que pertenece a esa boca, al más allá de esa boca. Algo que todavía la hace pulsar, la hace existir en todo su esplendor. Permanece y quizá ya no. Pero eso no importa. Por ahora no. En este plano, solo existe una boca entreabierta que es besada, que es recorrida paulatinamente, que es mirada por unos ojos que están por fuera pero que son la fuente misma del relato. Lo es así también ese pensamiento latente, que teje la historia en una inconsciencia típica de un cuerpo librado al goce. Pero en ese pensamiento hay un “no a lugar” que se repite constantemente, como la respiración entrecortada de esa boca húmeda. Esa boca ahora lo es todo, es el Zahir por antonomasia. Es la nada, si nada de nada es todo. Pero ya no existe alrededor, sólo este pensamiento prófugo, y esos labios que parecen regenerarse a cada instante.
Es muy probable que la historia del universo esté resumida en ese zahir, algo tan vasto, algo tan incógnito, en algo tan pequeño a comparación. Olas de pensamiento que se topan con una muralla. Torpeza propia del momento, que no hace más que mejorarlo. Aquí sólo hay gracia y el elogio de la dilación.
Es posible, sí, o eso creo. Esa boca, tan perfectamente imperfecta. Esa boca que se funde con el río pequeño de aguas arenosas. Esa boca que bebió del río eterno, por relatarlo con solemnidad impoluta y que precede toda historia. Que en un ciclo sempiterno se restituye y emerge otra vez implacable. Precede toda historia y la escribe, la hace a su vez. Quizá no sea la vasta historia del Universo, ni un poco más pequeña aún la de El Inmortal. Quizá escriba una historia diminuta, ignota en la majestuosidad de esa otra Historia. Un relato que alguien escribió pensando en imágenes que no podía dejar de ver, no podía dejar de sentir. El relato de un pensamiento que se escapa a la significación, porque no puede ser dicho. Esa boca aún sin beber del río de los inmortales, se volvió tal. No quedan palabras, porque no las hay; pero este plano secuencia se conforma con las imágenes de un recuerdo.
La Maga

febrero 23, 2009

Electrical Storm

Se acuerdan de la chica de Morvern Callar?
La sirena, es la misma que tiernamente serruchaba a su novio en la bañera.
"I'm sticking with you..."

Qué linda que es cuando se enoja y grita: "I hate you"

enero 21, 2009

Fantasmas en el parque

“La Negra estaba leyendo un libro, debe ser Los Buddenbrook, de Thomas Mann, porque lo tiene como una especie de breviario. No interrumpo, me quedo lejos, pensando en la exigua tribu de los lectores de libros.
Me acuerdo de la fotografía de un hombre que parece arrodillado ante un altar. En ésas lo sorprendió Sara Facio. El hombre busca un libro entre otros, y aunque la vista lo traicione, le sobran tacto, olfato y corazón para hallarlo. Sabe que la búsqueda es mutua, que lector y libro acaban encontrándose.
El encuentro sobrevuela siglos y continentes, adivina lenguas extrañas y signos misteriosos. Cuando se reúnan dialogarán en silencio, o quizás el hombre murmure algunas líneas, según su costumbre, recordándolas como si las viera.
El gesto reverencial del señor arrodillado no se dirige a las alturas sino a ras de tierra, donde en ese instante se alinean los objetos de su devoción. La imagen es ejemplar, estampa de un santo reverente ante la sabiduría.
Los que llevamos un largo trecho de vida compartida con estos objetos y buscando siempre otros, murmuramos también una unánime plegaria de gratitud.
Primero, para quien nos enseñó a leer.
Vivimos entre libros, hemos tenido la libertad de elegirlos y la posibilidad de descifrarlos en una era en que la instrucción fue (casi) universal. No necesitamos ser monjes ni damas de la nobleza y si pertenecemos a una cofradía no es la del poder ni la del dogma, simplemente hemos sido elegidos por los libros desde temprana edad. Bendito sea un privilegio desinteresado, no esgrimido para someter a los diferentes.
La plegaria del lector gustoso incluye un solo pedido: seguir leyendo. Aún en la noche que afligió a Borges, los textos memorizados y los que voluntades amigas le acercaban oralmente le impidieron claudicar, porque la lectura es sinónimo de respiración.
Es inevitable mencionarlo, fantasma recurrente de estas páginas, porque ensalzó la tarea del lector sobre la del escritor, en un lugar del mundo donde ambas actividades no fueron ni son precisamente auspiciadas.
Fue el Sumo Lector, el que tradujo e interpretó la literatura universal, el gramático que nos enseñó a leer, y si fuéramos buenos aprendices, también a escribir, el maestro a menudo arbitrario de adultos a menudo díscolos.
El lector nace, siempre que cuente al nacer con las hadas reglamentarias asomadas a su cuna que le otorguen dos dones. Una familia natural o vicaria, en la que un adulto esté hechizado por un libro. Y un ámbito escolar donde se enseñe humildemente a leer y escribir, porque pese a los cambios vertiginosos de la informática, durante bastante tiempo nos seguiremos manejando con el alfabeto.
Recuerdo una antología llamada El curioso entretenido, título que define a lector incipiente. En cualquier ámbito de gente bien alimentada puede brotar esa chispa que lleva a manosear revistas, descifrar carteles, y hasta los papeles rotos de las calles, según la archicitada frase de Cervantes. De esta chispa - si nadie la apaga a baldazos - nace una hoguera vital de placer y devoción.
*
Lector se nace, lector se hace, lector se muere.
Como el hábito no tiene finalidad práctica, no admite renuncia por abandono ni por desaliento ante el posible competidor. El lector se arrodilla como el arqueólogo, trepa escaleras como el restaurador, fortalece músculos con el diccionario de María Moliner, huronea de tomo en tomo. Lee de pie y escarba en las librerías, sufriendo la melancólica anemia de su bolsillo, el despiste de los libreros y la necesidad del ángel que lo aliente para desmalezar la selva de libros chatarra.
Lo creíamos sedentario y en realidad es un atleta, comparado con los prójimos que sortean estas gimnasias y se solidifican en ángulo recto frente a las pantallas.
El lector es feliz de ser contemporáneo de una abundancia de libros única en la historia: las cifras y la exhibición a menudo groseras abruman. Pero del exceso nace la posibilidad y de esa variedad nace el gusto formado a fuerza de errores y descubrimientos.
Envidia a los fanáticos del fútbol porque pueden trenzarse en argumentos con cualquier vecino, porque todos comparten ídolos del mismo dogma y un código enciclopédico de conocimientos específicos. Al lector le cuesta cada vez más encontrar interlocutores, interlectores.
Muchos disfrutan del diálogo electrónico, herederos de los entusiastas espiritistas de hace un siglo. Pero al veterano le parece, hasta que lo exterminen por anacrónico, un intercambio entre fantasmas.
Como el paisano usa el adobe, y el esquimal el hielo, el lector se ha fabricado una vivienda de libros, una madriguera con vista al universo.
Roba los ratos que puede a una agenda saturada de tareas y estrecheces, y espera el momento en que las cirugías reparadoras le permitan corregir una memoria fláccida, una concentración rugosa, una mustia capacidad de ilación.
Si el lector va por el mundo con cierto aire de quedarse entre las azucenas olvidado, como le pasaba a San Juan de la Cruz en otros trances, qué decir de la lectora, que va por ese mismo mundo con un talante de franco desvarío, tironeada por la multiplicidad de sus deberes, añorando un rato propio para reanudar el párrafo interrumpido, a menudo años atrás, hace ya varios hijos.
Pero también está el caso de la actriz Elena Tasisto, capaz de leerse un libro entero de pie, al sol y en el borde una piscina. Y la valiente secretaria que también lee de pie, pero en el colectivo atestado.
El placer de la lectura se atiza con sentimientos no siempre recreativos. Pensar no significa columpiarse. Hay lecturas que abren heridas absurdas a lectores sanamente infantiles, incapaces de simbolizar y que transitan con pánico los avatares de protagonistas míticos o reales.
Y está el que al emerger de una larga novela, deambula durante varios días hecho una Bovary, salpicado de pólvora de batallas y perfumes de bailes cortesanos. Más la sensación de orfandad que deja en el alma el fin de la extensa aventura.
Promediando el paseo por el Infierno de Dante la lobreguez pide un paréntesis; tampoco es fácil tolerar la perversidad de los villanos de Shakespeare, nuestros semejantes y hermanos. Y pueden embriagar como una droga la lengua y los infortunios del Quijote.
Y en cuanto al tan mentado Proust, no es la minuciosa transcripción de los celos de Swann en decenas de páginas lo que impacienta, sino la sospecha de verse radiografiado, congelado en un momento de su vida y preguntarse con desazón: ¿cómo pude ser tan imbécil?
El debate tan machacón como hipócrita (porque en realidad se trata de una campaña de exterminio) sobre la inminente desaparición del libro, pese a que la editoriales siguen abarrotando librerías, quizá requiere una interpretación. La ansiedad que suele acompañar este debate parece disimular una liviana transposición del único duelo obsesivo y aterrador. No es seguro que el libro esté destinado a desaparecer mañana, pero sí es seguro que desaparecerá cada uno de nosotros especimenes humanos. Y es posible que cuando dejemos este mundo, algunos libros nos echen de menos.”
*
“Cuando amanezca el día de Juicio Final y los grandes conquistadores, jueces y estadistas se presenten a recibir sus recompensas: coronas, laureles, sus nombres grabados en imperecedero mármol, el Todopoderoso le dirá a Pedro, no sin cierta envidia al vernos llegar con los brazos cargados de libros: “Pedro, éstos no precisan recompensa. Aquí no tenemos nada para darles. Fueron amantes de la lectura”.” (Virginia Woolf)

