febrero 23, 2009

Electrical Storm

Se acuerdan de la chica de Morvern Callar?
La sirena, es la misma que tiernamente serruchaba a su novio en la bañera.
"I'm sticking with you..."

Qué linda que es cuando se enoja y grita: "I hate you"

enero 21, 2009

Fantasmas en el parque

“La Negra estaba leyendo un libro, debe ser Los Buddenbrook, de Thomas Mann, porque lo tiene como una especie de breviario. No interrumpo, me quedo lejos, pensando en la exigua tribu de los lectores de libros.
Me acuerdo de la fotografía de un hombre que parece arrodillado ante un altar. En ésas lo sorprendió Sara Facio. El hombre busca un libro entre otros, y aunque la vista lo traicione, le sobran tacto, olfato y corazón para hallarlo. Sabe que la búsqueda es mutua, que lector y libro acaban encontrándose.
El encuentro sobrevuela siglos y continentes, adivina lenguas extrañas y signos misteriosos. Cuando se reúnan dialogarán en silencio, o quizás el hombre murmure algunas líneas, según su costumbre, recordándolas como si las viera.
El gesto reverencial del señor arrodillado no se dirige a las alturas sino a ras de tierra, donde en ese instante se alinean los objetos de su devoción. La imagen es ejemplar, estampa de un santo reverente ante la sabiduría.
Los que llevamos un largo trecho de vida compartida con estos objetos y buscando siempre otros, murmuramos también una unánime plegaria de gratitud.
Primero, para quien nos enseñó a leer.
Vivimos entre libros, hemos tenido la libertad de elegirlos y la posibilidad de descifrarlos en una era en que la instrucción fue (casi) universal. No necesitamos ser monjes ni damas de la nobleza y si pertenecemos a una cofradía no es la del poder ni la del dogma, simplemente hemos sido elegidos por los libros desde temprana edad. Bendito sea un privilegio desinteresado, no esgrimido para someter a los diferentes.
La plegaria del lector gustoso incluye un solo pedido: seguir leyendo. Aún en la noche que afligió a Borges, los textos memorizados y los que voluntades amigas le acercaban oralmente le impidieron claudicar, porque la lectura es sinónimo de respiración.
Es inevitable mencionarlo, fantasma recurrente de estas páginas, porque ensalzó la tarea del lector sobre la del escritor, en un lugar del mundo donde ambas actividades no fueron ni son precisamente auspiciadas.
Fue el Sumo Lector, el que tradujo e interpretó la literatura universal, el gramático que nos enseñó a leer, y si fuéramos buenos aprendices, también a escribir, el maestro a menudo arbitrario de adultos a menudo díscolos.
El lector nace, siempre que cuente al nacer con las hadas reglamentarias asomadas a su cuna que le otorguen dos dones. Una familia natural o vicaria, en la que un adulto esté hechizado por un libro. Y un ámbito escolar donde se enseñe humildemente a leer y escribir, porque pese a los cambios vertiginosos de la informática, durante bastante tiempo nos seguiremos manejando con el alfabeto.
Recuerdo una antología llamada El curioso entretenido, título que define a lector incipiente. En cualquier ámbito de gente bien alimentada puede brotar esa chispa que lleva a manosear revistas, descifrar carteles, y hasta los papeles rotos de las calles, según la archicitada frase de Cervantes. De esta chispa - si nadie la apaga a baldazos - nace una hoguera vital de placer y devoción.
*
Lector se nace, lector se hace, lector se muere.
Como el hábito no tiene finalidad práctica, no admite renuncia por abandono ni por desaliento ante el posible competidor. El lector se arrodilla como el arqueólogo, trepa escaleras como el restaurador, fortalece músculos con el diccionario de María Moliner, huronea de tomo en tomo. Lee de pie y escarba en las librerías, sufriendo la melancólica anemia de su bolsillo, el despiste de los libreros y la necesidad del ángel que lo aliente para desmalezar la selva de libros chatarra.
Lo creíamos sedentario y en realidad es un atleta, comparado con los prójimos que sortean estas gimnasias y se solidifican en ángulo recto frente a las pantallas.
El lector es feliz de ser contemporáneo de una abundancia de libros única en la historia: las cifras y la exhibición a menudo groseras abruman. Pero del exceso nace la posibilidad y de esa variedad nace el gusto formado a fuerza de errores y descubrimientos.
Envidia a los fanáticos del fútbol porque pueden trenzarse en argumentos con cualquier vecino, porque todos comparten ídolos del mismo dogma y un código enciclopédico de conocimientos específicos. Al lector le cuesta cada vez más encontrar interlocutores, interlectores.
Muchos disfrutan del diálogo electrónico, herederos de los entusiastas espiritistas de hace un siglo. Pero al veterano le parece, hasta que lo exterminen por anacrónico, un intercambio entre fantasmas.
Como el paisano usa el adobe, y el esquimal el hielo, el lector se ha fabricado una vivienda de libros, una madriguera con vista al universo.
Roba los ratos que puede a una agenda saturada de tareas y estrecheces, y espera el momento en que las cirugías reparadoras le permitan corregir una memoria fláccida, una concentración rugosa, una mustia capacidad de ilación.
Si el lector va por el mundo con cierto aire de quedarse entre las azucenas olvidado, como le pasaba a San Juan de la Cruz en otros trances, qué decir de la lectora, que va por ese mismo mundo con un talante de franco desvarío, tironeada por la multiplicidad de sus deberes, añorando un rato propio para reanudar el párrafo interrumpido, a menudo años atrás, hace ya varios hijos.
Pero también está el caso de la actriz Elena Tasisto, capaz de leerse un libro entero de pie, al sol y en el borde una piscina. Y la valiente secretaria que también lee de pie, pero en el colectivo atestado.
El placer de la lectura se atiza con sentimientos no siempre recreativos. Pensar no significa columpiarse. Hay lecturas que abren heridas absurdas a lectores sanamente infantiles, incapaces de simbolizar y que transitan con pánico los avatares de protagonistas míticos o reales.
Y está el que al emerger de una larga novela, deambula durante varios días hecho una Bovary, salpicado de pólvora de batallas y perfumes de bailes cortesanos. Más la sensación de orfandad que deja en el alma el fin de la extensa aventura.
Promediando el paseo por el Infierno de Dante la lobreguez pide un paréntesis; tampoco es fácil tolerar la perversidad de los villanos de Shakespeare, nuestros semejantes y hermanos. Y pueden embriagar como una droga la lengua y los infortunios del Quijote.
Y en cuanto al tan mentado Proust, no es la minuciosa transcripción de los celos de Swann en decenas de páginas lo que impacienta, sino la sospecha de verse radiografiado, congelado en un momento de su vida y preguntarse con desazón: ¿cómo pude ser tan imbécil?
El debate tan machacón como hipócrita (porque en realidad se trata de una campaña de exterminio) sobre la inminente desaparición del libro, pese a que la editoriales siguen abarrotando librerías, quizá requiere una interpretación. La ansiedad que suele acompañar este debate parece disimular una liviana transposición del único duelo obsesivo y aterrador. No es seguro que el libro esté destinado a desaparecer mañana, pero sí es seguro que desaparecerá cada uno de nosotros especimenes humanos. Y es posible que cuando dejemos este mundo, algunos libros nos echen de menos.”
*
“Cuando amanezca el día de Juicio Final y los grandes conquistadores, jueces y estadistas se presenten a recibir sus recompensas: coronas, laureles, sus nombres grabados en imperecedero mármol, el Todopoderoso le dirá a Pedro, no sin cierta envidia al vernos llegar con los brazos cargados de libros: “Pedro, éstos no precisan recompensa. Aquí no tenemos nada para darles. Fueron amantes de la lectura”.” (Virginia Woolf)

