julio 28, 2008

No sabe distinguir al amor de cualquier sentimiento..

Yo creo que le enseñaron así. Creo que no sabe muchas cosas, entre ellas, a distinguir sentimientos. Le dice iceberg. No creo que esté en absoluto equivocado. Es un iceberg. Quizá por eso nadie se enamoró de ella. Ella lo sabe bien. Lo dice, y no con orgullo. Quizá hasta con un tanto de melancolía y otro tanto de dolor superyoicamente ejecutado. El orgullo no está precisamente en ser un iceberg. El orgullo está en no dejarse ver tal y cual es, a todos los seres. Ella se pregunta para qué gastar energía en gente que no le importa. Acaso es necesario? Acaso uno debe andar ventilando su más profundo ser cual exhibicionista, a todos? No creo que quiera mostrarse exactamente como es. Muestra su parte odiosa. La soberbia y pedante. La que dice absolutamente todo, y no de la mejor manera. La que molesta, la irónica, la oscura, la que no mide demasiado el efecto de sus palabras.
Debería mostrar su otro yo? Ese que sale en la penumbra de una habitación, ese que se saca los anillos, los aros, el reloj, y por sobre todo, la armadura? Quizá si. No sabe la respuesta. Ya he dicho, creo que no sabe muchas cosas. Lo que sí sabe, es que prefiere que vean la punta del iceberg. El resplandor de la armadura, obsesivamente lustrada. Quizá así, cual tamiz, va midiendo quién es el que quiere clavarse la escafandra o los guantes de amianto. Quizá es, probablemente, por eso que nadie se enamoró de ella. Quizá nadie se enamoró porque es jodida como la hostia madre, o porque es fría como un iceberg. Yo sé que no. Pero esa es otra cuestión. A quién carajo le importa lo que yo piense. Acaso, importa si es un iceberg?
Tal vez, baje la marea, quizá entremos al mar por la parte más honda. Quizá se rompa el iceberg en mil pedazos, tal vez el calentamiento global lo termine derritiendo.

O, quién sabe, acaso aparezca un pingüino... o no.

junio 23, 2008

Realidades alternativas

(Écoutez!)
Cantaba alguien ni bien llegó, no recordaba ya quién. Un ambiente cómodo, con poca luz. Podría describirlo, sabía que contaba su memoria para hacerlo. Vio a Fred Astaire, y a una loca de piernas largas, que bailaba lo que nadie. “A les yeux”, como se debe, astringencia en la boca, demasiado alcohol, un merlot a tachar de la lista. Frío, hacía frío, mucho, pero afuera. Cambió al espirituoso, siempre la mejor opción para su paladar novato. Al natural, para sentir en su boca ese particular juego de sabores tan distintos y tan bien conjugados. Bailar es la opción cuando Ella y Louis cantan, o en su defecto imitarlos, mal, pero imitarlos y reírse, reírse por sobre todas las cosas. Quién no podría hacerlo cuando la luz es tan tenue, el vino es maravilloso y hay dos maestros cantando y logrando borrar todo lo que hay en tu mente. “Indeed”. Banda de sonido en la vida, creo que podría eternamente ser ésta. Acercarse, aun más, acariciarse, aun más profundo. Llegar a atravesar las capas, de ropa, de mecanismos de defensa, de caparazones. Sacarse la ropa de a poco, los anillos, los relojes, los aros, dejar la armadura un ratito, colgarla en el respaldo de la silla, no vaya a ser cosa que… Un cigarrillo, dos, tres…Sakamoto y Morelenbaum de fondo, quién podría cansarse de escucharlos? Lío de sábanas, de frazadas, de refugios, líos de la cabeza, de realidades, puf!, saber que la realidad real se encuentra afuera, tan cerca, tan del otro lado de esa ventana, de esa persiana, de esa cama que se desarmó varias veces. Mecanismos que hacen encriptarse en un aroma a piel, en vez de escuchar halagos, siempre tan difícil recibirlos, siempre desacordar con las percepciones ajenas. El cuore en la mano, dos miradas sobre lo mismo, guardalo un ratito, tenerlo mucho afuera hace mal. A veces, en ese afán de huir de la realidad tal y como el mundo la ve, es mejor optar por las alternativas y quedarse enfundado hasta los ojos, una mano torpe, un vestigio de sueño, palabras que no son de este idioma. El famoso dialecto onírico, seguí hablando lo que se empieza a formar en tu inconsciente mientras resbalás al sueño. Mañanas nubladas que no hacen más que favorecer a quedarse guardado. Sigue el frío en este piso, sigue Caetano con bifes a la plancha y pepinos salados, o una opción menos rayuelesca, un desayuno con huevos revueltos, jugos de naranja y pomelo, palta… si, si… palta, café, mate, dulce de leche, chocolate ¿por qué no? Más Ella y Louis, más de todo, más caricias, más besos, más abrazos, más armaduras. Más Portishead en vivo, súper sensual, y la piel.. la piel que es lo que al fin y al cabo comanda todo, bueno no todo, la piel combinada con otra piel, la mental.. Y llega el frío, el frío de afuera, el de verdad, el que te mete un cross de derecha, el super yo del informe meteorológico, el que también atraviesa todas las capas, pero sólo las de la ropa...

junio 03, 2008

Claro que si... me acordé...

Una luz divina me iluminó y me acordé, esas cosas que suceden mientras me cepillo los dientes..
Había títeres.. reacción tardía, pero...
Lo encontré..

mayo 11, 2008

Enemigo íntimo...