María Elena Walsh

enero 04, 2009

Voilà! Jouissez!


"So this time right, I'm just keeping quiet"


"What I want from this, is learn to let go"

Damien Rice & Lisa Hannigan Live from Abbey Road.

diciembre 18, 2008

Lío de sábanas.. y no solamente..

Se cepilla los dientes, se lava la cara y con una mano torpe, manotea una toalla y se seca. Movientos estereotipados en la madrugada, lociones, cremas, "No vaya a ser cosa que". Se mira al espejo, se dedica una mueca de desprecio, la misma que hace tantos años, la misma que se dedicó antes de tomarse cuarenta tranquilizantes con un café con leche, sin lograr su cometido. Se pregunta por ese reflejo vil, tan alejado de su infancia, esa infancia tan alejada de una mente carcomida por la indiferencia del mundo. Se pregunta cual será su posición en la cama, si es que estará durmiendo o estará acompañado por alguna fémina que conoció en aquel bar. Ese mismo que ella escuchaba a la distancia, de fondo, en una conversación telefónica. Se pregunta por la disposición de sus piernas, largas, infinitas, si pelearán entrelazadas contra una sábana, o con otro cuerpo cálido. Se pregunta por qué no será su piel la que roza esta noche, seguida de tantas otras. A lo lejos, una sirena suena desde que llegó de madrugada. Mucho tabaco, mucha risa, más anécdotas.
Él se erige, siempre, ante su pensamiento. Cuánto faltará para volver a ver esos dientes divorciados, esa boca fresca, boca de papaya madura. Qué dibujos estarán trazando sus manos, sobre el colchón. Si será el de su cuerpo, ahora semi-cubierto por una musculosa estirada, o el de la chica del bar.
Recuerda un afiche promocionando un ciclo de cine francés. El Teatro Colón, cubierto en su desnudez y en su curiosidad ante un beso tiernamente torpe y ansiado. Un convento que sonrojó a más de una monja ante tanto cariño. Un cigarrillo compartido. Lo sabe lejos, más de lo que imagina, y no precisamente por la geografía, aunque quizá también. Son las 3 de la mañana en Buenos Aires y la lluvia, que hace doce horas no cesa, se pregunta la razón por la cual estos dos cuerpos aún no se sumergen fusionados. Ella también se lo pregunta, acomodando sus almohadas. Y antes de apagar la luz, en ese nano segundo que antecede al click de la ficha, se pregunta cuándo el amor los hará a ellos.
La Maga

noviembre 12, 2008

"Y me apunto otra derrota..." No.. V de Victoria

Lo que puede traer consigo una canción. La escuchó al pasar, cuando volvía de trabajar. Le sonaba familiar pero... lo que puede hacer la memoria. Se le pegó el estribillo como chicle viejo. Algo había por debajo de esas palabras. Buscó en internet la canción, y allí apareció. La risa de su hermano camino al tatuador. Ella, maniaca, saltando y repitiendo esa canción como enarbolando la bandera del fracaso. Esa canción, molesta, "catchy", pedorra, porque lo es, pero hay cada basura que a uno se le pega (O me va a decir que nunca escuchó una pedorrada? Quiero ver quién tira la primera piedra así voy a darle la mano). La cuestión es que la tenemos a ella saltando por las calles hastiada del hastío. Hastiada de sentirse una reverenda imbécil ("El Reverendo O'Hara dijo que un solista como yo..."). Hastiada de andar regateando por una pizca de cariño (aay.. pobrecita...). La noche transcurrió serena, pero de la nada soltó una carcajada estrepitosa. Amplia, sincera, como riéndose de si misma, como de costumbre. El motivo de tal estruendo jocoso fue la rememoración de un episodio de hace ya unos cuantos años. Ella, cual agua a 100º en la escala de Celcius, bullía de ira, violenta como pocas veces, casi atraviesa una ventana con el puño. Esto había sido, recordó, porque el que por ese entonces era su pareja de ya un tiempo, le había dicho unos días antes que su celular no funcionaba. Ella ingenua, como siempre, le creyó. Pero unos días después, su yo paranoico hizo que lo llamara ocultando el número. Voilà! lo que le había dicho el muchacho faltaba a la verdad, atendió. Era claro que no quería hablar con ella (cuando dejaba aparecer el número no atendía). Enfurecida, dejó pasar unas horas y llamó a su morada. Y como no podía saber quien era, la atendió. Ella le preguntó que tenía pensado hacer esa noche, a lo que su pareja le contestó: "Todavía no sé que voy a hacer, si salgo con los chicos o qué, si no hago nada te aviso". La cólera de ésta mujer no entraba en los cánones históricos de la ferocidad. Cual Lady cortó amablemente, pero ni bien apretó el off del teléfono lo revoleó atinadamente contra una pared. Esta vez el enojo rozaba la violencia. Era el puto Plan Z, el último orejón del tercer tarro. Cegada, se fue a bañar, se vistió lo más femenina posible. Este ser solía pedirle que tratara de ser más femenina, a lo cual ella normalmente respondía con un golpe. Así partió ella para el hogar de su "algo". Tocó la ventana y al aparecer sólo le dijo "Abrime". Comenzó, en silencio, a buscar sus pertenencias. Él no entendía nada, y le decía "Pará" o "Qué te pasa?", "Vamos a hablar". El azar de vez en cuando nos tira una soga, y en este caso hizo que sonara el celular de él. Sonreía por dentro. "Mirá qué bueno! ahora te funciona", pronunció. Nada más. Y mientras, seguía recogiendo sus cosas. "Dame la musculosa" le dijo, él se negó. "Dejá, la busco yo". Él seguía diciéndole que hablen, le preguntaba qué le pasaba, y ella sólo decía: "La musculosa", y él se negaba. "Ok, metétela en el orto". Tomó las llaves, abrió la puerta, y se las tiró por la ventana. Bajó las escaleras y se detuvo. Pensó: "Quiero mi musculosa." Subió, tocó la ventana y la reclamó. Ya enculadísimo, se la dio. Se arrepintió ni bien golpeó el vidrio, pero era tarde. Igual sabía en el fondo que estaba bien. Y aunque tenía 700 musculosas iguales, no quería que alguno de sus yo algún día reclamara justo esa. Sabía que había perdido credibilidad, no era la primera vez, y no fue la última, pero no le interesaba explicarse. En si, haberlo hecho, le había generado algo parecido al placer. Sabía que a su pareja le importaba tres carajos. Pero ese día algo hizo un click, la "limitadita" se había cansado de amanecer en esa cama escuchando a Longobardi. Sabe que tiene cara de pelotuda, pero siempre le molestó terriblemente que se lo recuerden.
Cuantas carcajadas te puede traer una canción, no?
La Maga

