junio 26, 2010

Le nez à la fenêtre

La ventana de mi estudio es una de las mejores cosas que tiene el lugar donde vivo. Hoy por lo pronto, la vista era casi de una perfección inigualable. Eso sucede cuando llueve. Cuando a la ciudad se le imprime un dejo de nostalgia (porque no se trata de una lluvia copiosa, no; más bien se trata de esas lluvias sazonadas de neblina y de un color de suciedad inevitable). Apagué toda luz que pudiera interrumpir la belleza que se dispone, y por alguna razón hay un dejo blue en el ambiente, but not at all.
Ya voy por la segunda película de este sábado gris que comenzó a las 7 de la mañana cuando un pajarito en la cabeza decía despacito "Vas-y Vas-y, p'tite lapin.. allons-y". 40 minutos después, al haber terminado mi rutina de yoga mi mente comenzó a conectarse con mi cuerpo. Preparar el desayuno, exprimir las naranjas escuchando en la radio qu'il fait froid y me voy a congelar camino a francés. Mientras se prepara el café, trato de borrar del rostro los vestigios del sueño escaso; agua helada.
Luego de volver a mis lóbregos cuarteles de invierno, termino de ver "New York, I love you" con la máscara de pestañas aún más corrida; las primeras gotas coloreadas cayeron con "2 days in Paris". Me dispongo a ver otra película más, aún no sé cual será, por ahora me entretengo viendo las gotas estampadas en el vidrio. Chocan desplazando otras más tempranas surcando el camino hacia el metal y recuerdo "Martine serre bien fort les lèvres, comme tout a l'heure, pour ne pas laisser échapper sa peur".
Desde la altura el mundo parece otro, la vida parece otra; pero sólo se presenta así por estar cubierto todo de lluvia. La vida siempre parece otra cuando llueve, más si torrencialmente se viene abajo. Recuerdo que con Ôshima pasábamos horas discutiendo sobre qué hacer mientras llovía y teníamos todo un domingo por delante; si la memoria no me falla uno de ellos nos atestamos de todo lo atestable, entre Shot y películas.
En varios escritos he puesto especial relieve sobre la lluvia, y en ninguno de ellos hasta el momento he nombrado el poema que me abrió la puerta al brillante literato argentino, Sir Girondo. Ahora, con toda esta lluvia afuera no sé qué hacer, si meterme con otra película, o sumergirme en el relato narcótico de "Kafka en la orilla".

Ya veré, mientras, le nez à la fenêtre.
La Maga

junio 24, 2010

junio 18, 2010

Please, please me..



Come on, come on.. Agradézcanle mucho al Negro por pasarme esta versión..
Jouissez mes chéris!
La Maga

junio 12, 2010

Let me just say that..

As usual, when I'm deeply, but incredibly angry I start speaking like this. Is sort of a mental boxing bag, don't know why, don't even care about figuring it out.
It is what it is, nothing more, nothing less.
Sometimes I look in the mirror and shout, maybe even start blubbering.
This is not the same, there are no tears, no need to scream. This is a different shit.
When you realize, when you finally have the chance to see things clear - crystal clear - a tiny, but nonetheless powerfull wave, hits you. Perspective (inevitably) changes.

You know what? Just OWN UP TO IT.

Seriously: STOP.


mayo 25, 2010

Manchester 4 - 3 Lyon

Probablemente sea una pelotudez, pero después de mucho tiempo le gané a mi sobrino en el PES 2010, jugando en el Camp Nou un bello día soleado.
Me quedé sin voz gritándole a Yinsupark (mi apodo de Ji- Sung) que deje de tirarme las pelotas afuera, que de hecho un gol me lo comí por esa razón, estaba al lado por dios! Agradecí gritando con mucho amor a Van der Sar por atajarme los posibles goles, y a Berbatov (que me suena a Triatop) por meter dos go-la-zos, los otros ni idea quién los metió, quizá Vidić o Nani u O'Shea o Evans u Owen.. alguno de esos.
Las amiguitas de mis sobrinas venían a ver qué pasaba con tanto alarido y se encontraban con una boludona saltando y profiriendo insultos a la pantalla. Lo que más me gustó no fue el hecho de ganarle, sino más bien de verlo reírse a carcajadas por lo mucho que me compenetro jugando (mal), por las incoherencias que grito y por lo espásticamente que me muevo.
Amo la risa de mi sobrino, aún conserva la inocencia de los diez años.
La Maga

mayo 09, 2010

El caos es negro

"Caballo negro de las pesadillas, hacha del sacrificio,
tinta de la palabra escrita, pulmón del que diseña,
serigrafía de la noche,
negro el diez: ruleta de la muerte,
que se juega viviendo.
Tu sombra espera tras de toda luz."
J.F.C.