María Elena Walsh

enero 04, 2009

Voilà! Jouissez!


"So this time right, I'm just keeping quiet"


"What I want from this, is learn to let go"

Damien Rice & Lisa Hannigan Live from Abbey Road.

diciembre 18, 2008

Lío de sábanas.. y no solamente..

Se cepilla los dientes, se lava la cara y con una mano torpe, manotea una toalla y se seca. Movientos estereotipados en la madrugada, lociones, cremas, "No vaya a ser cosa que". Se mira al espejo, se dedica una mueca de desprecio, la misma que hace tantos años, la misma que se dedicó antes de tomarse cuarenta tranquilizantes con un café con leche, sin lograr su cometido. Se pregunta por ese reflejo vil, tan alejado de su infancia, esa infancia tan alejada de una mente carcomida por la indiferencia del mundo. Se pregunta cual será su posición en la cama, si es que estará durmiendo o estará acompañado por alguna fémina que conoció en aquel bar. Ese mismo que ella escuchaba a la distancia, de fondo, en una conversación telefónica. Se pregunta por la disposición de sus piernas, largas, infinitas, si pelearán entrelazadas contra una sábana, o con otro cuerpo cálido. Se pregunta por qué no será su piel la que roza esta noche, seguida de tantas otras. A lo lejos, una sirena suena desde que llegó de madrugada. Mucho tabaco, mucha risa, más anécdotas.
Él se erige, siempre, ante su pensamiento. Cuánto faltará para volver a ver esos dientes divorciados, esa boca fresca, boca de papaya madura. Qué dibujos estarán trazando sus manos, sobre el colchón. Si será el de su cuerpo, ahora semi-cubierto por una musculosa estirada, o el de la chica del bar.
Recuerda un afiche promocionando un ciclo de cine francés. El Teatro Colón, cubierto en su desnudez y en su curiosidad ante un beso tiernamente torpe y ansiado. Un convento que sonrojó a más de una monja ante tanto cariño. Un cigarrillo compartido. Lo sabe lejos, más de lo que imagina, y no precisamente por la geografía, aunque quizá también. Son las 3 de la mañana en Buenos Aires y la lluvia, que hace doce horas no cesa, se pregunta la razón por la cual estos dos cuerpos aún no se sumergen fusionados. Ella también se lo pregunta, acomodando sus almohadas. Y antes de apagar la luz, en ese nano segundo que antecede al click de la ficha, se pregunta cuándo el amor los hará a ellos.
La Maga