Suelen sucedernos, de vez en cuando, situaciones que a uno lo dejan un tanto pasmado, otro tanto reflexivo y una pizca de introspectivo.
Sucedió uno de estos días dónde, en la hora pico, una línea de personas se junta para sacar el boleto en la estación. Como de costumbre cuando esto sucede, suelo tener a mano monedas para sacar el boleto en la máquina, proceso un poquitín más rápido a no ser por las regulares fallas de la máquina expendedora de boletos. Pero heme aquí, con las monedas, para sortear al inútil del señor que emite los boletos, inútil por su inoperancia y por su lentitud. Que en estos casos, el que conoce sobre procesos de transporte masivo, un mínimo error o mal movimiento puede hacer que pierdas ese bendito Miserere que todos adoramos a las ocho treinta de la mañana. Esta vez, el señor boletero estaba de paro, o se había quedado tomando un rico mate con bizcochitos, así que, a la mierda mi teoría, una cola del averno. A mi lado un señor que me dio la sensación de locura, pero no el loco que grita o habla incoherencias (para los demás), un tipo con La Nación en la mano, unas chapas amarillo gato, como si tuviera un bisoñé, y dientes que parecían profanados de la tumba de Maquiavelo. A su lado un pibe de esos que se ven mucho ahora, gorrita, piercing en la boca, pantalones anchos, y fumando. Lo cual me produjo unas grandes ganas de fumar. Siguiendo mis deseos, encendí un cigarrillo. Yo, semi-dormida, abstraída lo más posible, con mis auriculares puestos, escuchando una guitarrita que lo único que me inspiraba era paz. De repente escucho que dicen algo y caigo al mundo otra vez, lamentablemente. "Yo te cuido el lugar, y te vas a fumar más allá" decía la voz. Escuché que lo repetían detrás mío, y vaya a saber por qué hostias me hice cargo. La cuestión es que miro para atrás, y he aquí que el enviado del anticristo me estaba hablando a mi. Yo, que a esa hora estaba refunfuñando porque me faltaba terminar de leer "el pobre" de Simmel para Sociológicos, que mi excelentísimo profesor, suele dar diez mil puntas para asociar y yo ni iba a cazar un fútbol, yo, que estaba pensando en tantas cosas y en nada a la vez. El señor nuevamente con sus dientes maquiavélicos me dice que me aleje, que el cigarrillo le molestaba, y otras frases que mi memoria no supo, ni quiso, retener. Lo miré y me alejé lo más posible, no de la cola, pero si de él. Procuré alejar el cigarrillo y ver cómo soplaba el viento, para que al señor en cuestión no le moleste mi humo. Iba para adelante el viento, o sea, al señor no llegaba una gota de humo. Pero igual, a medida que avanzábamos, el señor se quedaba en el mismo lugar, supongo que en señal de protesta y tosiendo. Mientras la gente se bifurcaba para diseminarse en las distintas máquinas, yo me alejaba más del señor, por las dudas que mi presencia y mi cigarrillo le fueran a provocar un enfisema pulmonar. La puta última moneda resbaló de regreso, y yo tuve que buscar otra. Puteé hasta en sánscrito, corrí hasta el tren que ya estaba en la estación, y a un metro de distancia, las puertas se cerraron haciéndome un delicado, pero certero, corte de mangas. Me senté despatarrada, y empecé a leer a Weber. No sea cosa que quiera opinar en clase y mi querido profesor me calle la boca, como la última vez que me dejó la plusvalía picando, con ganas de mandarlo a la mismísima mierda (justo a mi? que JAMÁS hablo en clase...) y colorada como la dudosa sangre que corre por mis venas. Con la guitarrita aun sonando, veo que el hombre en cuestión (el macabro, no el macabro de mi profesor) pasa frente a mi varias veces, perecía que hablaba, pero no sé si me estaba hablando a mi. El momento culmine, llegó cuando la reencarnación de Hades se paró frente a mi. Lo miré, y me saqué un auricular para ver qué decía. Me preguntó si había terminado de fumar, a lo que respondí afirmativamente. Y luego me dijo que por poco no le fumaba encima, a lo que me limité a mirarlo, mientras pensaba que si "por poco no" le fumaba encima, es porque de hecho no lo había hecho, cuestiones de gramática que evité, ya que estaba esperando que sacara un cuchillo y se despachara felizmente con su desahogo. Pero no sucedió así , como esta entrada lo demuestra.
El señor seguía balbuceando, y yo seguía mirándolo sin pronunciar vocablo, ya que dadas las disposiciones espaciales y meteorológicas, el humo que le molestaba tanto provenía del muchacho que se encontraba detrás suyo. El viento, que iba para "adelante" o sea, hacia el este, no podía más que transportar el monóxido del cigarrillo de la persona detrás suyo, por razones de estricta y pulimentada lógica, viva Comté, carajo. El señor me preguntó cómo yo podía ser así, pregunta que luego de veintisiete años y trece de análisis ni yo he logrado responder, y quién me había educado. Por último afirmó que yo era una mal educada y que a mi me había educado... el enemigo. El señor se fue sin escuchar lo que respondí, que obviamente era, que acordaba plenamente.
La Maga

abril 12, 2008

Troisième fois...

Me lo contó mientras pedíamos un café en el bar de la esquina del trabajo. Reía, no a carcajadas, más bien con esas muecas que denotan cierto distanciamiento, cierto desinterés. La tercera es la vencida, me contó que pensó.
Bajó del subte. Una música acompañaba sus movimientos, una música que marcó una etapa, que marcó un placard en su antigua morada. Prendió un cigarrillo, quizá el último del día. Pasó por un kiosco, compró un par de cosas y preguntó por una calle. Cruzó Cabildo mirando cuidadosamente, ya era de noche y había guardado sus gafas. Hacía calor, últimos días de calor, su perfume ascendía e inundaba su olfato.
La había visto el día anterior salir del trabajo, dejando una estela de perfume, muy particular, muy de ella. Le dije que la pase bien, que disfrute.
La tercera es la vencida, seguía pensando. Cruzó Cuba y un mensaje sonó en su celular "Cuándo llegas?". Contestó mientras doblaba la esquina, "Bajá a abrirme". Intentó guardar el apunte en la mochila, pero no podía, tenía todo revuelto, campera, apuntes, el cuaderno de la facultad, el kit de viaje ¿a dónde?, un tupper con su comida obsesivamente elegida. Tocó el timbre y una voz nasal contestó "ahí bajo", sonrió. Esa voz le traía recuerdos de una foto sacada en una fiesta espantosa presentando el Mini Cooper, del Carolina Hererra 212, de una cama compartida con amigos que nadie le creía que no terminara en Menàge-a-trois. Yo si le creía, más allá de lo que los demás creyeran, percibía algo en ella por fuera de lo chabacano del momento. Recuerdos de una borrachera pseudo-infiel, un fetiche de pies esmaltados con rojo. Pero no le traía recuerdos de la segunda vez, mucho menos de la primera. La tercera es la vencida, y había pocas dudas que lo era. Pero se dejó embriagar. Se obligó a no pensar, a no dejar que nada irrumpiera en su pensamiento, aunque bien se sabe que irrumpió más que muchas veces. Quizá nuestro ahínco la alentó a aventurarse para que despejara su cabeza.
Se saludaron desapegadamente, con un diálogo que dejaba entrever el poco interés, dos palmeras a kilómetros de distancia que sólo coincidían en el viento que las movía. Ella eligió una película que ya había visto y le garantizaba dos horas de risa. Comieron en la cama. Dos palmeras, una película española, un título lúdico. Sentía que no debía estar ahí. Sabía que no debía estar allí. Pero quiso probarse que tenía razón. Fiasco, es una palabra enormemente pequeña. Solo recuerda estar despierta a las 3 de la mañana repitiendo "la tercera es la vencida" y ya no quedaban sombras de duda en esto. Durmió mal, se levantó con ansias de huir. Se despidieron en una esquina como dos amigas que mucho tienen por ocultar. "Te llevo?" "No, gracias, mejor camino" le contestó al tiempo que tapaba sus oídos con música y soltaba su cabellera para que se secara. Se pasó las manos por la cara. Acomodó su mochila y cruzó Cabildo cuidadosamente. Mientras se confundía con la gente lista para ir a trabajar pensó lo que me dijo más tarde con un café de por medio: "Troisième fois... c'est le dernier fois".
La Maga