Lastimar. Lastimamos, nos lastiman. Cuando es sin intención, lastimar a alguien puede tener consecuencias que uno dista de anhelar. Cuando sabemos lo que puede causar obrar en off side, ahí se entra en otro terreno. A bancársela, que para eso existe la capacidad de reflexión, meditación, premeditación, premonición y demás "ciones". Los títulos de las carátulas cambian por alguna razón. Muchas veces, personas a las que lastimamos, a priori nos han causado un dolor tantísimo más intenso de lo que alguien alguna vez pueda explicar.
Siempre me pregunto por qué uno lastima sin querer a aquellas personas a las cuales adora, las lastimamos por carácter transitivo, directo o inversamente proporcional. Pero, la consecuencia es la misma. Causamos dolor.
La gente que me ha lastimado (no es una posición victimista, de hecho yo he lastimado también, quién no lo ha hecho?); con el tiempo como panacea me ha dejado alguna moraleja. Me pregunto, ya habiendo pasado por muchas experiencias si de más chica no habré sido la mismísima reencarnación de Lucifer. Quizá la prima, o la hermana. De pequeña tenía mi costado sádico a flor de piel. Resumiendo, era una reverenda hija del Averno. Ya no lo sé bien, no recuerdo, pero es probable que lo haya disfrutado. Es decir, creo que en algún punto estaba tan enojada con todo lo que me había tocado vivir precozmente que descargaba mi ira hacia el universo de la manera más destructiva posible. Cero ternura, quizá alguna que otra vez, pero solapada, extremadamente solapada.
Se que no soy más esa Marquesa de Sade de bolsillo. Bajo el puente pasó mucho análisis y tener, gracias a Jebús, la capacidad de poder escuchar lo que nos viene del otro y de poder ver los propios errores. Se entiende que uno debe hacer algo con ellos. No es agradable, claro está. Pero es interesante ver los frutos. Se llama implicancia. Para los que tengan síndrome de Superman aconsejo sacarse la capa por unos momentos y verse un rato al espejo con el catsuit y la mallita ridícula.
Hoy por hoy me toca escuchar hijaputeces como que me dan placer ciertas cuestiones, ejemplo: no hablarle a alguien que hace mucho me causó una de las desilusiones más grandes de mi vida. Aclaremos los tantos: si me lastimaste por tanto tiempo, no pretendas ahora que sea benevolente. Esto de ser puching ball, no. Si no contesto, es porque simplemente no tengo ganas ni de hablar ni de que me tiren un fardo que no me pertenece. Ya fue suficiente. Si te mandaste la cagada del siglo, aceptalo.
Por otro lado, y este es el lado más complicado , a veces nos encontramos en situaciones en las que lastimamos por no estar en la misma posición. Para mi es la peor manera de lastimar, porque uno lo hace a un ser que quiere profundamente y no hay manera de no lastimar, es inextricable a la situación. Uno se siente el peor ser humano viviente aún cuando te dicen que no lo sos. Que te quieren igual. Katana al pecho. Qué se hace en estas situaciones? Se hace como si no pasara nada? Si no es así, en qué lugar uno se sitúa o no se sitúa?
Es una mierda. Es una gran mierda. Es complicado y doloroso cuando alguien tan cercano de repente se te aleja definitivamente. Y uno sabe que es necesario, que son modos, que hay que dar lugar, que hay que comprender, que hay que dejar el egoísmo de lado y saber ponerse en el lugar del otro. No voy a mentir porque el amor merece más que eso. La gente que queremos y que forma parte de nuestra vida merece la verdad, merece no ser subestimada. Merece saber que uno los extraña si no están, y a su vez que son respetados, que estamos (porque estamos, que no haya dudas sobre eso), que seguimos viendo lo mismo, que los seguimos viendo aunque no sea sentados donde siempre. Que estamos presentes, a la distancia que nos hayan tenido que poner; siempre y firmes.