noviembre 12, 2008

"Y me apunto otra derrota..." No.. V de Victoria

Lo que puede traer consigo una canción. La escuchó al pasar, cuando volvía de trabajar. Le sonaba familiar pero... lo que puede hacer la memoria. Se le pegó el estribillo como chicle viejo. Algo había por debajo de esas palabras. Buscó en internet la canción, y allí apareció. La risa de su hermano camino al tatuador. Ella, maniaca, saltando y repitiendo esa canción como enarbolando la bandera del fracaso. Esa canción, molesta, "catchy", pedorra, porque lo es, pero hay cada basura que a uno se le pega (O me va a decir que nunca escuchó una pedorrada? Quiero ver quién tira la primera piedra así voy a darle la mano). La cuestión es que la tenemos a ella saltando por las calles hastiada del hastío. Hastiada de sentirse una reverenda imbécil ("El Reverendo O'Hara dijo que un solista como yo..."). Hastiada de andar regateando por una pizca de cariño (aay.. pobrecita...). La noche transcurrió serena, pero de la nada soltó una carcajada estrepitosa. Amplia, sincera, como riéndose de si misma, como de costumbre. El motivo de tal estruendo jocoso fue la rememoración de un episodio de hace ya unos cuantos años. Ella, cual agua a 100º en la escala de Celcius, bullía de ira, violenta como pocas veces, casi atraviesa una ventana con el puño. Esto había sido, recordó, porque el que por ese entonces era su pareja de ya un tiempo, le había dicho unos días antes que su celular no funcionaba. Ella ingenua, como siempre, le creyó. Pero unos días después, su yo paranoico hizo que lo llamara ocultando el número. Voilà! lo que le había dicho el muchacho faltaba a la verdad, atendió. Era claro que no quería hablar con ella (cuando dejaba aparecer el número no atendía). Enfurecida, dejó pasar unas horas y llamó a su morada. Y como no podía saber quien era, la atendió. Ella le preguntó que tenía pensado hacer esa noche, a lo que su pareja le contestó: "Todavía no sé que voy a hacer, si salgo con los chicos o qué, si no hago nada te aviso". La cólera de ésta mujer no entraba en los cánones históricos de la ferocidad. Cual Lady cortó amablemente, pero ni bien apretó el off del teléfono lo revoleó atinadamente contra una pared. Esta vez el enojo rozaba la violencia. Era el puto Plan Z, el último orejón del tercer tarro. Cegada, se fue a bañar, se vistió lo más femenina posible. Este ser solía pedirle que tratara de ser más femenina, a lo cual ella normalmente respondía con un golpe. Así partió ella para el hogar de su "algo". Tocó la ventana y al aparecer sólo le dijo "Abrime". Comenzó, en silencio, a buscar sus pertenencias. Él no entendía nada, y le decía "Pará" o "Qué te pasa?", "Vamos a hablar". El azar de vez en cuando nos tira una soga, y en este caso hizo que sonara el celular de él. Sonreía por dentro. "Mirá qué bueno! ahora te funciona", pronunció. Nada más. Y mientras, seguía recogiendo sus cosas. "Dame la musculosa" le dijo, él se negó. "Dejá, la busco yo". Él seguía diciéndole que hablen, le preguntaba qué le pasaba, y ella sólo decía: "La musculosa", y él se negaba. "Ok, metétela en el orto". Tomó las llaves, abrió la puerta, y se las tiró por la ventana. Bajó las escaleras y se detuvo. Pensó: "Quiero mi musculosa." Subió, tocó la ventana y la reclamó. Ya enculadísimo, se la dio. Se arrepintió ni bien golpeó el vidrio, pero era tarde. Igual sabía en el fondo que estaba bien. Y aunque tenía 700 musculosas iguales, no quería que alguno de sus yo algún día reclamara justo esa. Sabía que había perdido credibilidad, no era la primera vez, y no fue la última, pero no le interesaba explicarse. En si, haberlo hecho, le había generado algo parecido al placer. Sabía que a su pareja le importaba tres carajos. Pero ese día algo hizo un click, la "limitadita" se había cansado de amanecer en esa cama escuchando a Longobardi. Sabe que tiene cara de pelotuda, pero siempre le molestó terriblemente que se lo recuerden.
Cuantas carcajadas te puede traer una canción, no?
La Maga

octubre 16, 2008

Esta risa es mía..

Nekro a dit:
"He aquí que no todo es color de rosa durante la producción.
Suele haber errores humanos/técnicos, insultos, risas, nuevos insultos, situaciones incomprensibles.. y esto. A la categoría del video le pongo Pets & animals. Una razón ya la sabes Maga, y la otra es porque no hay una categoría que diga "bizarro"."