marzo 19, 2008

Crónica de una mirada..


Llueve a gritos. O por lo menos hasta hace un rato gritaba. Volvía del trabajo en el tren y terminé un capítulo de un libro, lo cerré, estaba llegando a Liniers y miré por la ventana. El cielo estaba gris y a lo lejos por las vías se iban recortando las siluetas de los galpones abandonados. Alguna que otra luz en alguna ventana, muy Polanski en "El cuchillo bajo el agua". Siempre me genera un nudo en el estómago pasar por ahí y ver la cuasi oscuridad plena. Algo parecido sentí en el subte. En todos los medios de transporte que tomé en estos días, había gente que me hacía pensar lo grotesco que puede ser un escenario tan común. No por la persona en sí a la cual se dirige la mirada, sino por la gente que posa su mirada en esas personas. Dos días seguidos. Dos travestis. Uno en el tren, otro en el subte. Ambos se pararon al lado mío. Dio la casualidad que ambas veces en alguna dirección opuesta a mi había un hombre. Uno, un señor mayor, entre perdido y con cara de "La juventud se pierde", que no podía parar de mirar a esta mujer, para mi por lo menos es mujer. No podía sacarle los ojos de encima. Estos destilaban cierto dejo de asco, sentía que se iba a parar en cualquier momento y le iba a decir algo. Miraba todos los detalles. El señor se daba cuenta que yo estaba mirando que miraba. No me llama la atención un travesti. Por ahí me fijo cuanto pudo lograr su transformación y me pregunto si serán felices en un cuerpo que parece no pertenecerles demasiado, o si, quién carajo soy yo para hacer tal comentario. La cuestión es que esta primera mujer había logrado bastante bien el resultado. Yo solo la sentí al lado mío. Pollera blanca, remera, tacos. Por lo único que reconocí que no era una mujer "XX" fue por el tamaño de sus manos que se posaron cerca de las mías. No podía disimularse mucho el vello creciendo, y, probablemente depilado dolorosamente. Pero más que eso, no podía dejar de mirar al hombre frente a mí. Este señor alternaba su mirada entre la mujer y yo, que tal vez lo estaba mirado bastante mal ante su mirada de desprecio. Al fin de cuentas, hice algo parecido a lo que estaba haciendo él. No sé como habrá terminado la secuencia, me fui a otro vagón antes que bajaran. En el subte sucedió algo similar, solo que esta mujer conservaba aún, varios rasgos masculinos, entre ellos, la sombra de las 8 de la noche. No vi mucho la vestimenta, otra vez si, las manos, esta vez con terribles uñas largas perfectamente pulidas y arregladas. Frente a mi, un señor, alrededor de los cincuenta que no paraba de mirarla. Esta vez, la mirada era como de desconcierto. Al lado del señor una nena de veinte años que no paraba de ladear una sonrisita pelotuda que me violentó bastante. Pero no dí mucha importancia. Cada vez que algo así sucede, mi cabeza comienza a escupir frases que luego se traducen en esta pequeña crónica mal redactada de un viaje en tren, o en subte. Es increíble lo prolífico que se convierte un medio de transporte masivo. Es increíble que siga lloviendo. Es injusto que siga lloviendo y que todo esto que tengo para contarte lo tenga que hacer por este medio, y no tirada al lado tuyo en el futón, mirando el techo y fumando el único cigarrillo del día que esperé ansiosamente para compartir con vos, arbolito.
La Maga

Palabra encontrada: Inveterado: (Del lat. inveterātus). 1. adj. Antiguo, arraigado.

febrero 19, 2008

Черный и оранжевый...