octubre 16, 2008

Esta risa es mía..

Nekro a dit:
"He aquí que no todo es color de rosa durante la producción.
Suele haber errores humanos/técnicos, insultos, risas, nuevos insultos, situaciones incomprensibles.. y esto. A la categoría del video le pongo Pets & animals. Una razón ya la sabes Maga, y la otra es porque no hay una categoría que diga "bizarro"."

He aquí las cagadas a pedos de Sebastián "Derecha... derecha!". A él solo se le ocurre elegirme a mi, jodete querido. Perdón por los agudos, por las risas (estaba tentadísima), y por los primeros planos, que como ya habrán visto, no me favorecen en lo más mínimo. Ah, y por los malditos tics que tengo con la lengua.
Negrito, prometo que para "Running up..." me porto mejor... Ni yo me lo creo, no?
Eso si, no voy a cantar, porque sino, va a sonar tremendo... (qué chiste malo, por dios!)

P.D.: Siga votando.. y si le gusta más este que el otro, le enviaremos un dvd con los mejores momentos de "Editando por un sueño"

La Maga

octubre 05, 2008

Esta boca es mía..

Ni sombra de duda que lo es, y Nekro la pone in Motion..



Lo más divertido fue hacer el video (qué duda cabe). La edición es de Nekro, que contará más en su blog.
Ahora, la votación. Es el primer video de Sebastián como post-producer. El primero de esta "envergadura", Nekro dixit.
Mientras miraba el video (y más luego), cuéntenos..

A) Se sintió hipnotizado.
B) Experimentó repulsión.
C) Le generó una extraña atracción hacia flores inexistentes.
D) Le dieron ganas de comer un pancho con una coca.
E) Se le generó la imperiosa necesidad de volverse homosexual (válido para los hombres).
F) Llamó a la 0-800- de la DEA para avisar que hay un editor consumiendo hongos alucinógenos.

G) Sintió la necesidad de alcanzar esta letra con su pareja.
H) Fue a buscar medicación porque el final del video lo mareó.
I) Se fue a cocinar arroz con leche, pero sin querer casarse.
J) Fue a casarse, pero sin cocinar arroz con leche.
K) No se casó, ni cocinó arroz con leche pero le parece que este test es una bazofia.
L) Se dio cuenta que hay que renovar el matafuego porque mientras veía el video, hirvió la leche y algo se prendió fuego.
M) (de "Motion") Deje su mensaje personal en un comentario, y será respondido a la brevedad posible (o lo que lleva hacer este video.. o sea, un embarazo).

Para más información, número de matrícula, de teléfono, de calzado, talle de zunga, gustos personales y ajenos, actividades al aire libre o acondicionado, acondicionador de pelo que prefiere, tablatura de la canción y consejos del editor para darle a su arroz con leche un toque especial, haga click aquí ----------------------------------->
Cabernícolas

Disculpe las molestias o los derrames cerebrales ocasionados, estamos trabajando para brindarle un mejor servicio y una internación más confortable.

Calificado por la IPA: "Riesgoso para la salud mental y física"

Advertencias:
Si mira repetidas veces el video, se recomienda especial precaución si va a conducir vehículos o manejar maquinaria peligrosa (no diga que no fue puesto en pre-aviso, bueh.. "pre", post-aviso).
Si le genera poluciones nocturnas no se preocupe, ya ha sido testeado por el editor, es una reacción normal. (Para la próxima, tenga a bien procurarse una caja de Carilina® o género absorbente, para evitar futuras paspaduras y/o pruritos).
Si consume narcóticos antes de presionar Play, hágase cargo de las consecuencias.

La Maga (jugando a ser Liv Kristine)

septiembre 21, 2008

"La buena noticia sos vos.."

El Jueves 18 de Septiembre del corriente en el ND / Ateneo, tocó Lisandro Aristimuño. Unos videos del show (de este y otros), algunos míos, otros.. de vaya a saberse quién.. Intenté grabar "Para vestirte hoy" pero sólo logré grabar las luces, como una reverenda pelotuda para no molestar con la luz de la cámara a los demás.. al pedo (aparte encontré uno más de cerca, pero el sonido es pésimo).
Vale la pena ver los videos, no tanto por lo que se pueda ver, sino por las canciones, eso si, en el último se pueden ver las dos mujeres de la banda.

"Desde el mar no hay piedad... si vos no te mojas"




"No hay nombre, para este dolor.."



(Ah.. lo grabé para la mierda, je me excuse)

Aquí algunos otros de ellos (un refrito de lo que encontré), más una canción nueva que él alentó a documentar y subir en Youtube.


"Estaré besando tus días.."




Por nuestra ubicación (fila 4 al centro) se pudo ver todo bastante bien, más aún a su hermana percusionista. Mujer perfecta, bestia humana que no sólo le aportó la belleza de la percusión, sino que también hacía zapateo (o sea, dos de mis sueños frustrados), me parece que me hago lesbiana...

"Y si vos querés.. te voy a buscar.."




Después de verlo en vivo, no entiendo cómo estas canciones pueden ser creadas por este muchacho...

No podía faltar... "la buena noticia sos vos.. sos vos.."



(Me quedó un poquito movido el video, disculpe las molestias ocasionadas)
Espero lo hayan disfrutado, aunque dudo que lo hayan hecho más que yo.

En fin, conclusión... es medio mamoki (véase el diccionario josedamiano), él, no su música.

septiembre 01, 2008

Tengo razón, la culpa es de uno...

Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido

todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron

hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor

con un solo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha

creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo

hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno

ahora estoy solo
francamente
solo

siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos
por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.

M.B.

agosto 31, 2008

Ausencias..

Digamos que te alejas definitivamente
hacia el pozo de olvido que prefieres,
pero la mejor parte de tu espacio,
en realidad la única constante de tu espacio,
quedará para siempre en mí, doliente,
persuadida, frustrada, silenciosa,
quedará en mí tu corazón inerte y sustancial,
tu corazón de una promesa única
en mí que estoy enteramente solo sobreviviéndote.

Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.

Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche
desgarradoramente idéntica a las otras
que repetí buscándote, rodeándote.
Hay solamente un eco irremediable
de mi voz como niño, esa que no sabía.