La Maga

abril 27, 2010

Memento

Ella caminaba en una suerte de estupidez autómata. Cruzó la Av.Córdoba con un envión casi suicida. Para no dejar que el instinto de autodestrucción la aniquilara, tomó aquel recuerdo de asidero. Para no dejarse ahogar por la vorágine humana mientras caminaba entre la multitud, se acordó de esa noche bastante fresca en sus párpados.
Lo que recordaba de esa noche eran flashes, que como diapositivas, lejos del Apocalipsis en Solentiname, podía trocar y poner en el orden que más le gustara. Su memoria, tenía un carácter que rozaba lo espeluznante. Guarda muchos recuerdos, algunos terribles, cual colección de dagas y katanas en casa de un samurai masoquista. Otros tantos le generan algo parecido al placer, o quizá otra sensación, pero no sabía, sus significantes estaban bastante trastocados.
Lo que recordaba de esa noche, extraña, era un viaje a altas horas de la madrugada hasta la puerta de un edificio, donde los ascensores estaban de huelga.
De esa noche, se guardó un recuerdo. Grabó una sensación que se asemejaba a la letra de una canción
“Exploring the taste of her…”. Una sensación que era ilegible tal vez. Un poco de juego que no precisaba palabras ni reglas, porque fluía, inexorablemente. Sabía, como casi siempre, que le faltaban las palabras capaces de abarcar su pensamiento. Fugas eternas, siempre. Difícil captar su esencia.
Lo que recordaba, lo que seguía en el aire junto a un aroma familiar, eran aquellas manos pequeñas rodeando su cuello gentilmente, lejos de la malicia y la sodomía.
Mientras ella caminaba por Florida un violinista en silla de ruedas, imágenes trágicas si las hay, hizo que volviera a añorar aprender a tocar un instrumento, de viento preferentemente y cantar aunque, no a la vez. Volvía esa sensación de sentirse torpe y limitada en términos instrumentales. Pensó que quizá su inevitable destino sería escuchar a Coltrane o Satchmo embelesada; y respiró profunda y gustosamente ante esa imagen. Ya no importaba.
De aquella noche en una misma cama, que salió de una galera sin conejos, recordaba sus quejas sobre la combustión de los autos cerca de las mesas de los bares; la disertación sobre cuadros a medio pintar colgados de la pared. Recordaba aquel cuerpo pequeño encriptado a su lado, sin demasiada voluptuosidad, pero de una belleza adamantina.
Recordaba despertar escuchando a Green Day diciendo
“She screams in silence”, y pensar que tenían mucha razón. Los últimos flashes, que como autos a punto de morir, intermitían en su pensamiento; pertenecían a una comparación con un Ramone y a ella bajando una escalera, porque los ascensores seguían en huelga.
Mientras volvía al trabajo esquivando gente por Florida, pensó que dos días la separaban de un nuevo año, a estrenar, con olor a auto limpio con el pinito colgando del espejo retrovisor. Quedaban dos días de un año, que salvo excepciones que la incluían, había sido funesto.
Todo este circunloquio, todos estos recuerdos de desayunos y delineadores compartidos, fueron escritos en papelitos mentales mientras caminaba por la calle. Para no dejar que el instinto de autodestrucción la aniquilara, recordó ese perfil en la penumbra cual Venus del espejo y esperó a que el semáforo se pusiera en rojo.

La Maga

abril 21, 2010

Si once años después...

Con mi pseudo-padre Lucho,Claudio, Beto y no-me-acuerdo-el-nombre, Rockford College 1999

Puerto Madero 2010. Claudio con chemise, pero sin chores ni cholas.
Déjà vu en el Lion's Den.

El chamito venezolano voló desde su actual Toronto y se dio una micro-mini vuelta por nuestro Buenos Aires querido. Hace once años atrás lo vi por última vez en el helado aeropuerto de Rockford, Il. luego de compartir el techo del McPhail Hall, entre brasileros, coreanos, colombianos, japoneses, vietnamitas y demases nacionalidades; con la griega Giotta a la cabeza como R.A.
Un día, sólo uno. Es difícil recorrer la ciudad en un día, pero hice el intento. El periplo fue algo así: Callao, Av. Santa Fe hasta encontrar la 9 de Julio. Obelisco. Lavalle hasta Florida, parada en Galerías Pacífico para comer algo. Reconquista, Corrientes, Alem hasta la Casa Rosada. Infaltable tomar el Subte A para que conozca las primigenias formaciones hasta Lima volviendo hacia Perú donde pasamos por la puerta del Nacional Buenos Aires y dimos vueltas por callecitas irreconocibles. Defensa y Belgrano. Pasamos por la Legislatura de la Ciudad y nos dirigimos hacia Puerto Madero donde nos sentamos a tomar algo en I Fresh Market. Con el río al lado nos fuimos silbando despacito hasta el Yacht, cruzamos por el puente de Perón y enfilamos para la Dársena de Buquebus. Cruzamos Av. Córdoba. Reconquista hasta la Plaza San Martín pasando por el Kilkenny. Paraguay y otra vez la 9 de Julio. Marcelo T. de Alvear, Santa Fe doblando en Callao donde esta pequeña formación dejó al caraqueño para que descanse (el pana dijo que ni en N.Y. caminó tanto). Continué la marcha hasta Facultad de Medicina donde tomé el 132 para volver a mi morada "in the dark suburbs".
Como la conejita de Duracell, ella anda y anda y anda...
La Maga

abril 18, 2010

Ellos, existen?