Es necesario hacerlo. Era necesario estar allí a esa hora. Mirando ese cuadro. Maldito Mark. Desde las entrañas me sacas sentimientos indescriptibles. Si, él me produce lo mismo. Un estado de paz que no sé de donde proviene. Un estado de emoción pura, convulsiva. Una nostalgia del pasado, y del presente, cuando no está. Ha llegado a necesitarlo. Mucho más que a cualquier otra cosa en su vida, y esto la aterrorizaba
Se quedó quieta, dejando que las ráfagas de colores penetren como pequeños puntos luminosos de manera fragmentada por sus pequeñas pupilas. Era místico, aunque detestaba esa palabra. Era de una profundidad, y simpleza a la vez, eran ráfagas de ternura y violencia dormida. Durante largo rato, y cambiando de poses, ladeando su cabeza para un lado y para el otro, estirando una pierna, y luego la otra, se dejó invadir. .A lo lejos sentía que alguien había puesto música. Una música que ya le era familiar, eso la tranquilizaba aún más. Acordes alguna vez bailados bien juntos, rozandose las pieles, los huesos, las partículas mas microscópicas. A ese nivel llegaba su fusión. Ciertos pensamientos comenzaron a fluir en su mente desordenada. Recuerdos, extractos de poesías, 'Tardes que fueron nicho de tu imagen, músicas en que siempre me aguardabas, palabras de aquel tiempo.. '. La primera película en La Lugones. Su primer beso, mezcla de ansiedad, formalidad y torpeza. La primera caricia como un tifón eléctrico, que aun recuerda, que aun siente. El primer cigarrillo compartido tirados en una cama, que olía a mordiscos y rasguños amables, a perfumes conocidos, y a sueños que ellos no durmieron. La primera noche abrazados escuchando cómo la lluvia caía empapada y se mezclaba con Fitzgerald y el canto desafinado de ella. El primer sueño que pudieron conciliar sin esfuerzo. El primer baño de inmersión que ella le preparó para alejarlo de malos humores y malos días. La primera vez que compartieron la higiene bucal uno al lado del otro, que terminó en guerra de dentífrico y amarras con hilo dental. La primera canción que él le cantó en el sillón mientras ella lo miraba estúpidamente absorta. Un viaje a un recóndito lugar de su patria que les recordaba el trayecto Paris-Marsella. El primer llanto, el de ella. El primer enojo, el de él. El primer cumpleaños, el de ambos. Las primeras dedicatorias escritas en libros cautelosamente elegidos. Los primeros celos, sin sentido y tiernamente expresados. Las primeras frutillas que él le dio de comer en la boca mientras ella lo abrazaba con sus piernas. Los primeros papelitos amarillos que se pegan en una agenda o en una heladera. Los primeros.. esos.. estos.. abrazos por la espalda. Sintió el peso de su cabeza apoyada en su hombro. Y su perfume que la invadía, trayéndola de vuelta a la realidad, esa realidad en la que se sentía tan cómoda y feliz como en sus viajes mentales.
- Te encanta, no?- Le pregunto dándole un beso en la mejilla que invitaba a más.
- Lo odiás, no? Si no te gusta me lo llevo. No tiene nada que ver con la decoración que te gusta a vos, ya lo sé. Es solo que...
- Es solo, que qué...?
- Es solo que me transmite lo que me transmitís vos. Deja me lo llevo.
- Llegó la comida china.
- Pero iba a cocinarte yo.
- Ya sé, pero te quedaste paradita ahí muy concentrada.
- Y?.- Le preguntó, volviéndose a sus pequeños ojos profundos.-
- Y nada. Vamos a comer.
- Traje algo para el postre.- Dijo sonriendo pícaramente.-
- Qué trajiste? - Preguntó él, tomándola de la mano y arrastrándola a la cocina.-
- No te voy a decir.. no tiene gracia..-
- Y esto? Tiene gracia?...
Le dijo al tiempo que la tomaba por la cintura y hundía sus alargados dedos para propinarle una sesión de cosquillas que hizo que ella gritara cual mezzosoprano. El juego terminó con ambos rodando en el piso, escupiendo carcajadas como burbujas de detergente, olvidando por completo la comida china, y pasando directamente al postre que ella había traído para él.

La Maga

febrero 13, 2008

Tenemos proyectos que se marchitaron...

Hoy era el día. En unas horas iba a tomar un avión con rumbo a París. Cómo son las cosas, no? Proyectos que uno tiene que en un abrir y cerrar de ojos cambian de un plumazo. Hace un año atrás jamás hubiera dicho que para esta fecha tendría pensado volar a la ciudad que abrigó por tanto tiempo a Julio. Mi Julio, y el de tantos otros. Algo pasó, muchísima gente me ha dicho que si me iba no volvía más. Que tal vez, de alguna manera yo pertenecía a ese lugar más que a este. En algún momento he llegado a pensar lo mismo. El año que pasó ha sido ajetreado, desde todos los flancos por los cuales la vida se puede analizar. He llegado a pensar que mi vida no estaba aquí, sino siempre en otra parte. Que no pertenecía a esta ciudad, que la ciudad y su gente no me pertenecía, o que yo no podía pertenecer a ninguna ciudad. He pasado por varios estados, varios extremos que no siempre son opuestos o complementarios, varios insomnios, varios ensueños. Quizá, en mi afán de búsqueda, esta búsqueda propia de vaya a saber qué cosa, si identidad, si fin o medio, si motivo o camino a seguir, si la razón de la existencia misma o la misión para cada uno. Pura mierda. Existencialismo. Psicologismo. En esta excursión a la muerte que es la vida (puedo imaginar que allá lejos quizá creas en mi credo antes de dormirte o te cruces conmigo en los pasillos del sueño, no, Santomé?) a veces uno encuentra ciertas respuestas que lo reconcilian con el mundo. O por lo menos con el propio. 13 de Febrero. Hace doce años atrás por esta fecha, más o menos, le pedía a mi papá que no se muriera, escribiéndoselo con la mano en la manta que lo cubría en el hospital. Le pedía que no me abandonase, que no me dejase sola. Porque de alguna extraña manera, él fue el que me enseñó a hablar este idioma que tanto me cuesta descifrar, en el cual tanto me cuesta hacerme entender. Febrero, qué mes de mierda para desaparecer. Qué mes crítico. Hay pocas cosas que me puedo responder ahora. Sigo en la lucha por encontrarle sentido al todo, al ser, a la nada, a la muerte. Al Fin. Si me inventé una identidad, fue porque no encontré un lugar donde aquella pequeña Mariana cupiera. Si me inventé a mi misma, o si tomé una identidad prestada como la de La Maga, fue porque a veces uno nace en círculos donde no se puede Ser. Diría alguien a quien adoro, no soy buena explicando mis explicaciones, creo que esta es la única manera que tengo. Solo sé que siendo La Maga, soy más yo que la Mariana que fui alguna vez. En "Las intermitencias de la muerte" Saramago dice que la metamorfosis se trata de algo que ha nacido de la muerte de otra cosa. Tal vez La Maga ha nacido de la muerte de Mariana tal y como era, allá a lo lejos, por el año ochenta y algo. No sé que será de ahora en adelante. Quizá algún día me vaya y me quede en algún recóndito lugar donde Horacio y el Club pasaban sus horas. Pero aquí la diferencia. No creo que al irme, me encuentre.

febrero 11, 2008

Fantasmas en plena madrugada...