Ahora qué miedo inútil, qué vergüenza
no tener oración para morder,
no tener fe para clavar las uñas,
no tener nada más que la noche,
saber que dios se muere, se resbala,
saber que dios retrocede con los brazos cerrados,
con los labios cerrados, con la niebla,
como un campanario atrozmente en ruinas
que desandara siglos de ceniza.

Es tarde.
Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.

M.B.


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Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.

Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.

¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

J.L.B.

agosto 20, 2008

La última prosa

Cuántas veces te habré escuchado bajo un cielo lleno de acuarelas..

agosto 08, 2008

08-08-08 Mi mejor ángulo..

Voilà! Hace mucho no me sacan una foto tan íntima. Aquí me encuentran en la comodidad de mi estudio, como diría Gaspar en una viñeta de Rep, "Estoy mirando el infinito", o a mi inconsciente de cerca?
Mil gracias Jó!! Qué mano tenés, eh? Ahora me toca a mi hacer une petite sculpture.. (pero no en madera, temo seriamente de mi ataxia)
Para aquellos que todavía no conozcan a esta brillante mente del humor gráfico (y no sólo de éste), ahí arribita tienen el link sin escalas a su blog, sí, ese que dice "Jóse".
Salut! À les yeux!

julio 28, 2008

No sabe distinguir al amor de cualquier sentimiento..

Yo creo que le enseñaron así. Creo que no sabe muchas cosas, entre ellas, a distinguir sentimientos. Le dice iceberg. No creo que esté en absoluto equivocado. Es un iceberg. Quizá por eso nadie se enamoró de ella. Ella lo sabe bien. Lo dice, y no con orgullo. Quizá hasta con un tanto de melancolía y otro tanto de dolor superyoicamente ejecutado. El orgullo no está precisamente en ser un iceberg. El orgullo está en no dejarse ver tal y cual es, a todos los seres. Ella se pregunta para qué gastar energía en gente que no le importa. Acaso es necesario? Acaso uno debe andar ventilando su más profundo ser cual exhibicionista, a todos? No creo que quiera mostrarse exactamente como es. Muestra su parte odiosa. La soberbia y pedante. La que dice absolutamente todo, y no de la mejor manera. La que molesta, la irónica, la oscura, la que no mide demasiado el efecto de sus palabras.
Debería mostrar su otro yo? Ese que sale en la penumbra de una habitación, ese que se saca los anillos, los aros, el reloj, y por sobre todo, la armadura? Quizá si. No sabe la respuesta. Ya he dicho, creo que no sabe muchas cosas. Lo que sí sabe, es que prefiere que vean la punta del iceberg. El resplandor de la armadura, obsesivamente lustrada. Quizá así, cual tamiz, va midiendo quién es el que quiere clavarse la escafandra o los guantes de amianto. Quizá es, probablemente, por eso que nadie se enamoró de ella. Quizá nadie se enamoró porque es jodida como la hostia madre, o porque es fría como un iceberg. Yo sé que no. Pero esa es otra cuestión. A quién carajo le importa lo que yo piense. Acaso, importa si es un iceberg?
Tal vez, baje la marea, quizá entremos al mar por la parte más honda. Quizá se rompa el iceberg en mil pedazos, tal vez el calentamiento global lo termine derritiendo.

O, quién sabe, acaso aparezca un pingüino... o no.

junio 23, 2008

Realidades alternativas

(Écoutez!)
Cantaba alguien ni bien llegó, no recordaba ya quién. Un ambiente cómodo, con poca luz. Podría describirlo, sabía que contaba su memoria para hacerlo. Vio a Fred Astaire, y a una loca de piernas largas, que bailaba lo que nadie. “A les yeux”, como se debe, astringencia en la boca, demasiado alcohol, un merlot a tachar de la lista. Frío, hacía frío, mucho, pero afuera. Cambió al espirituoso, siempre la mejor opción para su paladar novato. Al natural, para sentir en su boca ese particular juego de sabores tan distintos y tan bien conjugados. Bailar es la opción cuando Ella y Louis cantan, o en su defecto imitarlos, mal, pero imitarlos y reírse, reírse por sobre todas las cosas. Quién no podría hacerlo cuando la luz es tan tenue, el vino es maravilloso y hay dos maestros cantando y logrando borrar todo lo que hay en tu mente. “Indeed”. Banda de sonido en la vida, creo que podría eternamente ser ésta. Acercarse, aun más, acariciarse, aun más profundo. Llegar a atravesar las capas, de ropa, de mecanismos de defensa, de caparazones. Sacarse la ropa de a poco, los anillos, los relojes, los aros, dejar la armadura un ratito, colgarla en el respaldo de la silla, no vaya a ser cosa que… Un cigarrillo, dos, tres…Sakamoto y Morelenbaum de fondo, quién podría cansarse de escucharlos? Lío de sábanas, de frazadas, de refugios, líos de la cabeza, de realidades, puf!, saber que la realidad real se encuentra afuera, tan cerca, tan del otro lado de esa ventana, de esa persiana, de esa cama que se desarmó varias veces. Mecanismos que hacen encriptarse en un aroma a piel, en vez de escuchar halagos, siempre tan difícil recibirlos, siempre desacordar con las percepciones ajenas. El cuore en la mano, dos miradas sobre lo mismo, guardalo un ratito, tenerlo mucho afuera hace mal. A veces, en ese afán de huir de la realidad tal y como el mundo la ve, es mejor optar por las alternativas y quedarse enfundado hasta los ojos, una mano torpe, un vestigio de sueño, palabras que no son de este idioma. El famoso dialecto onírico, seguí hablando lo que se empieza a formar en tu inconsciente mientras resbalás al sueño. Mañanas nubladas que no hacen más que favorecer a quedarse guardado. Sigue el frío en este piso, sigue Caetano con bifes a la plancha y pepinos salados, o una opción menos rayuelesca, un desayuno con huevos revueltos, jugos de naranja y pomelo, palta… si, si… palta, café, mate, dulce de leche, chocolate ¿por qué no? Más Ella y Louis, más de todo, más caricias, más besos, más abrazos, más armaduras. Más Portishead en vivo, súper sensual, y la piel.. la piel que es lo que al fin y al cabo comanda todo, bueno no todo, la piel combinada con otra piel, la mental.. Y llega el frío, el frío de afuera, el de verdad, el que te mete un cross de derecha, el super yo del informe meteorológico, el que también atraviesa todas las capas, pero sólo las de la ropa...

junio 03, 2008

Claro que si... me acordé...

Una luz divina me iluminó y me acordé, esas cosas que suceden mientras me cepillo los dientes..
Había títeres.. reacción tardía, pero...
Lo encontré..

mayo 11, 2008

Enemigo íntimo...