He aquí las cagadas a pedos de Sebastián "Derecha... derecha!". A él solo se le ocurre elegirme a mi, jodete querido. Perdón por los agudos, por las risas (estaba tentadísima), y por los primeros planos, que como ya habrán visto, no me favorecen en lo más mínimo. Ah, y por los malditos tics que tengo con la lengua.
Negrito, prometo que para "Running up..." me porto mejor... Ni yo me lo creo, no?
Eso si, no voy a cantar, porque sino, va a sonar tremendo... (qué chiste malo, por dios!)

P.D.: Siga votando.. y si le gusta más este que el otro, le enviaremos un dvd con los mejores momentos de "Editando por un sueño"

La Maga

octubre 05, 2008

Esta boca es mía..

Ni sombra de duda que lo es, y Nekro la pone in Motion..



Lo más divertido fue hacer el video (qué duda cabe). La edición es de Nekro, que contará más en su blog.
Ahora, la votación. Es el primer video de Sebastián como post-producer. El primero de esta "envergadura", Nekro dixit.
Mientras miraba el video (y más luego), cuéntenos..

A) Se sintió hipnotizado.
B) Experimentó repulsión.
C) Le generó una extraña atracción hacia flores inexistentes.
D) Le dieron ganas de comer un pancho con una coca.
E) Se le generó la imperiosa necesidad de volverse homosexual (válido para los hombres).
F) Llamó a la 0-800- de la DEA para avisar que hay un editor consumiendo hongos alucinógenos.

G) Sintió la necesidad de alcanzar esta letra con su pareja.
H) Fue a buscar medicación porque el final del video lo mareó.
I) Se fue a cocinar arroz con leche, pero sin querer casarse.
J) Fue a casarse, pero sin cocinar arroz con leche.
K) No se casó, ni cocinó arroz con leche pero le parece que este test es una bazofia.
L) Se dio cuenta que hay que renovar el matafuego porque mientras veía el video, hirvió la leche y algo se prendió fuego.
M) (de "Motion") Deje su mensaje personal en un comentario, y será respondido a la brevedad posible (o lo que lleva hacer este video.. o sea, un embarazo).

Para más información, número de matrícula, de teléfono, de calzado, talle de zunga, gustos personales y ajenos, actividades al aire libre o acondicionado, acondicionador de pelo que prefiere, tablatura de la canción y consejos del editor para darle a su arroz con leche un toque especial, haga click aquí ----------------------------------->
Cabernícolas

Disculpe las molestias o los derrames cerebrales ocasionados, estamos trabajando para brindarle un mejor servicio y una internación más confortable.

Calificado por la IPA: "Riesgoso para la salud mental y física"

Advertencias:
Si mira repetidas veces el video, se recomienda especial precaución si va a conducir vehículos o manejar maquinaria peligrosa (no diga que no fue puesto en pre-aviso, bueh.. "pre", post-aviso).
Si le genera poluciones nocturnas no se preocupe, ya ha sido testeado por el editor, es una reacción normal. (Para la próxima, tenga a bien procurarse una caja de Carilina® o género absorbente, para evitar futuras paspaduras y/o pruritos).
Si consume narcóticos antes de presionar Play, hágase cargo de las consecuencias.

La Maga (jugando a ser Liv Kristine)

septiembre 21, 2008

"La buena noticia sos vos.."

El Jueves 18 de Septiembre del corriente en el ND / Ateneo, tocó Lisandro Aristimuño. Unos videos del show (de este y otros), algunos míos, otros.. de vaya a saberse quién.. Intenté grabar "Para vestirte hoy" pero sólo logré grabar las luces, como una reverenda pelotuda para no molestar con la luz de la cámara a los demás.. al pedo (aparte encontré uno más de cerca, pero el sonido es pésimo).
Vale la pena ver los videos, no tanto por lo que se pueda ver, sino por las canciones, eso si, en el último se pueden ver las dos mujeres de la banda.

"Desde el mar no hay piedad... si vos no te mojas"




"No hay nombre, para este dolor.."



(Ah.. lo grabé para la mierda, je me excuse)

Aquí algunos otros de ellos (un refrito de lo que encontré), más una canción nueva que él alentó a documentar y subir en Youtube.


"Estaré besando tus días.."




Por nuestra ubicación (fila 4 al centro) se pudo ver todo bastante bien, más aún a su hermana percusionista. Mujer perfecta, bestia humana que no sólo le aportó la belleza de la percusión, sino que también hacía zapateo (o sea, dos de mis sueños frustrados), me parece que me hago lesbiana...

"Y si vos querés.. te voy a buscar.."




Después de verlo en vivo, no entiendo cómo estas canciones pueden ser creadas por este muchacho...

No podía faltar... "la buena noticia sos vos.. sos vos.."