Ellos existen. Tienen su vida, sus trabajos, sus amores y odios. En la historia del universo ellos son insignificantes. Se levantan temprano, y desayunan. Ella necesariamente toma jugo de naranja, café y come granola; él toma café y come tostadas. Se cruzaron varias veces sin cruzarse en el centro de la ciudad, cada uno haciendo y deshaciendo teorías en sus cabezas; buscando respuestas a preguntas que jamás se hicieron. La palabra, podría decirse, los une de una manera particular. La palabra escrita, más específicamente escrita por otros. Quizá la de ella; a veces la de él también. Ellos existen, y respiran el aire poluto que se desmigaja en Corrientes y Paraná, donde ella muchas veces esperaba cruzar la calle para llegar a las puertas del Teatro San Martín en busca de ciclos de cine. Muchas noches, muchas más tardes, el décimo piso del mismo teatro la sintió mirar a través de los ventanales. La majestuosidad de la vida ahí debajo, los autos pasando, la vida pasando aún más rápido. Sentir vértigo sin sentirlo verdaderamente. Viendo cómo el ascensor se abría a cada rato para vaciar la sala repleta de gente satisfecha con dos horas de buen cine. Ella mirando por el ventanal, con una amplia sonrisa interna, sabiendo que todo eso era una gran mentira.
Ellos existen, Arbolito y Gurrumina existen en la ciudad lavada por la lluvia matutina de algún día del mes de julio. Él desteje temores, desteje escritos, desteje una historia que pudo haber sido pero que no encontró el camino correcto. Arbolito mira desde arriba, imagina mirar desde arriba a la Gurrumina. Gurrumina, se hace una cola de caballo en el pelo y cruza la avenida Córdoba. Buscaba sin buscar al Arbolito, estuvo mucho tiempo escribiendo en papelitos amarillos que se pegan, pateando latas y piedritas tratando de encontrar a un fantasma.
Un día el azar los puso en el mismo bar de la calle Reconquista al reparo de la lluvia. Ella estudiaba furiosa cerca de un cortado, y él entraba con su gabardina a cuestas manchada de gotas suicidas. Una mirada lejana se cruzó entre ellos pero no más. Sólo la sensación en el aire quedó. Esa sensación.
Ellos existen, discuten sobre política, él más fervientemente que ella. Discuten sobre ciencias humanas, ella más fervientemente que él. Discuten sobre Hegel, Foucault, Heidegger; discuten sobre Bourdieu, sobre Althusser, Tocqueville y Lacan. Sobre la actualidad, y sobre el pasado. Discuten en un sentido amplio, otras veces en un sentido concreto. Discuten como un ejercicio mental, como un ejercicio del poder, como estrategas al acecho. Juegan a discutir para no estancarse, para no dormirse en el tedio cotidiano y arrasador.
Ellos existen, muchos saben de su existencia. Muchos en silencio han deseado que el azar los choque de frente, otros, todo lo contrario. Muchos, cual Corte Suprema, han debatido en extensas jornadas su futuro, el fallo no se dio nunca a conocer.
Ellos existen. Tienen blogs donde se los puede leer, tienen bibliotecas repletas de libros; libros que se repiten en una gran mayoría. Entre ellos, ella tiene una edición especial cuidadosamente dedicada, de Violín y otras cuestiones. En cambio él, tiene o tenía unos Papeles Inesperados perdidos por ahí.
Ellos existen, no cabe ninguna duda que ellos existen, que se levantan cada mañana sin tener la menor idea qué será lo que el azar les depara. Ellos existen sin saber que existen en la cabeza de un Arbolito y una Gurrumina que los escriben y describen en blogs, y en papelitos amarillos que ya hace tiempo, perdieron su pegamento.

La Maga

abril 11, 2010

Coquettes bitch slap you so polite..