Suelen sucedernos, de vez en cuando, situaciones que a uno lo dejan un tanto pasmado, otro tanto reflexivo y una pizca de introspectivo.
Sucedió uno de estos días dónde, en la hora pico, una línea de personas se junta para sacar el boleto en la estación. Como de costumbre cuando esto sucede, suelo tener a mano monedas para sacar el boleto en la máquina, proceso un poquitín más rápido a no ser por las regulares fallas de la máquina expendedora de boletos. Pero heme aquí, con las monedas, para sortear al inútil del señor que emite los boletos, inútil por su inoperancia y por su lentitud. Que en estos casos, el que conoce sobre procesos de transporte masivo, un mínimo error o mal movimiento puede hacer que pierdas ese bendito Miserere que todos adoramos a las ocho treinta de la mañana. Esta vez, el señor boletero estaba de paro, o se había quedado tomando un rico mate con bizcochitos, así que, a la mierda mi teoría, una cola del averno. A mi lado un señor que me dio la sensación de locura, pero no el loco que grita o habla incoherencias (para los demás), un tipo con La Nación en la mano, unas chapas amarillo gato, como si tuviera un bisoñé, y dientes que parecían profanados de la tumba de Maquiavelo. A su lado un pibe de esos que se ven mucho ahora, gorrita, piercing en la boca, pantalones anchos, y fumando. Lo cual me produjo unas grandes ganas de fumar. Siguiendo mis deseos, encendí un cigarrillo. Yo, semi-dormida, abstraída lo más posible, con mis auriculares puestos, escuchando una guitarrita que lo único que me inspiraba era paz. De repente escucho que dicen algo y caigo al mundo otra vez, lamentablemente. "Yo te cuido el lugar, y te vas a fumar más allá" decía la voz. Escuché que lo repetían detrás mío, y vaya a saber por qué hostias me hice cargo. La cuestión es que miro para atrás, y he aquí que el enviado del anticristo me estaba hablando a mi. Yo, que a esa hora estaba refunfuñando porque me faltaba terminar de leer "el pobre" de Simmel para Sociológicos, que mi excelentísimo profesor, suele dar diez mil puntas para asociar y yo ni iba a cazar un fútbol, yo, que estaba pensando en tantas cosas y en nada a la vez. El señor nuevamente con sus dientes maquiavélicos me dice que me aleje, que el cigarrillo le molestaba, y otras frases que mi memoria no supo, ni quiso, retener. Lo miré y me alejé lo más posible, no de la cola, pero si de él. Procuré alejar el cigarrillo y ver cómo soplaba el viento, para que al señor en cuestión no le moleste mi humo. Iba para adelante el viento, o sea, al señor no llegaba una gota de humo. Pero igual, a medida que avanzábamos, el señor se quedaba en el mismo lugar, supongo que en señal de protesta y tosiendo. Mientras la gente se bifurcaba para diseminarse en las distintas máquinas, yo me alejaba más del señor, por las dudas que mi presencia y mi cigarrillo le fueran a provocar un enfisema pulmonar. La puta última moneda resbaló de regreso, y yo tuve que buscar otra. Puteé hasta en sánscrito, corrí hasta el tren que ya estaba en la estación, y a un metro de distancia, las puertas se cerraron haciéndome un delicado, pero certero, corte de mangas. Me senté despatarrada, y empecé a leer a Weber. No sea cosa que quiera opinar en clase y mi querido profesor me calle la boca, como la última vez que me dejó la plusvalía picando, con ganas de mandarlo a la mismísima mierda (justo a mi? que JAMÁS hablo en clase...) y colorada como la dudosa sangre que corre por mis venas. Con la guitarrita aun sonando, veo que el hombre en cuestión (el macabro, no el macabro de mi profesor) pasa frente a mi varias veces, perecía que hablaba, pero no sé si me estaba hablando a mi. El momento culmine, llegó cuando la reencarnación de Hades se paró frente a mi. Lo miré, y me saqué un auricular para ver qué decía. Me preguntó si había terminado de fumar, a lo que respondí afirmativamente. Y luego me dijo que por poco no le fumaba encima, a lo que me limité a mirarlo, mientras pensaba que si "por poco no" le fumaba encima, es porque de hecho no lo había hecho, cuestiones de gramática que evité, ya que estaba esperando que sacara un cuchillo y se despachara felizmente con su desahogo. Pero no sucedió así , como esta entrada lo demuestra.
El señor seguía balbuceando, y yo seguía mirándolo sin pronunciar vocablo, ya que dadas las disposiciones espaciales y meteorológicas, el humo que le molestaba tanto provenía del muchacho que se encontraba detrás suyo. El viento, que iba para "adelante" o sea, hacia el este, no podía más que transportar el monóxido del cigarrillo de la persona detrás suyo, por razones de estricta y pulimentada lógica, viva Comté, carajo. El señor me preguntó cómo yo podía ser así, pregunta que luego de veintisiete años y trece de análisis ni yo he logrado responder, y quién me había educado. Por último afirmó que yo era una mal educada y que a mi me había educado... el enemigo. El señor se fue sin escuchar lo que respondí, que obviamente era, que acordaba plenamente.
La Maga

abril 12, 2008

Troisième fois...

Me lo contó mientras pedíamos un café en el bar de la esquina del trabajo. Reía, no a carcajadas, más bien con esas muecas que denotan cierto distanciamiento, cierto desinterés. La tercera es la vencida, me contó que pensó.
Bajó del subte. Una música acompañaba sus movimientos, una música que marcó una etapa, que marcó un placard en su antigua morada. Prendió un cigarrillo, quizá el último del día. Pasó por un kiosco, compró un par de cosas y preguntó por una calle. Cruzó Cabildo mirando cuidadosamente, ya era de noche y había guardado sus gafas. Hacía calor, últimos días de calor, su perfume ascendía e inundaba su olfato.
La había visto el día anterior salir del trabajo, dejando una estela de perfume, muy particular, muy de ella. Le dije que la pase bien, que disfrute.
La tercera es la vencida, seguía pensando. Cruzó Cuba y un mensaje sonó en su celular "Cuándo llegas?". Contestó mientras doblaba la esquina, "Bajá a abrirme". Intentó guardar el apunte en la mochila, pero no podía, tenía todo revuelto, campera, apuntes, el cuaderno de la facultad, el kit de viaje ¿a dónde?, un tupper con su comida obsesivamente elegida. Tocó el timbre y una voz nasal contestó "ahí bajo", sonrió. Esa voz le traía recuerdos de una foto sacada en una fiesta espantosa presentando el Mini Cooper, del Carolina Hererra 212, de una cama compartida con amigos que nadie le creía que no terminara en Menàge-a-trois. Yo si le creía, más allá de lo que los demás creyeran, percibía algo en ella por fuera de lo chabacano del momento. Recuerdos de una borrachera pseudo-infiel, un fetiche de pies esmaltados con rojo. Pero no le traía recuerdos de la segunda vez, mucho menos de la primera. La tercera es la vencida, y había pocas dudas que lo era. Pero se dejó embriagar. Se obligó a no pensar, a no dejar que nada irrumpiera en su pensamiento, aunque bien se sabe que irrumpió más que muchas veces. Quizá nuestro ahínco la alentó a aventurarse para que despejara su cabeza.
Se saludaron desapegadamente, con un diálogo que dejaba entrever el poco interés, dos palmeras a kilómetros de distancia que sólo coincidían en el viento que las movía. Ella eligió una película que ya había visto y le garantizaba dos horas de risa. Comieron en la cama. Dos palmeras, una película española, un título lúdico. Sentía que no debía estar ahí. Sabía que no debía estar allí. Pero quiso probarse que tenía razón. Fiasco, es una palabra enormemente pequeña. Solo recuerda estar despierta a las 3 de la mañana repitiendo "la tercera es la vencida" y ya no quedaban sombras de duda en esto. Durmió mal, se levantó con ansias de huir. Se despidieron en una esquina como dos amigas que mucho tienen por ocultar. "Te llevo?" "No, gracias, mejor camino" le contestó al tiempo que tapaba sus oídos con música y soltaba su cabellera para que se secara. Se pasó las manos por la cara. Acomodó su mochila y cruzó Cabildo cuidadosamente. Mientras se confundía con la gente lista para ir a trabajar pensó lo que me dijo más tarde con un café de por medio: "Troisième fois... c'est le dernier fois".
La Maga

marzo 19, 2008

Crónica de una mirada..