Una tras otra, viejas canciones, antiguos versos. Había llegado hacía poco de Filomena, poca gente. Casi nadie en comparación con el día anterior. Hacía mucho que no trabajaba dieciseis horas seguidas. En la cabeza tenía aire... o gofio, vaya uno a saber. No entendía nada, la manía de los días pasados con sus catorce horas de trabajo se había esfumado. Uno de esos días, en el viaje de trabajo a trabajo, me llamó la blonda. Una sensación de ternura infinita me invadió cuando me dijo así, al pasar "Te podré ver en algún momento? Te podrás hacer un lugar en la agenda? Digo, para vernos" Desde que se fue de vacaciones que no la veo, hace una semana que volvió y solo nos separan escasas ocho cuadras.
Hace años que no sentía este vértigo laboral. Esta semana va a ser peor. Comenzando nuevamente qué dia? Si... San Valentín(o). Van a ser cuatro días maratónicos. De casa al trabajo, del trabajo a Filo, y de Filo sin escalas al futón. Podría no hacerlo, podría tranquilamente decir que no voy más, que con mi trabajo ya tengo bastante. Pero no lo hago, sigo cubriendo las vacaciones de los demás. Primero porque dí mi palabra, ya desde fines del año pasado me comprometí con los chicos. Y segundo, porque no hay nada mejor para taponar la angustia... que volverse un workaholic. Qué mecanismos de defensa los míos...
La Maga.

febrero 04, 2008

Feliz cumpleaños a mí...

Ella siempre de negro. Rodeada de negro ("Negro el 10, ruleta de la muerte", decía Don Julio), no había que esperar demasiado para que empiece a trabajar en un lugar donde prima el negro, preto, noir, black, schwarz. Marce, lo primero que hizo cuando llegó al trabajo fue decirme feliz cumpleaños (y no, no comí gnocchi). Antes de irme me maquilló, como podrán ver. Es maquillador, y es gracioso trabajar con él, más en este tipo de ambientes que suele ser muy choto todo, muy superficial, muy mala leche. Pero a veces, cuando uno está demasiado tiempo machacando el sentido de la vida, pregunténdose por el vacío existencial, por el dolor constante, un ambiente que te fuerza a estar constantemente aconsejando sobre el bienestar exterior, sobre los tratamientos anti-arrugas, anti-celulitis, anti-cuanta-poronga-se-te-ocurra, equilibra el pensamiento permanente de saltar por una ventana o por alguna abertura del Centro Cultural Borges (qué paradoja, no?). Inhalar perfume todo el santo día no genera ningún tipo de estado opioide, una lástima. Quiero decir, todo esto te despeja la mente, ahora, ni bien salgo del shopping, me atacan los setecientos extranjeros que se frenan a mirar cuanto show de tango y cuanta estatua hay en Florida, y como ya sabemos, hay muchísimas. Hay una en particular, que cada vez que paso, me dan ganas de tocarla. Es la parca. Toda de negro. Con la cara tapada, como buena parca que es. Hay veces que paso muy cerquita y pienso que si la toco, todo se va a desvanecer, como por arte de magia (negra). No sé muy bien las razones de este sentimiento. Sé que si la toco no me voy a morir, sólo forma parte de mis ideas de buena obsesa que soy. Sé que si el arrebato de tirarme del doce aparece, no va a haber un pasaje al acto. A qué viene todo esto? Je ne sais pas. Sólo sé que no sé nada, podría decir, pero se más que los que ni siquiera saben esto. Sólo sé que para el momento en que estoy en el último Castelar, con un libro entre las manos (siempre me procuro los momentos para volver a la duda existencial) y música en mis oídos ya estoy demasiado cansada, con un tanto de sueño y no veo la hora de llegar a casa, cenar, ver alguna película y leer hasta que los anteojos se estampen contra el libro. Quizá en el sueño, si me tiro del doce, vuele, o me despierte por haberme estrolado contra el piso.
La Maga.

enero 10, 2008

Il pleut... Elle pleure...

Es de noche, alrededor de la una de la madrugada. El calor es increíblemente pesado. Estoy tirada en la cama de mi escritorio con la luz del pasillo que apenas lo ilumina. Hay que tener cuidado, ya he tomado todas las medidas precautorias... (chistecito, gordo) medidas preventivas que una buena obsesiva debe tomar. Nada en los enchufes. Quizá por eso no estoy tipeando en la pc, y vuelvo a mi hábito de escribir en un cuaderno obsesivamente cuadriculado, como todos los que poseo. Una persiana a medio bajar muestra los relámpagos violentos que iluminan la ciudad. Joder, un estruendo terrible activa mi eje HPA. Pareciera que el planeta fuera a estallar y él no está para que nos pille juntos. Dudo por el aire acondicionado, también por el ventilador, pero no tengo intenciones de sancocharme. Una estampida y yo pego un salto que ni Galina Chistyakova. Amo la lluvia, podría vivir sin problemas en Seattle sin riesgo de suicidio (o si, pero no por las precipitaciones). Hace aproximadamente dos horas atrás, estábamos con la blonda en el patio de un bar y comenzaba a llover. Definitivamente, no puedo aspirar a un puesto en el Servicio Meteorológico Nacional. "Es una lluviecita de verano" dije mientras las gotas mansas me acicalaban tiernamente. "En cinco minutos para". Así fue. Pero ya en mi morada, la lluvia, furiosa cual caracol descaparazado, se empecinó sádicamente. Final anunciado desde el comienzo. Sigue lloviendo espásticamente y todavía en mis oídos hay una mezcla de gotas suicidas y una chanson française que hace más o menos un año dejo que me torture tranquilamente. Pero ese es otro tema, mejor no hablar (de ciertas cosas), decía Luca. Suena mi celular, sin mirar el identificador digo: "Qué tarde llamaste" una voz tierna responde: "Estas despierta?", "Hace varios días que no puedo dormir" contesto llorando como allá afuera.
La Maga