(Me quedó un poquito movido el video, disculpe las molestias ocasionadas)
Espero lo hayan disfrutado, aunque dudo que lo hayan hecho más que yo.

En fin, conclusión... es medio mamoki (véase el diccionario josedamiano), él, no su música.

septiembre 01, 2008

Tengo razón, la culpa es de uno...

Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido

todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron

hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor

con un solo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha

creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo

hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno

ahora estoy solo
francamente
solo

siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos
por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.

M.B.

agosto 31, 2008

Ausencias..

Digamos que te alejas definitivamente
hacia el pozo de olvido que prefieres,
pero la mejor parte de tu espacio,
en realidad la única constante de tu espacio,
quedará para siempre en mí, doliente,
persuadida, frustrada, silenciosa,
quedará en mí tu corazón inerte y sustancial,
tu corazón de una promesa única
en mí que estoy enteramente solo sobreviviéndote.

Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.

Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche
desgarradoramente idéntica a las otras
que repetí buscándote, rodeándote.
Hay solamente un eco irremediable
de mi voz como niño, esa que no sabía.

Ahora qué miedo inútil, qué vergüenza
no tener oración para morder,
no tener fe para clavar las uñas,
no tener nada más que la noche,
saber que dios se muere, se resbala,
saber que dios retrocede con los brazos cerrados,
con los labios cerrados, con la niebla,
como un campanario atrozmente en ruinas
que desandara siglos de ceniza.

Es tarde.
Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.

M.B.


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Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.

Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.

¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

J.L.B.

agosto 20, 2008

La última prosa

Cuántas veces te habré escuchado bajo un cielo lleno de acuarelas..

agosto 08, 2008

08-08-08 Mi mejor ángulo..

Voilà! Hace mucho no me sacan una foto tan íntima. Aquí me encuentran en la comodidad de mi estudio, como diría Gaspar en una viñeta de Rep, "Estoy mirando el infinito", o a mi inconsciente de cerca?
Mil gracias Jó!! Qué mano tenés, eh? Ahora me toca a mi hacer une petite sculpture.. (pero no en madera, temo seriamente de mi ataxia)
Para aquellos que todavía no conozcan a esta brillante mente del humor gráfico (y no sólo de éste), ahí arribita tienen el link sin escalas a su blog, sí, ese que dice "Jóse".
Salut! À les yeux!

julio 28, 2008

No sabe distinguir al amor de cualquier sentimiento..

Yo creo que le enseñaron así. Creo que no sabe muchas cosas, entre ellas, a distinguir sentimientos. Le dice iceberg. No creo que esté en absoluto equivocado. Es un iceberg. Quizá por eso nadie se enamoró de ella. Ella lo sabe bien. Lo dice, y no con orgullo. Quizá hasta con un tanto de melancolía y otro tanto de dolor superyoicamente ejecutado. El orgullo no está precisamente en ser un iceberg. El orgullo está en no dejarse ver tal y cual es, a todos los seres. Ella se pregunta para qué gastar energía en gente que no le importa. Acaso es necesario? Acaso uno debe andar ventilando su más profundo ser cual exhibicionista, a todos? No creo que quiera mostrarse exactamente como es. Muestra su parte odiosa. La soberbia y pedante. La que dice absolutamente todo, y no de la mejor manera. La que molesta, la irónica, la oscura, la que no mide demasiado el efecto de sus palabras.
Debería mostrar su otro yo? Ese que sale en la penumbra de una habitación, ese que se saca los anillos, los aros, el reloj, y por sobre todo, la armadura? Quizá si. No sabe la respuesta. Ya he dicho, creo que no sabe muchas cosas. Lo que sí sabe, es que prefiere que vean la punta del iceberg. El resplandor de la armadura, obsesivamente lustrada. Quizá así, cual tamiz, va midiendo quién es el que quiere clavarse la escafandra o los guantes de amianto. Quizá es, probablemente, por eso que nadie se enamoró de ella. Quizá nadie se enamoró porque es jodida como la hostia madre, o porque es fría como un iceberg. Yo sé que no. Pero esa es otra cuestión. A quién carajo le importa lo que yo piense. Acaso, importa si es un iceberg?
Tal vez, baje la marea, quizá entremos al mar por la parte más honda. Quizá se rompa el iceberg en mil pedazos, tal vez el calentamiento global lo termine derritiendo.