Llueve a gritos. O por lo menos hasta hace un rato gritaba. Volvía del trabajo en el tren y terminé un capítulo de un libro, lo cerré, estaba llegando a Liniers y miré por la ventana. El cielo estaba gris y a lo lejos por las vías se iban recortando las siluetas de los galpones abandonados. Alguna que otra luz en alguna ventana, muy Polanski en "El cuchillo bajo el agua". Siempre me genera un nudo en el estómago pasar por ahí y ver la cuasi oscuridad plena. Algo parecido sentí en el subte. En todos los medios de transporte que tomé en estos días, había gente que me hacía pensar lo grotesco que puede ser un escenario tan común. No por la persona en sí a la cual se dirige la mirada, sino por la gente que posa su mirada en esas personas. Dos días seguidos. Dos travestis. Uno en el tren, otro en el subte. Ambos se pararon al lado mío. Dio la casualidad que ambas veces en alguna dirección opuesta a mi había un hombre. Uno, un señor mayor, entre perdido y con cara de "La juventud se pierde", que no podía parar de mirar a esta mujer, para mi por lo menos es mujer. No podía sacarle los ojos de encima. Estos destilaban cierto dejo de asco, sentía que se iba a parar en cualquier momento y le iba a decir algo. Miraba todos los detalles. El señor se daba cuenta que yo estaba mirando que miraba. No me llama la atención un travesti. Por ahí me fijo cuanto pudo lograr su transformación y me pregunto si serán felices en un cuerpo que parece no pertenecerles demasiado, o si, quién carajo soy yo para hacer tal comentario. La cuestión es que esta primera mujer había logrado bastante bien el resultado. Yo solo la sentí al lado mío. Pollera blanca, remera, tacos. Por lo único que reconocí que no era una mujer "XX" fue por el tamaño de sus manos que se posaron cerca de las mías. No podía disimularse mucho el vello creciendo, y, probablemente depilado dolorosamente. Pero más que eso, no podía dejar de mirar al hombre frente a mí. Este señor alternaba su mirada entre la mujer y yo, que tal vez lo estaba mirado bastante mal ante su mirada de desprecio. Al fin de cuentas, hice algo parecido a lo que estaba haciendo él. No sé como habrá terminado la secuencia, me fui a otro vagón antes que bajaran. En el subte sucedió algo similar, solo que esta mujer conservaba aún, varios rasgos masculinos, entre ellos, la sombra de las 8 de la noche. No vi mucho la vestimenta, otra vez si, las manos, esta vez con terribles uñas largas perfectamente pulidas y arregladas. Frente a mi, un señor, alrededor de los cincuenta que no paraba de mirarla. Esta vez, la mirada era como de desconcierto. Al lado del señor una nena de veinte años que no paraba de ladear una sonrisita pelotuda que me violentó bastante. Pero no dí mucha importancia. Cada vez que algo así sucede, mi cabeza comienza a escupir frases que luego se traducen en esta pequeña crónica mal redactada de un viaje en tren, o en subte. Es increíble lo prolífico que se convierte un medio de transporte masivo. Es increíble que siga lloviendo. Es injusto que siga lloviendo y que todo esto que tengo para contarte lo tenga que hacer por este medio, y no tirada al lado tuyo en el futón, mirando el techo y fumando el único cigarrillo del día que esperé ansiosamente para compartir con vos, arbolito.
La Maga

Palabra encontrada: Inveterado: (Del lat. inveterātus). 1. adj. Antiguo, arraigado.

febrero 19, 2008

Черный и оранжевый...

Es necesario hacerlo. Era necesario estar allí a esa hora. Mirando ese cuadro. Maldito Mark. Desde las entrañas me sacas sentimientos indescriptibles. Si, él me produce lo mismo. Un estado de paz que no sé de donde proviene. Un estado de emoción pura, convulsiva. Una nostalgia del pasado, y del presente, cuando no está. Ha llegado a necesitarlo. Mucho más que a cualquier otra cosa en su vida, y esto la aterrorizaba
Se quedó quieta, dejando que las ráfagas de colores penetren como pequeños puntos luminosos de manera fragmentada por sus pequeñas pupilas. Era místico, aunque detestaba esa palabra. Era de una profundidad, y simpleza a la vez, eran ráfagas de ternura y violencia dormida. Durante largo rato, y cambiando de poses, ladeando su cabeza para un lado y para el otro, estirando una pierna, y luego la otra, se dejó invadir. .A lo lejos sentía que alguien había puesto música. Una música que ya le era familiar, eso la tranquilizaba aún más. Acordes alguna vez bailados bien juntos, rozandose las pieles, los huesos, las partículas mas microscópicas. A ese nivel llegaba su fusión. Ciertos pensamientos comenzaron a fluir en su mente desordenada. Recuerdos, extractos de poesías, 'Tardes que fueron nicho de tu imagen, músicas en que siempre me aguardabas, palabras de aquel tiempo.. '. La primera película en La Lugones. Su primer beso, mezcla de ansiedad, formalidad y torpeza. La primera caricia como un tifón eléctrico, que aun recuerda, que aun siente. El primer cigarrillo compartido tirados en una cama, que olía a mordiscos y rasguños amables, a perfumes conocidos, y a sueños que ellos no durmieron. La primera noche abrazados escuchando cómo la lluvia caía empapada y se mezclaba con Fitzgerald y el canto desafinado de ella. El primer sueño que pudieron conciliar sin esfuerzo. El primer baño de inmersión que ella le preparó para alejarlo de malos humores y malos días. La primera vez que compartieron la higiene bucal uno al lado del otro, que terminó en guerra de dentífrico y amarras con hilo dental. La primera canción que él le cantó en el sillón mientras ella lo miraba estúpidamente absorta. Un viaje a un recóndito lugar de su patria que les recordaba el trayecto Paris-Marsella. El primer llanto, el de ella. El primer enojo, el de él. El primer cumpleaños, el de ambos. Las primeras dedicatorias escritas en libros cautelosamente elegidos. Los primeros celos, sin sentido y tiernamente expresados. Las primeras frutillas que él le dio de comer en la boca mientras ella lo abrazaba con sus piernas. Los primeros papelitos amarillos que se pegan en una agenda o en una heladera. Los primeros.. esos.. estos.. abrazos por la espalda. Sintió el peso de su cabeza apoyada en su hombro. Y su perfume que la invadía, trayéndola de vuelta a la realidad, esa realidad en la que se sentía tan cómoda y feliz como en sus viajes mentales.
- Te encanta, no?- Le pregunto dándole un beso en la mejilla que invitaba a más.
- Lo odiás, no? Si no te gusta me lo llevo. No tiene nada que ver con la decoración que te gusta a vos, ya lo sé. Es solo que...
- Es solo, que qué...?
- Es solo que me transmite lo que me transmitís vos. Deja me lo llevo.
- Llegó la comida china.
- Pero iba a cocinarte yo.
- Ya sé, pero te quedaste paradita ahí muy concentrada.
- Y?.- Le preguntó, volviéndose a sus pequeños ojos profundos.-
- Y nada. Vamos a comer.
- Traje algo para el postre.- Dijo sonriendo pícaramente.-
- Qué trajiste? - Preguntó él, tomándola de la mano y arrastrándola a la cocina.-
- No te voy a decir.. no tiene gracia..-
- Y esto? Tiene gracia?...
Le dijo al tiempo que la tomaba por la cintura y hundía sus alargados dedos para propinarle una sesión de cosquillas que hizo que ella gritara cual mezzosoprano. El juego terminó con ambos rodando en el piso, escupiendo carcajadas como burbujas de detergente, olvidando por completo la comida china, y pasando directamente al postre que ella había traído para él.