enero 08, 2008

Pastillas para no soñar


Cómo se ordena una cabeza? Cómo logramos cierta unidad, cuando aluviones de pensamientos logran esquizarnos aun más? Trabajo, una idea, otra idea, por este lado. Estudio, tres materias por aquí, otras dos por allá. Ciclo profesional por un lado, electivas por el otro. Cuándo te recibís? Nunca. No me jodan. Familia. Peleas, apoyo incondicional a la derecha, indiferentes por el otro. Amores. Y esto dónde lo ponemos? Se me ocurre un lugar muy específico. Pero… doloroso. Desde la teoría del Big Bang hasta esta parte, más o menos todos alguna vez hablaron sobre él. Por boca de otros. Citando Shakespeare, Bécquer (poesía eres tú, puaj), Neruda, y tantísimos más (mejores que Bécquer) “Oh, Romeo, Romeo..” la tragedia. La mezcla de amores y odios. Sentimientos parecidos, que convergen vaya a saber dónde, si en la pasión o en la locura. En la salud o en la enfermedad. Ah, no, me equivoqué de discurso. O quizá no tanto. Quién no ha sentido alguna vez que un bicho bolita se metió en la cabeza, y desordenó todo lo que obsesiva y defensivamente venimos ordenando? Es el mismo bichito que hace que des vueltas en la cama sin poder dormir. Que hace que no puedas parar, ni un segundo, que te tortura cual picana, que te muestra cual cartel de neón aquello en lo que no tenés ni mierda de ganas de pensar. Das vueltas, hace calor o frío, en estos casos no importa (Qué carajo importa!!!). Pensás, aunque no quieras. Buscas una explicación lógica, o lo que más se asemeje, aunque de antemano sabés que no la hay. Y si la hubiere, no va a calmar eso que el psicoanálisis tuvo a bien llamar, “paja mental” (me tomé el atrevimiento de escribirlo un tanto más coloquial). Te levantás, o te acomodás en la cama. Los ojos abiertos no como un dos de oros, sino como un cuatro de oros. Te sentís torturado por el método Ludovico. Te torturan los pensamientos un tanto más. A veces pareciera que la noche, esa mitad de la vida que dicen algunos, es donde se la pasa mejor, hace trampa e introduce un dedo por el tracto rectal y te hace una linda colonoscopía, y lo peor, gratis. Logras, de a ratitos, conciliar el sueño, ¿o pesadilla?. Viene el alba con sus gallos, sus autos, su ruido a gente. Te levantás, te mirás en el espejo descifrando si ese rostro que el espejo muestra, si esa imagen patética que devuelve es tu rostro o el de algún personaje de ciencia ficción. Te reconciliás con el extraño que invadió el espejo. Pensás en el libro que se titulaba “Endorfinas, la droga de la felicidad” y le haces una mueca sarcástica a tu imagen patética. Abrís el botiquín y ahí está, “Esta es la droga de la felicidad”, pensás. Hipócrates bendiga la fluoxetina.

enero 01, 2008

Comienza el año..

Hace ya 12 años, allá por el '96, mi hermana Franca se puso de novia con Nicolás. Años después como a veces sucede, su familia integró a mi madre y a mí al clan. A partir del '98, comenzamos a pasar fin de año en Bolivar. Si bien al comienzo eramos varios de este lado de la flia. los que íbamos, luego quedamos mi madre y yo. Pasaron ya nueve años. El años pasado, 'out of the blue' Aurelio y Franco (primos de mi cuñado) decidieron tirar a Feli a la pileta. Lo cual, resumiendo, terminó con mi hermana y Beatriz (madre de los mencionados) en la pileta. Este año llegó un mensaje a un celular diciendo 'Guerra de chistes, el peor, va a la pileta, no jodo' firma Caco (Franco) . Increíblemente fue el primer fin de año en el que tomé bastante, believe it or not, pero sigo siendo una pacata. En fin, las imágenes, dicen, valen más que mil palabras, asi que, aquí va el desenlace de la guerra...





Dos más.. Ricardo y Blas..
Frase de la noche 'Un barco naufragia...' (Ing.Caco dixit) el mejor chiste de la noche...
En algún momento negocié los florentinos para permanecer seca, pero según lo que me contaron, la terna del año que viene incluye a Marinita a Marú, y claro... Scheize!
Buen año para todos aquellos que anden por estos pagos... (dicen que es el año del suricata, a ladrar se ha dicho)
La Maga

El hombre preocupado

Como varios sabrán, y para aquellos que no lo saben, Jóse, solía ser mi jefe cuando trabajé en Funes, un bistró en Ramos que se caracterizó por la excelente música y la deliciosa comida (creaciónes del Chef Ballarati). Unos meses atrás le dediqué una entrada, ya que aparte de cocinar muy bien, posee una gran inteligencia, y un aun mayor sentido del humor, extravagante, podrían decirle algunos, para mí, qué se yo, no me voy a poner a explicar todo, es una chotada andar hablando cual crítico de arte, ya que no lo soy, y.. joder que es tedioso. He pasado largas veladas con Jóse en Funes, lo he comentado, con Jesi y Juan y los otros, a veces. La cuestión es que el 30 a la madrugada me crucé con él, y me dijo que me había envidado un regalo. Yo sin saber que era, le comenté mi extraño amor por "El hombre preocupado". Cuando llego a casa, tarde, casi pasada de revoluciones y con una escasa hora y media de sueño por delante, entré a la casilla para chequear la sorpresa antes de partir, soy así, no podía esperar. Voilà! Lo que están viendo es la sorpresa que me envió. Gracias por los augurios Jó. Nos estamos viendo, y mis deseos para que la tira del presidente sea un éxito. No me gustaría que seas un caricaturista póstumo, no vaya a ser cosa que este hombre se me ande preocupando por demás.
Besos Jóse, claro, el piloto..
La Maga