O, quién sabe, acaso aparezca un pingüino... o no.

junio 23, 2008

Realidades alternativas

(Écoutez!)
Cantaba alguien ni bien llegó, no recordaba ya quién. Un ambiente cómodo, con poca luz. Podría describirlo, sabía que contaba su memoria para hacerlo. Vio a Fred Astaire, y a una loca de piernas largas, que bailaba lo que nadie. “A les yeux”, como se debe, astringencia en la boca, demasiado alcohol, un merlot a tachar de la lista. Frío, hacía frío, mucho, pero afuera. Cambió al espirituoso, siempre la mejor opción para su paladar novato. Al natural, para sentir en su boca ese particular juego de sabores tan distintos y tan bien conjugados. Bailar es la opción cuando Ella y Louis cantan, o en su defecto imitarlos, mal, pero imitarlos y reírse, reírse por sobre todas las cosas. Quién no podría hacerlo cuando la luz es tan tenue, el vino es maravilloso y hay dos maestros cantando y logrando borrar todo lo que hay en tu mente. “Indeed”. Banda de sonido en la vida, creo que podría eternamente ser ésta. Acercarse, aun más, acariciarse, aun más profundo. Llegar a atravesar las capas, de ropa, de mecanismos de defensa, de caparazones. Sacarse la ropa de a poco, los anillos, los relojes, los aros, dejar la armadura un ratito, colgarla en el respaldo de la silla, no vaya a ser cosa que… Un cigarrillo, dos, tres…Sakamoto y Morelenbaum de fondo, quién podría cansarse de escucharlos? Lío de sábanas, de frazadas, de refugios, líos de la cabeza, de realidades, puf!, saber que la realidad real se encuentra afuera, tan cerca, tan del otro lado de esa ventana, de esa persiana, de esa cama que se desarmó varias veces. Mecanismos que hacen encriptarse en un aroma a piel, en vez de escuchar halagos, siempre tan difícil recibirlos, siempre desacordar con las percepciones ajenas. El cuore en la mano, dos miradas sobre lo mismo, guardalo un ratito, tenerlo mucho afuera hace mal. A veces, en ese afán de huir de la realidad tal y como el mundo la ve, es mejor optar por las alternativas y quedarse enfundado hasta los ojos, una mano torpe, un vestigio de sueño, palabras que no son de este idioma. El famoso dialecto onírico, seguí hablando lo que se empieza a formar en tu inconsciente mientras resbalás al sueño. Mañanas nubladas que no hacen más que favorecer a quedarse guardado. Sigue el frío en este piso, sigue Caetano con bifes a la plancha y pepinos salados, o una opción menos rayuelesca, un desayuno con huevos revueltos, jugos de naranja y pomelo, palta… si, si… palta, café, mate, dulce de leche, chocolate ¿por qué no? Más Ella y Louis, más de todo, más caricias, más besos, más abrazos, más armaduras. Más Portishead en vivo, súper sensual, y la piel.. la piel que es lo que al fin y al cabo comanda todo, bueno no todo, la piel combinada con otra piel, la mental.. Y llega el frío, el frío de afuera, el de verdad, el que te mete un cross de derecha, el super yo del informe meteorológico, el que también atraviesa todas las capas, pero sólo las de la ropa...

junio 03, 2008

Claro que si... me acordé...

Una luz divina me iluminó y me acordé, esas cosas que suceden mientras me cepillo los dientes..
Había títeres.. reacción tardía, pero...
Lo encontré..

mayo 11, 2008

Enemigo íntimo...