La Maga

febrero 13, 2008

Tenemos proyectos que se marchitaron...

Hoy era el día. En unas horas iba a tomar un avión con rumbo a París. Cómo son las cosas, no? Proyectos que uno tiene que en un abrir y cerrar de ojos cambian de un plumazo. Hace un año atrás jamás hubiera dicho que para esta fecha tendría pensado volar a la ciudad que abrigó por tanto tiempo a Julio. Mi Julio, y el de tantos otros. Algo pasó, muchísima gente me ha dicho que si me iba no volvía más. Que tal vez, de alguna manera yo pertenecía a ese lugar más que a este. En algún momento he llegado a pensar lo mismo. El año que pasó ha sido ajetreado, desde todos los flancos por los cuales la vida se puede analizar. He llegado a pensar que mi vida no estaba aquí, sino siempre en otra parte. Que no pertenecía a esta ciudad, que la ciudad y su gente no me pertenecía, o que yo no podía pertenecer a ninguna ciudad. He pasado por varios estados, varios extremos que no siempre son opuestos o complementarios, varios insomnios, varios ensueños. Quizá, en mi afán de búsqueda, esta búsqueda propia de vaya a saber qué cosa, si identidad, si fin o medio, si motivo o camino a seguir, si la razón de la existencia misma o la misión para cada uno. Pura mierda. Existencialismo. Psicologismo. En esta excursión a la muerte que es la vida (puedo imaginar que allá lejos quizá creas en mi credo antes de dormirte o te cruces conmigo en los pasillos del sueño, no, Santomé?) a veces uno encuentra ciertas respuestas que lo reconcilian con el mundo. O por lo menos con el propio. 13 de Febrero. Hace doce años atrás por esta fecha, más o menos, le pedía a mi papá que no se muriera, escribiéndoselo con la mano en la manta que lo cubría en el hospital. Le pedía que no me abandonase, que no me dejase sola. Porque de alguna extraña manera, él fue el que me enseñó a hablar este idioma que tanto me cuesta descifrar, en el cual tanto me cuesta hacerme entender. Febrero, qué mes de mierda para desaparecer. Qué mes crítico. Hay pocas cosas que me puedo responder ahora. Sigo en la lucha por encontrarle sentido al todo, al ser, a la nada, a la muerte. Al Fin. Si me inventé una identidad, fue porque no encontré un lugar donde aquella pequeña Mariana cupiera. Si me inventé a mi misma, o si tomé una identidad prestada como la de La Maga, fue porque a veces uno nace en círculos donde no se puede Ser. Diría alguien a quien adoro, no soy buena explicando mis explicaciones, creo que esta es la única manera que tengo. Solo sé que siendo La Maga, soy más yo que la Mariana que fui alguna vez. En "Las intermitencias de la muerte" Saramago dice que la metamorfosis se trata de algo que ha nacido de la muerte de otra cosa. Tal vez La Maga ha nacido de la muerte de Mariana tal y como era, allá a lo lejos, por el año ochenta y algo. No sé que será de ahora en adelante. Quizá algún día me vaya y me quede en algún recóndito lugar donde Horacio y el Club pasaban sus horas. Pero aquí la diferencia. No creo que al irme, me encuentre.

febrero 11, 2008

Fantasmas en plena madrugada...

Una tras otra, viejas canciones, antiguos versos. Había llegado hacía poco de Filomena, poca gente. Casi nadie en comparación con el día anterior. Hacía mucho que no trabajaba dieciseis horas seguidas. En la cabeza tenía aire... o gofio, vaya uno a saber. No entendía nada, la manía de los días pasados con sus catorce horas de trabajo se había esfumado. Uno de esos días, en el viaje de trabajo a trabajo, me llamó la blonda. Una sensación de ternura infinita me invadió cuando me dijo así, al pasar "Te podré ver en algún momento? Te podrás hacer un lugar en la agenda? Digo, para vernos" Desde que se fue de vacaciones que no la veo, hace una semana que volvió y solo nos separan escasas ocho cuadras.
Hace años que no sentía este vértigo laboral. Esta semana va a ser peor. Comenzando nuevamente qué dia? Si... San Valentín(o). Van a ser cuatro días maratónicos. De casa al trabajo, del trabajo a Filo, y de Filo sin escalas al futón. Podría no hacerlo, podría tranquilamente decir que no voy más, que con mi trabajo ya tengo bastante. Pero no lo hago, sigo cubriendo las vacaciones de los demás. Primero porque dí mi palabra, ya desde fines del año pasado me comprometí con los chicos. Y segundo, porque no hay nada mejor para taponar la angustia... que volverse un workaholic. Qué mecanismos de defensa los míos...
La Maga.

febrero 04, 2008

Feliz cumpleaños a mí...

Ella siempre de negro. Rodeada de negro ("Negro el 10, ruleta de la muerte", decía Don Julio), no había que esperar demasiado para que empiece a trabajar en un lugar donde prima el negro, preto, noir, black, schwarz. Marce, lo primero que hizo cuando llegó al trabajo fue decirme feliz cumpleaños (y no, no comí gnocchi). Antes de irme me maquilló, como podrán ver. Es maquillador, y es gracioso trabajar con él, más en este tipo de ambientes que suele ser muy choto todo, muy superficial, muy mala leche. Pero a veces, cuando uno está demasiado tiempo machacando el sentido de la vida, pregunténdose por el vacío existencial, por el dolor constante, un ambiente que te fuerza a estar constantemente aconsejando sobre el bienestar exterior, sobre los tratamientos anti-arrugas, anti-celulitis, anti-cuanta-poronga-se-te-ocurra, equilibra el pensamiento permanente de saltar por una ventana o por alguna abertura del Centro Cultural Borges (qué paradoja, no?). Inhalar perfume todo el santo día no genera ningún tipo de estado opioide, una lástima. Quiero decir, todo esto te despeja la mente, ahora, ni bien salgo del shopping, me atacan los setecientos extranjeros que se frenan a mirar cuanto show de tango y cuanta estatua hay en Florida, y como ya sabemos, hay muchísimas. Hay una en particular, que cada vez que paso, me dan ganas de tocarla. Es la parca. Toda de negro. Con la cara tapada, como buena parca que es. Hay veces que paso muy cerquita y pienso que si la toco, todo se va a desvanecer, como por arte de magia (negra). No sé muy bien las razones de este sentimiento. Sé que si la toco no me voy a morir, sólo forma parte de mis ideas de buena obsesa que soy. Sé que si el arrebato de tirarme del doce aparece, no va a haber un pasaje al acto. A qué viene todo esto? Je ne sais pas. Sólo sé que no sé nada, podría decir, pero se más que los que ni siquiera saben esto. Sólo sé que para el momento en que estoy en el último Castelar, con un libro entre las manos (siempre me procuro los momentos para volver a la duda existencial) y música en mis oídos ya estoy demasiado cansada, con un tanto de sueño y no veo la hora de llegar a casa, cenar, ver alguna película y leer hasta que los anteojos se estampen contra el libro. Quizá en el sueño, si me tiro del doce, vuele, o me despierte por haberme estrolado contra el piso.
La Maga.

enero 10, 2008

Il pleut... Elle pleure...