Me voy a ir al pasto. Lo sé porque mientras escribo, tengo llamaradas de ideas que trato de retener. Y no sé si quiero ordenarlas, saldrá como saldrá. Mi obsesión por el orden deberá esperar esta vez.
Fue como un melange de sensaciones en un lapso bastante limitado. Pasé de estar mariconeando escuchando una canción de No te va a gustar mientras limpiaba la morada del Subcomandante Marcos, Don Durito de la Lacandona y Consuelo; a bailar y saltar por toda la habitación mientras pintaba escuchando Beck. Dios bendiga a este muchacho por su amplio espectro musical (también me hace llorar cual marrana; sí, la mulita llora) sólo escuchen la versión de Magnolia hecha por él. Pero esta vez, mientras i Tunes randomizaba le pegó a esa canción que tanto, tanto me gusta y que, obviamente trajo imágenes muy específicas a mi cabeza. Fue inevitable ver el arte de tapa y no recordarlo.
Dejo la pintura de lado y les cuento. Juicy Stuff. No, not even close.
Funes, 2004. Al final de la barra está el DJ, sigue siendo así. Pero en ese entonces yo trabajaba ahí y siempre jodía con la música. No es lo mismo trabajar soportando a gente beoda con música de calidad que escuchando DJ Deró, no?. La cuestión es que la buena música reinaba, y desde mucho antes de abrir las puertas al público.
Y yo estaba ahí, preparando las mesas, o ya durante el servicio poniendo música cuando me dejaban, que en realidad siempre me dejaban (tengo muy buen gusto musical, qué joder). Si mi memoria no me falla (Ja) un jueves me dejaron pasar música, no toda la noche, claramente. Pero un día de esos, quedó grabada la secuencia de husmear entre los discos, uno muchas veces ve algo pero no sabe bien por qué se nos quedan las imágenes tatuadas formando huella. Y aquí estaba esta mezcla fluo-fluo, fucsia y con luces de neón. Y parece que a la tapa del disco se le quedó grabada la secuencia de Funes. Yo detrás de la barra, cantando la canción en cuestión, con la gente llegando de a poco y buscando vaya a saber qué. Quizá esos papelitos con frases tales como “Lo único que puedo decirte es que me enamoré de vos en tiempo récord” o “Traducir la elevación particular de cada alteración de tu ceja es la génesis de mi anhelo mayor de esta hora” a-la-pi-pe-tuá, sí, todo un poeta había resultado ser aquel muchacho que tantas horas de sueño me quitó (pa-te-ti-co). Pero estaba con el Mr. Beck y Sexx Laws sonando en mi casa, y seis años atrás allá por ese bar lleno de música exquisita. Buenos momentos, buena música, buenos amigos que quedaron de esas noches llenas de lo que se les pueda ocurrir. Desde matar el tiempo llevando el Trivial Persuit, pasando por los sandwichitos de Gianni que solíamos hacer con Jesi; hasta los duetos alguna vez mencionados que hacía con Jó imitando a Ella y Louis.
Los melómanos estarían de acuerdo conmigo. Yo estoy de acuerdo conmigo así que eso me basta. De cualquier forma, los invito a desempolvar Midnite Vultures para los que lo tienen y para los que no, recomiendo fervientemente que lo consigan. Ya desde el primer tema te pone a bailar solo cual terrible zapato, pero zapato feliz.

Écoutez!!

La Maga

abril 05, 2010

Desayunos

- ¿Amor, dejé mis gafas ahí?
- Sí, ahora te las alcanzo.

Mientras buscaba en el bolsillo del saco su pluma fuente, escuchaba a la cafetera, y a los resortes de la tostadora emitir esos sonidos tan característicos de la mañana.

Desde la habitación la escuchaba cantar "All of me, why not take all of me, baby can't you see, I'm not good without you, take my lips, I never use them, take my arms, I wanna lose them..."

Su voz se mezclaba con la de la radio. "Shh, Shh" , se decía a sí misma la gurrumina,"escuchá"
La radio comentaba sobre el incendio de una formación del tren que ella suele tomar. A la hora que ella lo suele tomar algunos días a la semana. Su cara se transformó. Pero siguió cantando. Le gustaba ahuyentar malos sentimientos cantando Ella..

"Just go your way, and laugh and play, there's joy unknown, in a mellow tone.."

"El scat desafinado", pensó él, y no se equivocó. Le salía tan, pero tan mal ese scat, que si Ella viviera, mandaría a matarla, o quizá le firmaría un autógrafo, vaya a saber uno.
Ya había entrado los periódicos, y se la veía preparar el desayuno, mientras hojeaba uno de ellos. Ella lo miraba buscar papeles, arreglarse la corbata frente al espejo. Siempre le hubiera gustado arreglársela ella, 'like in the movies', yendo por atrás suyo y rodeándolo con sus brazos, mientras le daba un beso en el cuello. Pero ella era demasiado pequeña y solo podía, como mucho, abrochar algún botón olvidado. "Botas más altas", pensó.