Suelen sucedernos, de vez en cuando, situaciones que a uno lo dejan un tanto pasmado, otro tanto reflexivo y una pizca de introspectivo.
Sucedió uno de estos días dónde, en la hora pico, una línea de personas se junta para sacar el boleto en la estación. Como de costumbre cuando esto sucede, suelo tener a mano monedas para sacar el boleto en la máquina, proceso un poquitín más rápido a no ser por las regulares fallas de la máquina expendedora de boletos. Pero heme aquí, con las monedas, para sortear al inútil del señor que emite los boletos, inútil por su inoperancia y por su lentitud. Que en estos casos, el que conoce sobre procesos de transporte masivo, un mínimo error o mal movimiento puede hacer que pierdas ese bendito Miserere que todos adoramos a las ocho treinta de la mañana. Esta vez, el señor boletero estaba de paro, o se había quedado tomando un rico mate con bizcochitos, así que, a la mierda mi teoría, una cola del averno. A mi lado un señor que me dio la sensación de locura, pero no el loco que grita o habla incoherencias (para los demás), un tipo con La Nación en la mano, unas chapas amarillo gato, como si tuviera un bisoñé, y dientes que parecían profanados de la tumba de Maquiavelo. A su lado un pibe de esos que se ven mucho ahora, gorrita, piercing en la boca, pantalones anchos, y fumando. Lo cual me produjo unas grandes ganas de fumar. Siguiendo mis deseos, encendí un cigarrillo. Yo, semi-dormida, abstraída lo más posible, con mis auriculares puestos, escuchando una guitarrita que lo único que me inspiraba era paz. De repente escucho que dicen algo y caigo al mundo otra vez, lamentablemente. "Yo te cuido el lugar, y te vas a fumar más allá" decía la voz. Escuché que lo repetían detrás mío, y vaya a saber por qué hostias me hice cargo. La cuestión es que miro para atrás, y he aquí que el enviado del anticristo me estaba hablando a mi. Yo, que a esa hora estaba refunfuñando porque me faltaba terminar de leer "el pobre" de Simmel para Sociológicos, que mi excelentísimo profesor, suele dar diez mil puntas para asociar y yo ni iba a cazar un fútbol, yo, que estaba pensando en tantas cosas y en nada a la vez. El señor nuevamente con sus dientes maquiavélicos me dice que me aleje, que el cigarrillo le molestaba, y otras frases que mi memoria no supo, ni quiso, retener. Lo miré y me alejé lo más posible, no de la cola, pero si de él. Procuré alejar el cigarrillo y ver cómo soplaba el viento, para que al señor en cuestión no le moleste mi humo. Iba para adelante el viento, o sea, al señor no llegaba una gota de humo. Pero igual, a medida que avanzábamos, el señor se quedaba en el mismo lugar, supongo que en señal de protesta y tosiendo. Mientras la gente se bifurcaba para diseminarse en las distintas máquinas, yo me alejaba más del señor, por las dudas que mi presencia y mi cigarrillo le fueran a provocar un enfisema pulmonar. La puta última moneda resbaló de regreso, y yo tuve que buscar otra. Puteé hasta en sánscrito, corrí hasta el tren que ya estaba en la estación, y a un metro de distancia, las puertas se cerraron haciéndome un delicado, pero certero, corte de mangas. Me senté despatarrada, y empecé a leer a Weber. No sea cosa que quiera opinar en clase y mi querido profesor me calle la boca, como la última vez que me dejó la plusvalía picando, con ganas de mandarlo a la mismísima mierda (justo a mi? que JAMÁS hablo en clase...) y colorada como la dudosa sangre que corre por mis venas. Con la guitarrita aun sonando, veo que el hombre en cuestión (el macabro, no el macabro de mi profesor) pasa frente a mi varias veces, perecía que hablaba, pero no sé si me estaba hablando a mi. El momento culmine, llegó cuando la reencarnación de Hades se paró frente a mi. Lo miré, y me saqué un auricular para ver qué decía. Me preguntó si había terminado de fumar, a lo que respondí afirmativamente. Y luego me dijo que por poco no le fumaba encima, a lo que me limité a mirarlo, mientras pensaba que si "por poco no" le fumaba encima, es porque de hecho no lo había hecho, cuestiones de gramática que evité, ya que estaba esperando que sacara un cuchillo y se despachara felizmente con su desahogo. Pero no sucedió así , como esta entrada lo demuestra.
El señor seguía balbuceando, y yo seguía mirándolo sin pronunciar vocablo, ya que dadas las disposiciones espaciales y meteorológicas, el humo que le molestaba tanto provenía del muchacho que se encontraba detrás suyo. El viento, que iba para "adelante" o sea, hacia el este, no podía más que transportar el monóxido del cigarrillo de la persona detrás suyo, por razones de estricta y pulimentada lógica, viva Comté, carajo. El señor me preguntó cómo yo podía ser así, pregunta que luego de veintisiete años y trece de análisis ni yo he logrado responder, y quién me había educado. Por último afirmó que yo era una mal educada y que a mi me había educado... el enemigo. El señor se fue sin escuchar lo que respondí, que obviamente era, que acordaba plenamente.
La Maga

abril 12, 2008

Troisième fois...

Me lo contó mientras pedíamos un café en el bar de la esquina del trabajo. Reía, no a carcajadas, más bien con esas muecas que denotan cierto distanciamiento, cierto desinterés. La tercera es la vencida, me contó que pensó.
Bajó del subte. Una música acompañaba sus movimientos, una música que marcó una etapa, que marcó un placard en su antigua morada. Prendió un cigarrillo, quizá el último del día. Pasó por un kiosco, compró un par de cosas y preguntó por una calle. Cruzó Cabildo mirando cuidadosamente, ya era de noche y había guardado sus gafas. Hacía calor, últimos días de calor, su perfume ascendía e inundaba su olfato.
La había visto el día anterior salir del trabajo, dejando una estela de perfume, muy particular, muy de ella. Le dije que la pase bien, que disfrute.
La tercera es la vencida, seguía pensando. Cruzó Cuba y un mensaje sonó en su celular "Cuándo llegas?". Contestó mientras doblaba la esquina, "Bajá a abrirme". Intentó guardar el apunte en la mochila, pero no podía, tenía todo revuelto, campera, apuntes, el cuaderno de la facultad, el kit de viaje ¿a dónde?, un tupper con su comida obsesivamente elegida. Tocó el timbre y una voz nasal contestó "ahí bajo", sonrió. Esa voz le traía recuerdos de una foto sacada en una fiesta espantosa presentando el Mini Cooper, del Carolina Hererra 212, de una cama compartida con amigos que nadie le creía que no terminara en Menàge-a-trois. Yo si le creía, más allá de lo que los demás creyeran, percibía algo en ella por fuera de lo chabacano del momento. Recuerdos de una borrachera pseudo-infiel, un fetiche de pies esmaltados con rojo. Pero no le traía recuerdos de la segunda vez, mucho menos de la primera. La tercera es la vencida, y había pocas dudas que lo era. Pero se dejó embriagar. Se obligó a no pensar, a no dejar que nada irrumpiera en su pensamiento, aunque bien se sabe que irrumpió más que muchas veces. Quizá nuestro ahínco la alentó a aventurarse para que despejara su cabeza.
Se saludaron desapegadamente, con un diálogo que dejaba entrever el poco interés, dos palmeras a kilómetros de distancia que sólo coincidían en el viento que las movía. Ella eligió una película que ya había visto y le garantizaba dos horas de risa. Comieron en la cama. Dos palmeras, una película española, un título lúdico. Sentía que no debía estar ahí. Sabía que no debía estar allí. Pero quiso probarse que tenía razón. Fiasco, es una palabra enormemente pequeña. Solo recuerda estar despierta a las 3 de la mañana repitiendo "la tercera es la vencida" y ya no quedaban sombras de duda en esto. Durmió mal, se levantó con ansias de huir. Se despidieron en una esquina como dos amigas que mucho tienen por ocultar. "Te llevo?" "No, gracias, mejor camino" le contestó al tiempo que tapaba sus oídos con música y soltaba su cabellera para que se secara. Se pasó las manos por la cara. Acomodó su mochila y cruzó Cabildo cuidadosamente. Mientras se confundía con la gente lista para ir a trabajar pensó lo que me dijo más tarde con un café de por medio: "Troisième fois... c'est le dernier fois".
La Maga