Para más Jóse haga click aquí Diario casi íntimo de Jose

diciembre 29, 2007

"Paren el mundo, me quiero bajar..." *

Habrá sido la última vez? Sé que te llamé, pero no estabas. Más tarde te crucé, venías de trabajar, si mal no recuerdo. Yo traía una cantidad incalculable de papeles y libros en la mano y te ofreciste a ayudarme, mi autosuficiencia te dijo de manera cortante "No, gracias, vengo con el envión". Nunca aprendí a dejarme ayudar, no por orgullo, vengo fallada de fábrica. Recuerdo que esa fue mi respuesta a varias de tus críticas. Ya no importaba. Horas, años de análisis. Si, vine fallada, no hay otra vuelta de tuerca, lamentablemente James.
De alguna manera terminamos pidiendo Chow Mien mientras imitabas graciosamente a la señora que tantas veces nos vio buscar la comida. Todavía tenía las marcas de los libros en los brazos, y las acentuaste más en una pelea de chop sticks que terminó con un mal cálculo y por error te metí un cross de derecha en la mandíbula y te partí el labio.Te enojaste. Lo gracioso era que yo no tenía intención de partirte la boca, tu mano se interpuso en un golpe que iba dirigido a tu hombro. No podía parar de reírme de mi torpeza. Mientras te curaba el labio con esas cremas que suelo tener en el bolso, terminamos de ver una película pésima que alguna vez se te ocurrió alquilar. Ya nunca haremos nada por primera vez. Y está muy bien que así sea. Empeoré la lastimadura con ese ir y venir de labios torpes y apurados. Nos dormimos tarde, demasiado tarde por lo temprano que debíamos levantarnos. Nos despertó tu novio, lo atendiste. Volvió a llamar después de remolonear un rato. "Atendé vos" me dijiste. "Hola", dije con el tono de la primera frase emitida por la mañana, una voz entusiasmada me contestó al otro lado "Qué lindo es despertarse con tu voz de dormida", "Me imagino" contesté dormida e irónicamente. "No, la verdad que no te imaginás" me dijo tu novio. Te pasé el teléfono y empecé a ponerme la pollera y la remera con lentitud de sueño. Me preguntaste si me quería quedar durmiendo, que me dejabas la llave, preferí no generar más conflictos de pareja, "vuelvo a casa". Prendí la cafetera y te ayudé a preparar el bolso, "Llevas abrigo?, tomá, no te olvides el perfume, por qué no te llevas ese pantalón para salir que te queda tan bien?", mientras tomabas el café que te había servido dijiste que tenías la sensación de olvidarte algo. Repasemos: Llaves del auto, documentos, llaves del departamento, las llaves de allá, cepillo de dientes, billetera, música, algo más? Buscaste las últimas cosas, y encontraste un CD y me lo mostraste, "Sueños de un hombre despierto". Te recomendé una canción, mientras cerraba la puerta. "Vení, salí por el estacionamiento". Subimos al auto, y en esos giros extraños, comenzó a escucharse por la mitad 'Vértigo'. Me sonreí. "Estás tan bonita, te invito a un café, la tarde es nuestra, desnúdame." te canté mientras te miraba lejos. Me acercaste y me diste un beso. Ya estábamos en la calle. Te ibas con él a la costa. Llegamos a la puerta del departamento, no había un alma en la calle. Miraste alrededor cómo alejando cómplices y me diste un beso profundo mientras a lo lejos, o bien cerca, Ismael cantaba "Pero basta de lamentos, brindemos ¡Salud! es el momento, que estamos todos o no falta casi nadie..."
La Maga.

* Mafalda dixit.

diciembre 20, 2007

Ménage à trois

Muy de primaria lo nuestro, bárbaro para estudiar Ps. Educacional

Flor y Marcelito, los otros integrantes de este maravilloso ménage à trois. Vinieron el domingo, pasado el mediodía para estudiar. Menos de un día. Tres caraduras. Pero los tres nos entendemos. Hay una dialéctica particular entre los tres, "una dialéctica de imán y limadura, de ataque y defensa, de pelota y pared" diría mi Julio. Marcelito siempre con su discurso revolucionario (aunque no lo tengas, me seguis debiendo 'El Estado y la revolución'), te quiero igual Pelado, aunque me quemes la cabeza. En este caso era permitido, en Educacional se podía permitir tal discurso, y creo, si no es seguro, que los tres en nuestros respectivos finales hablamos sobre la política educativa. Marce a la cabeza, está claro. Flor, mi querida Flor. Sos... sos la que por todos los medios posibles golpea a mi Super-yo, cariñosamente, por lo menos para que no hinche las pelotas mientras estamos estudiando (y después tambien). Te prometo, que si algún día escribo, el primer artículo estará basado en tu frase. Para los que no saben, la frase es la expuesta más arriba. La que pone a nuestro querido Lacan en posición de Dios. Mire, mientras no se me haga una asquerosa ortodoxa cual Opus Dei, cual EOL, estamos bárbaro, ya si se anda mitificando, tenga cuidado, me haré cargo de criticarla vastamente. Pero te quiero chiqui, y desde ya, te espero en Enero para que convivamos, para darnos el espacio que nos venimos prometiendo desde que empezamos el segundo cuatrimestre. Sin apuntes, sin finales, ni parciales, ni casquete que denote aislamiento. Películas y música, y cafés y mate bien cebado (por una vez, una aunque más no sea) y balcón y charlas, eternas charlas. Ya vendrán, falta poco. Para aquellos que no entienden el por qué de la foto les comento. Mientras estudiamos, solemos pelotudear bastante, más aun cuando tenemos sueño, y nos andamos gritando de cuarto a cuarto pelotudeces antes de irnos a dormir. "Marce" "Qué?" "Comela". Pobre, no entiendo cómo nos soporta. Quizá por la razón que nos ha contado la madrugada del lunes cuando les pregunté al pasar, "Qué harían si por un día fueran del sexo opuesto?" Flo, me mató el picadito, te llamo si cambiamos el mismo día, Marce, seguí pensando. Más allá de todo, nadie lo obliga a estudiar con nosotras, él viene solito, así que, si es masoquista, problema de su estructura obsesiva (Marce, la masoca es la histérica). Alors, vuelvo, Flo tiró genialmente la de Lacan, ante mi pregunta de Vigotsky, Marce se ha lucido con su respuesta. Las otras frases pelotudas las dije yo, qué se le va a hacer, no soy tan ocurrente como ellos, soy un tanto más catastrófica y sarcástica. Faltó escribir una: "Basta de procrastinación" (eso va para los tres). Bien, será hasta nuestra próxima reunión el año que viene, eso si, Marce, te lo he dicho el sábado y lo que dejo asentado para que conste en actas, no me llames un día antes, y no vengas con los lloriqueos femeninos (dejanos algo), porque la próxima "Mirá que te tiro del 12". Vale aclarar, aprobamos los tres. Gracias a Bendersky, Chardón y no sé quien le tomó el final a Marce, pero gracias. Y gracias a ustedes chicos por venir y soportar mis amenazas.
Hasta el próximo ménage.