- Vida, el café está listo.

Él se sentó, inundando el lugar con ese perfume que adoraba. Él estaba allí, y ella seguía cantando..

"Now my heart's antiseptic, since you moved out of there, Romance, finis. Your chance, finis. Those ants that invaded my pants, finis. Bewitched, bothered and bewildered - no more".

Se acercó a él con el café con leche, tratando de alejar fantasmas, angustias y soledades que no pertenecían a esas horas. Le acarició la nuca, le dió un beso cerca de los labios, reconociendo su aroma tan particular. Una anguila eléctrica hizo descarga en su cerebro y se diseminó hasta la punta de sus uñas perfectamente esmaltadas. Recordó las frases de un libro, cuando recién empezaban a conocerse, con las cuales había sentido algo parecido a la rendición. "Mais, si tu m'apprivoises, nous aurons besoin l'un de l'autre. Tu seras pour moi unique au monde. Je serai pour toi unique au monde..." "Tu deviens responsable pour toujours de ce que tu as apprivoisé"

Habiéndole dejado la taza y las tostadas cerca, le acercó el periódico, y le señaló la viñeta.

-Somos nosotros, Arbolito -, le dijo sonriente.

La Maga

marzo 29, 2010

Lisandro en Niceto antes de salir a volar..

Y claro, última fecha del pibe con Azules turquesas antes de irse de gira. A no ser por algunos momentos en los que la vocecita aburrida hinchaba las pelotas, fue una velada fantástica. Yo creo que debería haberte cantado "La lechuza, la lechuza hace Shh...". Es así: cuando Lisandro canta, los demás escuchamos o cantamos bajito con él. No, no se hacen comentarios sobre los chicos acaramelados que se están mimando atrás, menos aún andar pidiendo que Lisandro deje de cantar de una buena vez.
Este pibe tocó tres horas, un lujo a decir verdad. A lo que se le sumó..


Kevin Johansen interpretando Anochecer.


Raúl Carnota cantando Mi memoria (deshilachada..)


y Dread Mar I haciendo Plug del Sur.

También un bandoneonista acompañó en Cantar, el mismo que está con Dread Mar I sentadito.
Será hasta su vuelta.
Mientras tanto a seguir disfrutando lo que tenemos, que no es poco.