marzo 19, 2008

Crónica de una mirada..


Llueve a gritos. O por lo menos hasta hace un rato gritaba. Volvía del trabajo en el tren y terminé un capítulo de un libro, lo cerré, estaba llegando a Liniers y miré por la ventana. El cielo estaba gris y a lo lejos por las vías se iban recortando las siluetas de los galpones abandonados. Alguna que otra luz en alguna ventana, muy Polanski en "El cuchillo bajo el agua". Siempre me genera un nudo en el estómago pasar por ahí y ver la cuasi oscuridad plena. Algo parecido sentí en el subte. En todos los medios de transporte que tomé en estos días, había gente que me hacía pensar lo grotesco que puede ser un escenario tan común. No por la persona en sí a la cual se dirige la mirada, sino por la gente que posa su mirada en esas personas. Dos días seguidos. Dos travestis. Uno en el tren, otro en el subte. Ambos se pararon al lado mío. Dio la casualidad que ambas veces en alguna dirección opuesta a mi había un hombre. Uno, un señor mayor, entre perdido y con cara de "La juventud se pierde", que no podía parar de mirar a esta mujer, para mi por lo menos es mujer. No podía sacarle los ojos de encima. Estos destilaban cierto dejo de asco, sentía que se iba a parar en cualquier momento y le iba a decir algo. Miraba todos los detalles. El señor se daba cuenta que yo estaba mirando que miraba. No me llama la atención un travesti. Por ahí me fijo cuanto pudo lograr su transformación y me pregunto si serán felices en un cuerpo que parece no pertenecerles demasiado, o si, quién carajo soy yo para hacer tal comentario. La cuestión es que esta primera mujer había logrado bastante bien el resultado. Yo solo la sentí al lado mío. Pollera blanca, remera, tacos. Por lo único que reconocí que no era una mujer "XX" fue por el tamaño de sus manos que se posaron cerca de las mías. No podía disimularse mucho el vello creciendo, y, probablemente depilado dolorosamente. Pero más que eso, no podía dejar de mirar al hombre frente a mí. Este señor alternaba su mirada entre la mujer y yo, que tal vez lo estaba mirado bastante mal ante su mirada de desprecio. Al fin de cuentas, hice algo parecido a lo que estaba haciendo él. No sé como habrá terminado la secuencia, me fui a otro vagón antes que bajaran. En el subte sucedió algo similar, solo que esta mujer conservaba aún, varios rasgos masculinos, entre ellos, la sombra de las 8 de la noche. No vi mucho la vestimenta, otra vez si, las manos, esta vez con terribles uñas largas perfectamente pulidas y arregladas. Frente a mi, un señor, alrededor de los cincuenta que no paraba de mirarla. Esta vez, la mirada era como de desconcierto. Al lado del señor una nena de veinte años que no paraba de ladear una sonrisita pelotuda que me violentó bastante. Pero no dí mucha importancia. Cada vez que algo así sucede, mi cabeza comienza a escupir frases que luego se traducen en esta pequeña crónica mal redactada de un viaje en tren, o en subte. Es increíble lo prolífico que se convierte un medio de transporte masivo. Es increíble que siga lloviendo. Es injusto que siga lloviendo y que todo esto que tengo para contarte lo tenga que hacer por este medio, y no tirada al lado tuyo en el futón, mirando el techo y fumando el único cigarrillo del día que esperé ansiosamente para compartir con vos, arbolito.
La Maga

Palabra encontrada: Inveterado: (Del lat. inveterātus). 1. adj. Antiguo, arraigado.