diciembre 16, 2007

"I had a dream"

Todavía estoy descifrando si fue un sueño. Es muy probable. Últimamente, de todos los problemas, los sufridos para dormir, preocupan el resto del día.
Tendida, con un boxer, y piel desnuda, las luces debidamente encendidas, o apagadas. Las luces de la noche dan matices en las paredes, en los cuerpos (vaya a saber por qué razón tipeando escribí muertes, en vez de cuerpos) que dejan una sensación de canvas a medio comenzar. Su mentón en un hombro masculino. Todo estaba perfectamente delimitado, las líneas, los contornos. Su perfil romano, su boca entreabierta. Conocía muy bien lo que sentía por debajo de la sábana. Siguió mirando ese perfil harto conocido, que tantas veces la había hecho llorar, tanto de emoción como de hara-kiri. Ya no. Todo parecía tan anacrónico, tan distante, tan de otra vida. Aunque allí, ella ahí. Ella seria y desnuda, seriamente desnuda. Pero lejana.
Su mano recorría el pecho aniñado, de niño hombre, de alguien que está tan preocupado por ser adulto que se olvidó de jugar un ratito todos los días a las canicas. Su risa tenía todavía algo de niño travieso, su manera de acurrucarse, como estando entre sábanas de He-Man. Su aun infantil manera de tocarla, de recorrerla, de desviar sus ojos cuando ella se sentía mirada y clavaba sus ojos pardos en los de él. Bajó por la línea del tórax despacio. Podría describirla perfectamente. Un lunar acá, otro más allá, el otro allí formando una constelación. Un hueco divertido se formaba a la altura de las costillas. Cuello de gatito mojado, dormido, mientras recorría su mentón.
Su barba incipiente de fin de jornada, tan desaliñada, tan idiosincrática. Él le tomo la mano, presionándola contra su estómago. La medianoche silenciaba la calle. Algún perro ladraba. Alguna lata rodaba. Los semáforos deberían estar titilando. Cuánto tiempo había pasado? Probablemente más de lo que podría cuantificar. Estaba allí? Importaba realmente si estaba o no? Si era un sueño o era la realidad? Recorría su perfil como se recorre... nada en realidad, un nudo se le hacía en la garganta. Sentía otra vez que el corazón cumplía su deber forzosamente. Sentía que se le salía por la boca. Eso no es amor, eso es taquicardia querida, tu réfléchis un peu, aprende a diferenciar. No hacía falta. Sabía muy bien lo que le pasaba. Sabía muy bien qué era eso que estaba sucediendo bajo las sábanas. Sabía muy bien qué significaba. Esos movimientos tan violentos y entrecortados. Esas patadas que los desenredaba. Significaban que él ya estaba profundamente dormido, y que ella seguía mirando las sombras que cambiaban de posición según cómo entraba la luz en la habitación. En la habitación o en el sueño, váyase a saber.

La Maga

octubre 30, 2007

Encargo..

Gracias Cucú(uuuu) por encontrar semejante interpretación..
Besos, de esos que se dan cuando se encuentran cosas (qué cosas?) maravillosas en la web..

'No me dejes dormir, no me des paz..'
'Tállame como un sílex, desesperame..'
'Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces'
'Yo te pido la cruel ceremonia del tajo... lo que nadie te pide..'

octubre 03, 2007

Como un cuento... (Divididos Pepsi Music ' 07)




Mi mani Ciru me invito a ver Divididos ayer, estábamos todos, 'Poné el agua para los fideos'. Día ajetreado por demás para mi, no paré, salvo cuando íbamos con la blonda y Tincho para allá. Paramos en la YPF, y yo recordé que no había ingerido bocado en todo el día, salvo una cantidad exorbitante de café, pero nada más. Así que a la ida, mientras poníamos un cd en vivo de Divididos para hacer un 'warm up', yo me comí mis 4 sandwichitos con un juguito de pomelo rosado, el cielo estaba cerca. Había comenzado el día extremadamente bien. Luego de bañarme, y antes de seguir estudiando, me topé, en uno de los areneros de esta vida, con el mejor jugador de Rayuela. Que más se puede pedir para empezar el día? Intenté estudiar la teta-mala de Klein, el contenido del vientre materno, la leche frustrada al niño para dársela al pene del padre, en fin, una sarta de incoherencias que me demuestra por qué la gente le tiene tanta aversión a los psicólogos y futuros Licenciados. Mientras me dirigía a la facultad, para entregar un TP, me llega un mensaje de texto diciendo que seguía en la carrera para promocionar Educacional, cosa que el martes pasado creía imposible. Así que el alma me sonrió un rato mientras seguía engullendo apuntes. Rendí Inglesa, y como la profesora no iba a dar clases después del parcial, me fui hora y media antes (saben lo que es llegar a las seis y media a casa?) la felicidad cuesta tan poco.. (y más cuando normalmente estoy desde las 9 de la mañana metida en esa puta facultad). En el viaje de vuelta, me encontré con un amigo, que luego de ponernos al día, cayó en la cuenta de que cada vez que me encuentra comienza a hablar incoherencias, lo cual tomé como un halago, así como también, que me diga que cada vez que escucha a Ella Fitzgerald, se acuerda de mí (me sorprendió, pero me recordó que yo se la había recomendado hace muchos años). Llegué a casa para dejar mi mochila, el stress de los parciales y para cambiarme para ir al recital, salimos hacia el Club Ciudad, y creo que tardamos menos en llegar que en encontrar un lugar para el auto, un desastre 'Chiche', esto es un poco de lo que pude capturar para mi deleite, y espero el suyo.



Mani, y La Maga, Como un cuento, infaltable estar cantandola juntos




BESAME.. BESAME.. BESAME..



Mezcla con la rubia tarada....
La Maga