La Maga

marzo 24, 2010

Hay escritas infinitas palabras

No sé cómo empezar, tengo un enjambre de pensamientos dispuestos a ser desenredados, pero aún no sé cómo.
Desde que me recibí, mi super yo se licenció también en sadismo; y eso no es bueno. La pregunta que aparece es qué hacer.
Y ahora? Au boulot! Claro, ojalá fuera tan fácil. Ahora el camino es aún más vasto de lo que imaginaba, la cuestión es elegir uno de las tantas bifurcaciones. Ya averigüé para empezar un postgrado, claro está que no será hasta el año que viene. Seminarios, miles.. de los cuales opté por tres. Bien ahí, se reduce un poco más. Y hay otra idea, que carcome, el “paper”. Desde que terminé con los textos de la última materia me obligué a buscar temas para investigar, por lo cual miré mi biblioteca y dos libritos me llamaron la atención. “Las palabras y las cosas”, de Michel Foucault; y “Qué significa hablar?”, de Pierre Bourdieu.
Hay algo allí en el orden del discurso que siempre me atrapó. Muchos subestiman las palabras, subestiman lo que dicen, como si hablar fuera gratis. Pareciera que sí. No tienen esa sensación de gratuidad cuando escuchan? Cuando uno habla, como ya he dicho alguna vez tomando ideas de Echeverría, se compromete con aquello que dice. Cuando uno, ante un interlocutor emite un enunciado, se hace, o debería hacerse cargo de aquello que sostiene. Todo esto viene a que cuando uno habla crea un mundo, y ese mundo que está construyendo en general lo muestra. Es muy de esta época el andar mostrándose. Cada uno hace de su culo un encofrado y sostiene momentáneamente el edificio que más le guste. Publicar acá también es mostrar cierto aspecto de uno. Habrá que ver el uso que uno hace de las herramientas que tiene a la mano. Vuelvo.
Estaba en crear el mundo con las palabras. Uno con las palabras tiende puentes, levanta muros, invita a jugar; las palabras son grandiosas a veces, y son de lo más funesto otras tantas. Piensen en situaciones, donde dos o tres palabras pueden hacerte sonreír un día entero o querer meter la cabeza en un agujero. Recuerdo sesiones de análisis donde las mismas palabras podían significar cosas que ni imaginaba, podían abrirme todo un nuevo panorama y hacerme pensar: “ya lo tengo, ya entendí todo”; y quizá otras veces esas mismas podían hacerme estallar en un llanto profuso que luego se traduciría en una sonrisa post-catarsis. Las palabras son magníficas; y lo son por toda la variedad de acciones que estas nos ofrecen.
Conocí varias personas que crearon su mundo con palabras, palabras pomposas, palabras que no reflejaban en casi nada la realidad “real” y ese mismo mundo lo vendieron cual excelente agente inmobiliario. Ahora bien, uno decide creer en las personas, porque si uno no cree se vuelve un escéptico de mierda. Convengamos que no le creo a muchas personas, y es una chorrada; creo que prefiero ser aquella que creía a no creer una palabra de lo que la gente me dice. No es con todos, en efecto, hay gente a la que le creo porque me ha demostrado que la parte del mundo que comunica se condice, pongámosle, con la “realidad”. No voy a profundizar en la concepción de la realidad porque es un tema aparte, y espinoso (como el sujeto de
Žižek).
Y aquí quería llegar. A la mentira y a sus consecuencias. Qué se hace con eso? No tengo la más recalcada idea. Y no hablo de la mentirita blanca e inocente de decirle a tu mamá: “me fui a lo de una amiga” y en realidad te estás revolcando descocadamente. No. Hablo de la otra, de la que no hay vuelta atrás una vez descubierta (aunque quizá tu madre no te deje volver a tu casa por casquivana). Hablo de la mentira irremontable. Todavía me sigo preguntando qué hacer con los kilos de ladrillo hueco que uno ha comprado y que resultan ser uno de esos tiempos compartidos inexistentes en Kualalumpur. La parte que a uno le corresponde es comprar (compren y consuman y serán felices!). Nos hace cómplices? Me hace una imbécil seguro.
Creo que todos nos hemos preguntado si preferimos la cruda verdad o si somos capaces de vivir con una mentira haciéndonos cucharita. Ah, la era postmoderna y sus recovecos; sus ilusiones y sus millones de trampas. A medida que ha crecido el panoptismo cibernético, y su concomitante paranoia; parece haberse creado un velo de “todo vale”. Queridísima Juno, ya hace miles de años atrás en la mitología teníamos dos caras. Sé que no soy la única que siente esta vorágine, esta sensación de fuerza centrípeta que nos expulsa a la nada y su contracara centrífuga nos chupa al centro de un agujero negro lleno de “cosas”. El Samba de la postmodernidad y su Imperio, nos ha llevado a un lugar sin centros fijos donde todo está en todos lados y en ninguno a la vez.
Me fui otra vez. La mentira; demasiado amplio el concepto. Qué se prefiere? La cruel y cruda verdad, hablo por mi. Ni andar suponiendo que es una obviedad (cómo odio lo
ob-vio!), ni ir sweet-coating la verdad; porque sería casi un insulto a nuestra capacidad de metabolizar. Y aunque como herramienta a la cual la humanidad ha echado mano desde el principio de los tiempos; uno debería saber cuando decir enough already y dejarse de joder. A hacerse cargo. Si decimos algo; lo más lógico sería responder por nuestras palabras.
He mentido, tampoco soy una Carmelita descalza. Por no querer mentir he estado involucrada en una relación -pseudo- bígama (sí, los dos sabían; no, no me casé) durante un año y medio; lo cual fervientemente NO recomiendo (ni la mentira, ni la bigamia). Aún así, con sus idas y vueltas, me mostró el lado dulce de la verdad. Desde ese momento he tratado de evitar la mentira (que a veces pareciera ser un activo preciado) y el: “pero si es ob-vio!”.
Claro está que si uno prefiere el camino negro que tome la General Paz y luego a bancarse sus efectos. Lo lamentable es que uno también tenga que, en ciertas ocasiones, ser afectado y verse “privado de”; porque la mentira a uno le quita la posibilidad de elegir.
De frente manteca.
No subestimen las palabras.. son las que hacen andar al mundo (junto con la globalización, el libre comercio, y las privatizaciones; claro).