Es de noche, alrededor de la una de la madrugada. El calor es increíblemente pesado. Estoy tirada en la cama de mi escritorio con la luz del pasillo que apenas lo ilumina. Hay que tener cuidado, ya he tomado todas las medidas precautorias... (chistecito, gordo) medidas preventivas que una buena obsesiva debe tomar. Nada en los enchufes. Quizá por eso no estoy tipeando en la pc, y vuelvo a mi hábito de escribir en un cuaderno obsesivamente cuadriculado, como todos los que poseo. Una persiana a medio bajar muestra los relámpagos violentos que iluminan la ciudad. Joder, un estruendo terrible activa mi eje HPA. Pareciera que el planeta fuera a estallar y él no está para que nos pille juntos. Dudo por el aire acondicionado, también por el ventilador, pero no tengo intenciones de sancocharme. Una estampida y yo pego un salto que ni Galina Chistyakova. Amo la lluvia, podría vivir sin problemas en Seattle sin riesgo de suicidio (o si, pero no por las precipitaciones). Hace aproximadamente dos horas atrás, estábamos con la blonda en el patio de un bar y comenzaba a llover. Definitivamente, no puedo aspirar a un puesto en el Servicio Meteorológico Nacional. "Es una lluviecita de verano" dije mientras las gotas mansas me acicalaban tiernamente. "En cinco minutos para". Así fue. Pero ya en mi morada, la lluvia, furiosa cual caracol descaparazado, se empecinó sádicamente. Final anunciado desde el comienzo. Sigue lloviendo espásticamente y todavía en mis oídos hay una mezcla de gotas suicidas y una chanson française que hace más o menos un año dejo que me torture tranquilamente. Pero ese es otro tema, mejor no hablar (de ciertas cosas), decía Luca. Suena mi celular, sin mirar el identificador digo: "Qué tarde llamaste" una voz tierna responde: "Estas despierta?", "Hace varios días que no puedo dormir" contesto llorando como allá afuera.
La Maga

enero 08, 2008

Pastillas para no soñar


Cómo se ordena una cabeza? Cómo logramos cierta unidad, cuando aluviones de pensamientos logran esquizarnos aun más? Trabajo, una idea, otra idea, por este lado. Estudio, tres materias por aquí, otras dos por allá. Ciclo profesional por un lado, electivas por el otro. Cuándo te recibís? Nunca. No me jodan. Familia. Peleas, apoyo incondicional a la derecha, indiferentes por el otro. Amores. Y esto dónde lo ponemos? Se me ocurre un lugar muy específico. Pero… doloroso. Desde la teoría del Big Bang hasta esta parte, más o menos todos alguna vez hablaron sobre él. Por boca de otros. Citando Shakespeare, Bécquer (poesía eres tú, puaj), Neruda, y tantísimos más (mejores que Bécquer) “Oh, Romeo, Romeo..” la tragedia. La mezcla de amores y odios. Sentimientos parecidos, que convergen vaya a saber dónde, si en la pasión o en la locura. En la salud o en la enfermedad. Ah, no, me equivoqué de discurso. O quizá no tanto. Quién no ha sentido alguna vez que un bicho bolita se metió en la cabeza, y desordenó todo lo que obsesiva y defensivamente venimos ordenando? Es el mismo bichito que hace que des vueltas en la cama sin poder dormir. Que hace que no puedas parar, ni un segundo, que te tortura cual picana, que te muestra cual cartel de neón aquello en lo que no tenés ni mierda de ganas de pensar. Das vueltas, hace calor o frío, en estos casos no importa (Qué carajo importa!!!). Pensás, aunque no quieras. Buscas una explicación lógica, o lo que más se asemeje, aunque de antemano sabés que no la hay. Y si la hubiere, no va a calmar eso que el psicoanálisis tuvo a bien llamar, “paja mental” (me tomé el atrevimiento de escribirlo un tanto más coloquial). Te levantás, o te acomodás en la cama. Los ojos abiertos no como un dos de oros, sino como un cuatro de oros. Te sentís torturado por el método Ludovico. Te torturan los pensamientos un tanto más. A veces pareciera que la noche, esa mitad de la vida que dicen algunos, es donde se la pasa mejor, hace trampa e introduce un dedo por el tracto rectal y te hace una linda colonoscopía, y lo peor, gratis. Logras, de a ratitos, conciliar el sueño, ¿o pesadilla?. Viene el alba con sus gallos, sus autos, su ruido a gente. Te levantás, te mirás en el espejo descifrando si ese rostro que el espejo muestra, si esa imagen patética que devuelve es tu rostro o el de algún personaje de ciencia ficción. Te reconciliás con el extraño que invadió el espejo. Pensás en el libro que se titulaba “Endorfinas, la droga de la felicidad” y le haces una mueca sarcástica a tu imagen patética. Abrís el botiquín y ahí está, “Esta es la droga de la felicidad”, pensás. Hipócrates bendiga la fluoxetina.

enero 01, 2008

Comienza el año..

Hace ya 12 años, allá por el '96, mi hermana Franca se puso de novia con Nicolás. Años después como a veces sucede, su familia integró a mi madre y a mí al clan. A partir del '98, comenzamos a pasar fin de año en Bolivar. Si bien al comienzo eramos varios de este lado de la flia. los que íbamos, luego quedamos mi madre y yo. Pasaron ya nueve años. El años pasado, 'out of the blue' Aurelio y Franco (primos de mi cuñado) decidieron tirar a Feli a la pileta. Lo cual, resumiendo, terminó con mi hermana y Beatriz (madre de los mencionados) en la pileta. Este año llegó un mensaje a un celular diciendo 'Guerra de chistes, el peor, va a la pileta, no jodo' firma Caco (Franco) . Increíblemente fue el primer fin de año en el que tomé bastante, believe it or not, pero sigo siendo una pacata. En fin, las imágenes, dicen, valen más que mil palabras, asi que, aquí va el desenlace de la guerra...





Dos más.. Ricardo y Blas..
Frase de la noche 'Un barco naufragia...' (Ing.Caco dixit) el mejor chiste de la noche...
En algún momento negocié los florentinos para permanecer seca, pero según lo que me contaron, la terna del año que viene incluye a Marinita a Marú, y claro... Scheize!
Buen año para todos aquellos que anden por estos pagos... (dicen que es el año del suricata, a ladrar se ha dicho)
La Maga

El hombre preocupado

Como varios sabrán, y para aquellos que no lo saben, Jóse, solía ser mi jefe cuando trabajé en Funes, un bistró en Ramos que se caracterizó por la excelente música y la deliciosa comida (creaciónes del Chef Ballarati). Unos meses atrás le dediqué una entrada, ya que aparte de cocinar muy bien, posee una gran inteligencia, y un aun mayor sentido del humor, extravagante, podrían decirle algunos, para mí, qué se yo, no me voy a poner a explicar todo, es una chotada andar hablando cual crítico de arte, ya que no lo soy, y.. joder que es tedioso. He pasado largas veladas con Jóse en Funes, lo he comentado, con Jesi y Juan y los otros, a veces. La cuestión es que el 30 a la madrugada me crucé con él, y me dijo que me había envidado un regalo. Yo sin saber que era, le comenté mi extraño amor por "El hombre preocupado". Cuando llego a casa, tarde, casi pasada de revoluciones y con una escasa hora y media de sueño por delante, entré a la casilla para chequear la sorpresa antes de partir, soy así, no podía esperar. Voilà! Lo que están viendo es la sorpresa que me envió. Gracias por los augurios Jó. Nos estamos viendo, y mis deseos para que la tira del presidente sea un éxito. No me gustaría que seas un caricaturista póstumo, no vaya a ser cosa que este hombre se me ande preocupando por demás.
Besos Jóse, claro, el piloto..
La Maga

Para más Jóse haga click aquí Diario casi íntimo de Jose