La Maga

marzo 21, 2010

El Cuarteto de Nos

Hace unos años atrás cuando empecé a escribir, subí esto: "El Terceto de Nos". Esa canción me atrapó tanto como el video. Y ayer fuimos a verlo. Claro que el lugar distaba de ser el mejor, pero aún así.. hicimos catársis musical. Voilá! Jouissez!


Qué lo parió Mendieta!
Yo sé que es molesto.. pero no puedo evitar gritar a veces..



Y por último, un tema de Raro.


La Maga

marzo 10, 2010

febrero 21, 2010

Électricité en panne



Nunca imaginé, o sí? No, a decir verdad nunca imaginé que un apagón podía ser fuente de tanta.. Cómo decirlo? Alegría, pongámosle.

Hay que aclarar, es un apagón que lleva ya unas horas. Ya está oscureciendo, o sea para mi, “worst case scenario” ever.
Tomé coraje. Encendí unas velas, que para todo aquel que haya visto “Candyman” es la peor idea. Las sombras que se proyectaban jugaban con las paredes como niños riéndose a carcajadas. Con quién hablaba sobre un juego de luces y sombras hace poco? Ah sí, con el Negro, viendo un video de El cuarteto de Nos. Fabuloso.
Qué hice en este día extraordinario? Con lluvia a borbotones (qué linda palabra “borbotones”, es, podría decirse.. explosiva), a lo que me dediqué fue a preparar un buen baño de inmersión, así de lo más romántico. Aunque podríamos cambiar el romántico por “energéticamente crítico”, pero es demasiado político. Dejaré el romántico por cuestiones de pulimentada armonía literaria.
Velas, una espuma de hierbas y los Beatles en primera fila, cantándome. Apostaba, mientras cantaba desaforadamente que pocos en el edificio podrían entender la situación de un apagón con música a todo volumen. Resulta que soy un bicho que funciona a música, por lo tanto tengo unos parlantes que datan del siglo pasado, de la época en la que no se precisaba un enchufe para su funcionamiento. Por lo tanto conectados al ipod, fiesta para mis oídos. Voilà! Música en la penumbra, con el agua jugando conmigo y las sombras. Norwegian Wood sonaba, y de paso a la distancia jugaba con Murakami.
Cuando chorreando agua por la casa, dando tumbos entre relámpagos y lluvia, me dispuse a hacer un café, recordé que en algún momento de iluminación (y no precisamente galvánica) se cambió la pava común, gauchita, por una eléctrica. ME CAGO EN LA POSTMODERNIDAD. Lo que recordé fueron gratos momentos de mi casa de la infancia donde nadie se moría por usar un hervidor de acero inoxidable, el cual se portó de diez y me hizo un rico café con leche.
Ahora sí, luego de todo esto busqué un cuaderno, por lo tanto estoy escribiendo en tiempo real. Es de noche, Los Beatles cantan “Happiness is a warm gun” y el tercer cigarrillo del día y su exótico humo compite con las llamas de las velas que escasamente dan luz al papel que escribo.
El viento se cuela por las ventanas junto con las luces de los rayos que ya no pueden amenazar con cortar el suministro eléctrico. El viento, por lo pronto, amenaza con apagarme las velas, y yo mientras voy buscando Julia para musicalizar dulcemente el panorama escópico del siglo XVIII.
Lo que más me está preocupando, desde que se cortó la luz, aparte de que aparezca la figura recortada de Jack en la ventana del balcón (sí, en el piso doce) con una motosierra a pila o batería, fue la falta de oxígeno que amenaza seriamente la vida del Subcomandante Marcos, Don Durito de la Lacandona y Consuelo, que hace ya tres horas dan vueltas en la pecera sin aireador en funcionamiento.
Aún así, con todos estos peligros dando vueltas, hace mucho... No, hace mucho no. Nunca, y lo afirmo, he disfrutado tanto de la soledad nocturna con un apagón y una tormenta eléctrica (casi que parece una tomada de pelo). Si lo analizo, puede llegar a ser porque uno recuerda en estos escenarios particulares a Hitchcock más de lo que debería.
No voy a negarlo, extraño los beneficios (subestimados) de la energía eléctrica, pero no voy a negar que estoy disfrutando del paisaje que se presenta ante mis ojos. Y ahora que lo pienso bien, no estaría nada mal acompañarlo con un buen cigarro.

Prometí escribirlo. Esa misma noche dije algo así como: “Si alguien escribiera un libro titulado “La relatividad del tiempo cannábico”, yo lo compraría”.

La Maga.

febrero 14, 2010

Llevo discos de los Beatles y...



Voilà! Ce que j'avais promis.
Jouissez beaucoup, mes chères!
La Maga